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| 12/12/2004 12:00:00 AM

¿Hay razones para sentirse optimistas frente al panorama económico del próximo año?

El economista Jorge Vergara cree que no. Lea por qué y debata el tema con expertos en el chat de hoy miércoles 15 de diciembre a las 5 de la tarde. <a href="/imagesSemana/chat/chat_modulo.htm"target="_blank">Entre al chat</a>

¿Hay razones para sentirse optimistas frente al panorama económico del próximo año? ¿Hay razones para sentirse optimistas frente al panorama económico del próximo año?
8 por ciento, cuándo captan recursos al 4 por ciento (ahorros) y al 7.35 por ciento (CDT).

Es decir, su margen de intermediación es superior al 21 por ciento, cuando a nivel mundial el margen de intermediación oscila entre el 3 por ciento y 5 por ciento. ¿Por qué los bancos extranjeros, no cobran el mismo margen que cobran en su país de origen?

Las utilidades del sistema financiero colombiano se deben fundamentalmente al alto margen de intermediación y a la compra de TES, emitidos por el Estado.

La inversión también la podríamos aumentar si los créditos fueran más bajos y tuvieran un mayor plazo en el sector industrial, en el de servicios y en el comercial. Ya que en promedio están al 18 por ciento, cuando podrían estar alrededor del 12 por ciento.

Y, por otra parte se le brindaran incentivos especiales a nivel nacional, municipal y departamental, se redujera la tramitología y se disminuyera la corrupción a todos los niveles.

En el sector externo necesitamos continuar con la política integracionista que se viene aplicando con el TLC con Estados Unidos, el Mercosur y el fortalecimiento de la CAN. También hay que pensar en hacer parte de la APEC (Asociación de países con costa en el Pacífico), darle cumplimiento a lo pactado en el G-3 (México, Venezuela y Colombia), acercarnos cada vez más a la UE (Unión Europea), la ASEAN (Asociación de países del sudeste asiático), la UA (unión Africana) y a la China y Japón.

Pero también debemos saber negociar los acuerdos, incentivar a nuestros productores, fijando una política industrial, agraria y de servicios estimulantes de mediano y largo plazo para que puedan ser competitivos tal como lo han hecho los países desarrollados y últimamente los países Asiáticos. Contar con una infraestructura portuaria (marítima y fluvial) acorde a las necesidades del comercio exterior, vías de acceso a los puertos y continuar disminuyendo la tramitología para exportar e importar en el país.

El comportamiento de las exportaciones de este año se incrementarán en un16 por ciento, con relación al año anterior, exportaremos alrededor de unos 13.500 millones de dólares. Sin embargo, esa cifra sigue siendo inferior a lo que exporta México (165.000 millones de dólares) y Chile(18.000 millones de dólares).

Así que todavía hay mucho por hacer y por lo menos la meta para crecer más es que a partir del año entrante nuestras exportaciones crezcan anualmente a una tasa del 17 por ciento, para llegar al año 2.009, a un volumen de exportación de 29.598 millones de dólares.

Debemos incrementar nuestro volumen de comercio e inversión con nuestros vecinos, el nivel de inversión de Venezuela y Ecuador en el país es muy baja, igualmente la inversión nuestra en esos países.

Lo Mismo pasa con el flujo comercial y de inversión con los países del sur. Hace falta una política de inversión y de comercio intra-regional que impulse el crecimiento de nuestras economías. Los países Asiáticos han logrado crecimientos altos por que entre ellos la inversión y el comercio es dinámico cada día crece más, a pesar de existir diferencias ideológicas. No es posible que no exista movilidad perfecta del capital ,ni exista una política clara de migración intra-regional en la región sur del continente cuándo hablamos el mismo lenguaje a excepción de Brasil, contrario a Europa donde existen diversidad de idiomas , de creencias religiosas y diferencias económicas mayores a las de nuestros países.

Mientras América Latina crece en promedio este año al 4.6 por ciento, nosotros estaremos 1.1 por ciento por debajo de ese crecimiento. Venezuela crecerá al 12 por ciento, Uruguay al 9 por ciento y Argentina al 7 por ciento. El máximo crecimiento de la economía colombiana se logro en el gobierno de López Michelsen en el año 1.978, que fue del 8 por ciento.

Las perspectivas para el año entrante no son alentadoras. Las reformas económicas presentadas por el gobierno al Legislativo no han sido aprobadas, la reforma tributaria se hundió, a la reforma pensional le falta mucho tramite y sufrirá cambios radicales distintos a los que ya se han hecho, la reforma a la Ley 100 incrementará los gastos del gobierno. Como si fuera poco, no descubrimos nuevos yacimientos de petróleo.

