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| 11/21/2004 12:00:00 AM

La seguridad urbana y rural en Colombia

Homero Herrera, coronel retirado y lector de SEMANA.COM, destaca las razones por las que Colombia es un país inseguro y sus ciudadanos están cada vez más inconformes.

La seguridad urbana y rural en Colombia La seguridad urbana y rural en Colombia
El deterioro de la seguridad urbana

Desde hace algún tiempo, la seguridad urbana especialmente en las grandes capitales colombianas, ha sufrido un grave deterioro. Bogotá es un ejemplo. A pesar de los ingentes esfuerzos de las autoridades militares y de policía, la ciudad comienza a mostrar los síntomas del deterioro del orden social: incremento de los atracos a mano armada a plena luz del día, raponazos, robo de vehículos incrementándose exponencialmente, violaciones y homicidios con arma de fuego, entre muchas otras clases de delitos.

Cali es otra muestra de ello. Los caleños se encuentran al borde de la desesperación, pues la violencia urbana y rural ha desbordado toda clase de parámetros.

Así mismo, Medellín. La ciudad antioqueña logró vivir una especie de luna de miel muy corta con la paz después de la pesadilla de los atentados del Cartel de Medellín. Ahora se ve inmiscuida en una serie de atentados terroristas propiciados por los grupos armados. Y como para reafirmar contundentemente estos hechos, se ven ciudades que hace algunos años eran paraísos de turismo, ahora convertidas en poblaciones amedrentadas por los grupos terroristas.

Las causas primarias de la inseguridad actual se pueden sintetizar en unas cuantas como el incremento de población desplazada de zonas de conflicto, aumento lógico de la pobreza ante el fenómeno de la superpoblación de algunos sectores ya de por si deprimidos económicamente de las grandes ciudades, etc.

Esos hechos a su vez se convierten en el caldo de cultivo ideal para que los grupos terroristas infiltren dentro de este segmento de población a sus agentes encubiertos y ellos a su vez perviertan aún más el sistema de seguridad urbano de cualquier ciudad, lo cual de hecho es lo que están haciendo desde que las operaciones militares les cerraron la puerta de los ataques a bases aisladas, puestos de policía y poblaciones lejanas.

Otros factores que influyen en la inseguridad

Caos en el tránsito urbano. Las vías urbanas bogotanas, ya de por si congestionadas con el tráfico que desborda su real capacidad se ven apabulladas por las obras públicas en plena vía y a la luz del día. Las vías colombianas, proyectadas desde hace muchos años con la mentalidad arquitectónica mezquina propia de nuestros colonizadores españoles, se ven colmadas por los vehículos de servicio público y particular. Pero, para agregarle mas males, se ven interrumpidas por la cantidad de obras que entorpecen su normal funcionamiento.

En muchos países no solamente desarrollados, sino en vías de desarrollo, esta clase de obras se desarrollan durante las horas de la noche, para evitar precisamente la congestión y los trancones durante el tiempo que dura la obra y que son espectáculos cotidianos en Colombia.

El deporte favorito de los vehículos de transporte público, buses y busetas es detenerse en toda la mitad de una intersección precisamente cuando el semáforo pasa a luz verde, recoger pasajeros cada ocho o diez metros, usar irrespetuosamente los carriles bloqueando dos o tres de ellos en una vía especialmente cuando hay un trancón o el semáforo está en rojo. Los mismo hacen los vehículos repartidores de mercancías a residencias o establecimientos comerciales y los taxistas, que parquean en cualquier vía rápida bloqueando uno de los carriles.

La invasión del espacio público, léase vendedores ambulantes.Se encuentran en todos los andenes, esquinas y vías públicas, obstaculizando el tránsito tanto de peatones como de vehículos. De paso, facilitan la acción de toda la gama de ladrones, raponeros y atracadores que pululan en las calles colombianas. No solamente contribuyen al caos vehicular en las vías, sino que aumentan la inseguridad urbana en los andenes, a más de que propician a cada rato accidentes con vehículos, por la imprudencia con que invaden las vías especialmente cuando los semáforos se tornan a verde.

Lógicamente que con su accionar, evaden el pago de impuestos al fisco nacional, no pagan empleados ni servicios públicos y de paso se convierten en competidores de los establecimientos comerciales, los cuales venden coincidencialmente la misma mercancía, pagan impuestos y empleados.

Venta de discos compactos musicales, programas de computadoras, películas en formatos de DVD y libros. A pesar de lo trillado del tema en los últimos días, es menester enfatizar que es factible que Colombia sea el país que ocupa el primer lugar en las estadísticas de la piratería editorial, musical, cinematográfica y de software en el mundo.

Fue necesario que le plagiaran una obra al Nóbel colombiano, para que las autoridades despertaran de su letargo y comenzaran a ejecutar acciones por lo menos para detener el robo intelectual al literato colombiano. Sin embargo, es difícil deambular por las calles sin encontrar vendedores de discos compactos, software para computadoras, libros y películas en las principales ciudades colombianas o de otros artículos de contrabando.

