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| 2/12/2006 12:00:00 AM

Fin de año, como en botica

Por estas fechas todos los colombianos comienzan a hacer los balances del año. Edgard Santos, uno de ellos, hizo una lista de lo bueno, bonito y lo feo de 2005.

Fin de año, como en botica Fin de año, como en botica

Lo repugnante del año: el de unos empleados de un Hospital en Bosa, que por odiar al gerente, decidieron echar gotas de formol a varios niños recién nacidos.

Lo bueno del año: la medalla de bronce que se devolvió a la ciclista antioqueña María Luisa Calle.

Lo vergonzoso del año: el editorial de El Tiempo, del domingo 28 de agosto, en el que pidió la exequibilidad de la reelección presidencial antes de que la Corte diera su fallo.

Lo inexplicable del año: el que aún no se llegue a un acuerdo para liberar a nuestros secuestrados que se pudren en la selva, como policías, militares, políticos y personas del común, muchos de los cuales llevan ya siete años.

Lo cómico del año: el presidente Uribe en los consejos comunales, donde además de que no se soluciona ningún problema, todo el mundo, en vez de tenerle respeto, le temen.

Lo fastidioso del año: el reinado de Cartagena, 17 días de lujos y derroches, mientras el pueblo se muere de hambre.

Lo asombroso del año: la insensibilidad del colombiano ante los hechos que se viven en el país.

Lo mezquino del año: mientras el desempleo sube y por ende el hambre y la desesperación de miles de colombianos, la banca genera utilidades por varios billones de pesos.

Lo feo del año: las inundaciones en diferentes partes del país.

La decisión del año: el cambio en las reglas de juego político, a raíz de que la Corte Constitucional aprobó la reelección  presidencial.

(*) Magíster en Estudios Políticos.

EDICIÓN 1893

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