Y de no lograr un crecimiento por encima del 4 por ciento en el cuarto trimestre, el desempleo se incrementara nuevamente a pesar de que las personas no insistan en buscar trabajo, lo que haría disminuir aún más la demanda interna y por ende frenar el crecimiento de la producción de bienes y servicios.

Otro problema que gravita sobre la economía colombiana es su alto endeudamiento externo e interno. Este año la deuda externa se disminuyó en unos 12.7 billones de pesos, producto de la apreciación del peso con relación al dólar, ya que la tasa de cambio prevista para final del año estaba calculada en 2.800 pesos por dólar y la tasa a final de año será de 2.470 pesos, o sea una diferencia de 330 pesos por dólar, que al multiplicarlo por el volumen de la deuda externa 38.500 de dólares, da como resultado 12.7 billones de pesos que nos ahorramos los colombianos de pagar por el efecto tasa de cambio.

Esto significó una apreciación del 11.7 por ciento. Esta apreciación ayudo también a lograr cumplir la meta de inflación prevista 6 por ciento, al abaratar los productos e insumos importados. Si la Junta Directiva del Banco de la República no hubiera intervenido en el mercado cambiario la apreciación del peso hubiera sido superior al 20 por ciento. Lo importante de esto es que a pesar de la apreciación del peso, las exportaciones no perdieron competitividad, crecieron y la economía crecerá.

Para el año entrante el manejo cambiario en los primeros seis meses se mantendrá con la misma tendencia de este último trimestre, se seguirá el peso apreciándose, a no ser que el Banco de la Republica decida disminuir las tasas de interés para evitar de esta forma la entrada de capital golondrina y la repatriación de capital, prestarle al gobierno para repagar deuda (lo hice recientemente con 500 millones de dólares) o imponer un encaje al capital extranjero.

Sin embargo, esta última política no podrá aplicarse ya que los Estados Unidos no la comparten y en la negociación con Chile le impusieron eliminar esa cláusula al capital extranjero.

En todo caso el panorama económico para el año entrante no es tan optimista y el gobierno tendrá que revisar su proyección de tasa de crecimiento hacia abajo, por que los Organismos Internacionales proyectan un 3.5 por ciento y el gobierno pensaba en un 4.5 por ciento o 5 por ciento, porcentaje difícil de alcanzar.

Creo que estaremos el año entrante en un crecimiento del 3.2 por ciento, muy por debajo de lo que necesitamos para lograr un mayor bienestar y muy lejos de la meta deseada del 6 por ciento.

* Lector de SEMANA.COM. Economista, magister en Administración Pública de la O.E.A-ENAP

Usted también puede dar su opinión participando en el chat de hoy miércoles 15 de diciembre a las 5 de la tarde (hora colombiana). Sólo tiene que entrar antes de la hora y hacer clic 8 por ciento, cuándo captan recursos al 4 por ciento (ahorros) y al 7.35 por ciento (CDT).

Es decir, su margen de intermediación es superior al 21 por ciento, cuando a nivel mundial el margen de intermediación oscila entre el 3 por ciento y 5 por ciento. ¿Por qué los bancos extranjeros, no cobran el mismo margen que cobran en su país de origen?

Las utilidades del sistema financiero colombiano se deben fundamentalmente al alto margen de intermediación y a la compra de TES, emitidos por el Estado.

La inversión también la podríamos aumentar si los créditos fueran más bajos y tuvieran un mayor plazo en el sector industrial, en el de servicios y en el comercial. Ya que en promedio están al 18 por ciento, cuando podrían estar alrededor del 12 por ciento.

Y, por otra parte se le brindaran incentivos especiales a nivel nacional, municipal y departamental, se redujera la tramitología y se disminuyera la corrupción a todos los niveles.

En el sector externo necesitamos continuar con la política integracionista que se viene aplicando con el TLC con Estados Unidos, el Mercosur y el fortalecimiento de la CAN. También hay que pensar en hacer parte de la APEC (Asociación de países con costa en el Pacífico), darle cumplimiento a lo pactado en el G-3 (México, Venezuela y Colombia), acercarnos cada vez más a la UE (Unión Europea), la ASEAN (Asociación de países del sudeste asiático), la UA (unión Africana) y a la China y Japón.

Pero también debemos saber negociar los acuerdos, incentivar a nuestros productores, fijando una política industrial, agraria y de servicios estimulantes de mediano y largo plazo para que puedan ser competitivos tal como lo han hecho los países desarrollados y últimamente los países Asiáticos. Contar con una infraestructura portuaria (marítima y fluvial) acorde a las necesidades del comercio exterior, vías de acceso a los puertos y continuar disminuyendo la tramitología para exportar e importar en el país.