Escoltas de personajes. En Colombia proliferan los escoltas de personajes que con razón o sin ella, tienen escoltas oficiales o privados. Por un lado, hay una gama bastante amplia de funcionarios estatales que poseen este servicio. Algunos por motivos de peso, debido precisamente a la inseguridad reinante, otros que lamentablemente son la gran mayoría, poseen escoltas oficiales sin necesitarlo, solamente por el relumbre que esto puede dar, porque sus vecinos y amigos vean que el personaje es de gran relevancia nacional ya que posee seguridad, para que sus hijos puedan hacer alarde de ello en colegios y universidades, en resumen porque tener escolta oficial en este país es un símbolo de status.

Pero hay que analizar las demás facetas del hecho. Por un lado, los escoltas colombianos tienen patente de corso pues pueden parquearse en cualquier lugar, parar el tráfico, arrinconar a los demás conductores y peatones, golpear otros vehículos con sus blindados y amedrentar a los demás terrenales con sus armas, sirenas y pitos, contribuyendo con ello al caos urbano y por ende a la inseguridad, ya que en vista de que no se detienen y sus actos no tienen control de las autoridades policiales, nadie sabe a ciencia cierta - ni siquiera la policía - si son realmente escoltas oficiales o autorizados por las instituciones correspondientes si son privados. Es decir, quien desee andar a alta velocidad, sin detenerse en los semáforos, cruzar y parquear en sitios prohibidos, sencillamente debe adquirir una camioneta blindada con vidrios ahumados, enviar una motocicleta que le anteceda y sencillamente los demás le cederán el paso a cualquier precio por temor a un ataque con armas, o sencillamente a que le golpeen el vehiculo.

El otro aspecto que se debe tener en cuenta es la proliferación de escoltas dentro de las esferas estatales, y que dicho servicio le está restando recursos humanos y técnicos a las instituciones encargadas del control de la seguridad urbana y rural, es decir, cada hombre de las Fuerzas Militares, Policía Nacional y DAS (Departamento Administrativo de Seguridad, el Colombian Secret Service) que se asigne como escolta a un alto funcionario del estado, es un hombre que se le está quitando a esas mismas instituciones para mejorar la seguridad tanto urbana como rural y por ende la calidad de vida de los colombianos.

Corrupción gubernamental. Es el principal factor generador de violencia en cualquier parte del mundo. Colombia no podría ser la excepción. El hecho del policía de tráfico que perdona una infracción a cambio de un soborno; del funcionario que agiliza un trámite a cambio de dinero; los miembros de la Fuerza Pública que se roban el producto de un decomiso de dinero ilegal o estupefacientes; la delincuencia de cuello blanco, todavía de alto impacto en Colombia y muchas otras modalidades, generan más violencia, ya que el ciudadano común y corriente se da cuenta que en Colombia solamente se necesita algún status especial para pasar por encima de muchas normas legales. La filosofía que impera en este país es: ".. ¿Si los demás lo hacen, porqué no lo puedo hacer yo?....".

Solidaridad ciudadana. Colombia es uno de los pocos países del mundo en donde la solidaridad ciudadana es casi inexistente. En las calles colombianas, los delincuentes asaltan a víctimas desprevenidas a la vista de muchos peatones, sin que estos se inmuten ante el hecho. En muchos casos se evidencia que antes que intervenir y ayudar a la víctima del ataque, los testigos voltean la espalda y abandonan el lugar rápidamente para no verse involucrados ante las autoridades o ante los atacantes, sin tener en cuenta que por ironías de la vida, la próxima víctima puede ser el testigo indiferente.

A pesar de las campañas del gobierno del presidente Uribe, tendientes precisamente a mejorar la seguridad nacional, la solidaridad y ayuda cívica con las autoridades militares y policiales es todavía muy exigua. Son raros los casos en los que un ciudadano del común da aviso a las autoridades de un hecho sospechoso que pueden generar un atentado contra la comunidad o contra una persona y precisamente en muchos países desarrollados o no, funciona la conexión ciudadanía - autoridades, lo que evita que la seguridad urbana se degrade a niveles preocupantes.

Ineficiencia de la Fuerza Pública causada por la impericia de los gobernantes locales y regionales. A pesar que son quienes llevan en la práctica la mayor responsabilidad por portar las armas de la República, las diferentes unidades tanto militares como de policía se encuentran acéfalas en cuanto a dirección gubernamental por parte de los mandatarios de nivel local y regional.

En Colombia es común hasta el momento, que en los niveles regionales y locales, los gobernantes emitan políticas para mantener la tranquilidad o mejorarla. Sin embargo en la mayoría de los casos, por no decir que en todos, estas directrices son producto de las diferentes coaliciones con los grupos políticos que haya logrado el alcalde o gobernador elegido. En algunos casos se ha evidenciado que alcaldes y gobernadores han establecido pactos con los diferentes grupos terroristas que delinquen en sus respectivas jurisdicciones y en muy raros casos han resultado condenados por los jueces.