El comportamiento de las exportaciones de este año se incrementarán en un16 por ciento, con relación al año anterior, exportaremos alrededor de unos 13.500 millones de dólares. Sin embargo, esa cifra sigue siendo inferior a lo que exporta México (165.000 millones de dólares) y Chile(18.000 millones de dólares).

Así que todavía hay mucho por hacer y por lo menos la meta para crecer más es que a partir del año entrante nuestras exportaciones crezcan anualmente a una tasa del 17 por ciento, para llegar al año 2.009, a un volumen de exportación de 29.598 millones de dólares.

Debemos incrementar nuestro volumen de comercio e inversión con nuestros vecinos, el nivel de inversión de Venezuela y Ecuador en el país es muy baja, igualmente la inversión nuestra en esos países.

Lo Mismo pasa con el flujo comercial y de inversión con los países del sur. Hace falta una política de inversión y de comercio intra-regional que impulse el crecimiento de nuestras economías. Los países Asiáticos han logrado crecimientos altos por que entre ellos la inversión y el comercio es dinámico cada día crece más, a pesar de existir diferencias ideológicas. No es posible que no exista movilidad perfecta del capital ,ni exista una política clara de migración intra-regional en la región sur del continente cuándo hablamos el mismo lenguaje a excepción de Brasil, contrario a Europa donde existen diversidad de idiomas , de creencias religiosas y diferencias económicas mayores a las de nuestros países.

Mientras América Latina crece en promedio este año al 4.6 por ciento, nosotros estaremos 1.1 por ciento por debajo de ese crecimiento. Venezuela crecerá al 12 por ciento, Uruguay al 9 por ciento y Argentina al 7 por ciento. El máximo crecimiento de la economía colombiana se logro en el gobierno de López Michelsen en el año 1.978, que fue del 8 por ciento.

Las perspectivas para el año entrante no son alentadoras. Las reformas económicas presentadas por el gobierno al Legislativo no han sido aprobadas, la reforma tributaria se hundió, a la reforma pensional le falta mucho tramite y sufrirá cambios radicales distintos a los que ya se han hecho, la reforma a la Ley 100 incrementará los gastos del gobierno. Como si fuera poco, no descubrimos nuevos yacimientos de petróleo.

Y de no lograr un crecimiento por encima del 4 por ciento en el cuarto trimestre, el desempleo se incrementara nuevamente a pesar de que las personas no insistan en buscar trabajo, lo que haría disminuir aún más la demanda interna y por ende frenar el crecimiento de la producción de bienes y servicios.

Otro problema que gravita sobre la economía colombiana es su alto endeudamiento externo e interno. Este año la deuda externa se disminuyó en unos 12.7 billones de pesos, producto de la apreciación del peso con relación al dólar, ya que la tasa de cambio prevista para final del año estaba calculada en 2.800 pesos por dólar y la tasa a final de año será de 2.470 pesos, o sea una diferencia de 330 pesos por dólar, que al multiplicarlo por el volumen de la deuda externa 38.500 de dólares, da como resultado 12.7 billones de pesos que nos ahorramos los colombianos de pagar por el efecto tasa de cambio.

Esto significó una apreciación del 11.7 por ciento. Esta apreciación ayudo también a lograr cumplir la meta de inflación prevista 6 por ciento, al abaratar los productos e insumos importados. Si la Junta Directiva del Banco de la República no hubiera intervenido en el mercado cambiario la apreciación del peso hubiera sido superior al 20 por ciento. Lo importante de esto es que a pesar de la apreciación del peso, las exportaciones no perdieron competitividad, crecieron y la economía crecerá.

Para el año entrante el manejo cambiario en los primeros seis meses se mantendrá con la misma tendencia de este último trimestre, se seguirá el peso apreciándose, a no ser que el Banco de la Republica decida disminuir las tasas de interés para evitar de esta forma la entrada de capital golondrina y la repatriación de capital, prestarle al gobierno para repagar deuda (lo hice recientemente con 500 millones de dólares) o imponer un encaje al capital extranjero.

Sin embargo, esta última política no podrá aplicarse ya que los Estados Unidos no la comparten y en la negociación con Chile le impusieron eliminar esa cláusula al capital extranjero.

En todo caso el panorama económico para el año entrante no es tan optimista y el gobierno tendrá que revisar su proyección de tasa de crecimiento hacia abajo, por que los Organismos Internacionales proyectan un 3.5 por ciento y el gobierno pensaba en un 4.5 por ciento o 5 por ciento, porcentaje difícil de alcanzar.

Creo que estaremos el año entrante en un crecimiento del 3.2 por ciento, muy por debajo de lo que necesitamos para lograr un mayor bienestar y muy lejos de la meta deseada del 6 por ciento.

* Lector de SEMANA.COM. Economista, magister en Administración Pública de la O.E.A-ENAP

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