El populismo de algunos mandatarios. Las administraciones anteriores, especialmente las de las grandes ciudades, emprendieron una labor positiva en la recuperación del espacio público lo cual va en pro de la calidad de vida de sus habitantes. Esta labor también fue didáctica, tendiente a acostumbrar o enrutar a los ciudadanos en la cultura del cumplimiento de la normatividad legal vigente.

Pero como Colombia es un país de politiquería, en donde los planes quinquenales se cambian todos los años, en donde la labor de quien deja el cargo siempre es minimizada o satanizada para que el entrante pueda mostrar algún resultado, algunos mandatarios locales recién posesionados, echaron a saco roto los planes respecto al espacio público del cual ya estaban disfrutando los ciudadanos, tornando de nuevo a algunas ciudades capitales en verdaderos mercados persas en todo su trazado.

El problema y las propuestas de solución.

El principal problema enquistado en la cultura popular de los colombianos, es el sofisma de que ".yo puedo hacer lo que me venga en gana, porque los demás también lo hacen, lo único que no puedo es dejarme pescar.".

Este pensamiento no solamente es profesado por los estratos de menores recursos, sino también por los estratos de mayores ingresos. Lamentablemente en este país está demasiado acendrada esta maña, pero si se analiza al detalle, se puede concluir que esta forma de actuar y pensar es inducida particularmente por aquellas personas con mayores recursos económicos, con altos cargos en la burocracia del estado y obviamente con mayor poder económico, político y social que los demás ciudadanos.

El descontento ciudadano crece:

- Cuando un ciudadano del común se entera por los periódicos, televisión y radio, que un senador, ministro, u otro alto funcionario del estado es investigado y detenido por las autoridades judiciales por un problema de corrupción.

- Cuando se entera que la junta directiva de un banco anuncia su quiebra y los principales accionistas salen huyendo hacia otro país y depositan enormes cantidades de dinero en el extranjero sin importarles que la mayoría de los ahorradores son personas de escasos recursos.

- Cuando observa que en la calle los vehículos de los escoltas de los personajes de la vida nacional y loca, arrinconan a los demás vehículos y violan las normas de tránsito impunemente.

- Cuando se da cuenta que los buses y busetas de servicio publico, así como los taxis, vehículos grandes repartidores o de cualquier otra índole y muchos vehículos particulares se parquean en uno de los carriles de una vía angosta y de gran flujo vehicular sin que haya autoridad de tránsito alguna que intervenga.

- Cuando evidencia que los terroristas de antaño, son ahora legisladores y regulan la nación, sin que los gobiernos anteriores les hayan pedido cuentas por sus crímenes de lesa humanidad, los cuales quedaron impunes.

- Cuando como comerciante abre sus ojos a la cruda realidad y se da cuenta que los artículos que él vende en su establecimiento, son mas caros que los que venden en las esquinas de los semáforos o en cualquier otro sitio de la calle, debido a que debe pagar impuestos, empleados, arriendos y servicios públicos y las autoridades solamente colocan su atención cuando los afectados son prominentes figuras de la vida nacional.

- Cuando es víctima de un atraco a mano armada, de una agresión o cualquier otro acto en contra de su integridad, sin recibir ayuda de autoridad alguna y menos aún la solidaridad de los testigos que siempre hay en esos casos; e incrementa el malestar cuando esta víctima ve cotidianamente en las calles a los personajes que sin necesidad, disfrutan de un buen número de escoltas.

- Cuando se entera por los medios que unidades de la policía nacional o en general de la fuerza pública, en vez de proteger la vida, honra y bienes de los asociados, secuestran, asesinan o roban a ciudadanos inermes.

- Cuando ve que los representantes del pueblo elegidos para las diferentes corporaciones como concejos, asambleas, cámara y senado, se preocupan más por conseguir cuotas burocráticas en el gobierno, lograr el control de entidades con un presupuesto alto y hacerle oposición al gobierno vigente por motivos netamente personales o partidistas y no por motivos de interés nacional.

La única solución para que en un país impere la seguridad, es que antes que todo impere el acatamiento de las normas establecidas por parte de todos sus habitantes, sin importar clases sociales, poder económico, influencias políticas o poder social. Una vez los ciudadanos sean convencidos de que deben acatar estrictamente las leyes, comenzará a reinar el orden y la seguridad. Esa es la principal tarea que deben poner en práctica los gobernantes en Colombia desde que comienzan su gobierno. Por otro lado, todo aspirante a cargos de elección popular, debe conocer a fondo ante todo, como funciona el país, la región y la localidad, así como el real papel de las Fuerza Militares y de policía como elementos de apoyo en el mantenimiento de la paz y tranquilidad de sus ciudades o departamentos. El gobernante local o regional, debe entender que primariamente la responsabilidad de la estabilidad de su municipio o departamento, recae en él; que los miembros de la Fuerza Pública necesitan directrices de acuerdo a la región en donde cumplen sus funciones y no debe descargar la responsabilidad total en estos servidores públicos.

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