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| 7/23/2007 12:00:00 AM

Chávez, el zar de la prensa

Contrario a lo que suele creerse de que Hugo Chávez es un enemigo de los medios de comunicación, al Presidente de Venezuela le encantan. Prueba de ello es la cantidad de canales de radio y televisión que hoy están a su servicio. Análisis.

Chávez, el zar de la prensa, Sección On Line, edición online, Jul 23 2007 Hugo Chávez ha invertido grandes sumas de dinero en un aparato mediático sin precedentes en la historia de Venezuela y América Latina.
A diferencia de lo que muchos piensan, Hugo Chávez ama a los medios de comunicación, al punto que no puede vivir sin ellos. Más que quererlos desaparecer, busca transformarlos y consolidarlos en función de su proyecto político y, en especial, del culto que rinde a su propio yo. El egocentrismo que caracteriza al mandatario venezolano, hace que considere a los medios de comunicación como la herramienta maestra capaz de inmortalizarlo.

Hugo Chávez nació a los ojos del mundo y se ha mantenido vivo gracias a los medios de comunicación, su vigencia mediática le resulta más importante que los propios asuntos políticos. La pérdida del control que ejerce sobre ellos, le causaría una grave herida de la que muy difícilmente podría sobrevivir. Por ello, intenta cerrar los espacios comunicacionales de los particulares para consolidar su propio imperio mediático que a la fecha incluye siete canales de televisión, dos circuitos de radio con ocho emisoras y una agencia de noticias, además de la adquisición de la principal compañía de telefonía fija en el país, que incluye una empresa de telefonía celular y una importante plataforma de Internet.

Sólo en el primer semestre de 2005, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) recibió del Estado 146 millones de bolívares para destinarlos a capacitación mediática, sin contar que en 2004 el gobierno se adueñó del satélite más estudiado del mundo e invirtió 500 millones de bolívares en uno venezolano traído de la China, además de los avances en la construcción de un cable submarino de fibra óptica que comunicará a Venezuela y a Cuba, con una longitud de 1.552 kilómetros y una capacidad de 160 gigabytes, según información proporcionada por el profesor y experto en medios Antonio Pasquali.

La esencia mediática

La primera vez que se supo de Chávez fue en febrero de 1992, cuando él y otros militares intentaron un golpe de Estado contra el presidente de turno Carlos Andrés Pérez. Y, claro fue a través de los medios de comunicación. Su esencia mediática se vio reflejada desde ese instante. Chávez fue quien habló por televisión en representación del grupo subversivo recién derrotado, lo que permitió que su nombre quedara registrado en la memoria de los venezolanos. Esta figuración fue una de las herramientas que le facilitó llegar a la Presidencia de la República en diciembre de 1998.

Desde ese momento hasta hoy, Chávez mantiene una relación pasional con la comunicación y con los medios. Los odia y al mismo tiempo los ama, está supeditado a ellos porque los considera un instrumento fundamental del movimiento político que profesa.

La naturaleza comunicacional de Hugo Chávez lo convirtió en la esencia de su propio ideal, sin él, la revolución desaparece, no hay nadie más detrás del proyecto. Su capacidad de oratoria le ha permitido consolidar su omnipotencia mediática, cuestión que le facilita llegar a las personas de acuerdo con su conveniencia y desarmar a aquellos que vienen con pretensiones opuestas a sus intereses. Prueba de ello, fueron las declaraciones que emitió en su programa Aló Presidente en marzo de 2006, donde criticó a su homólogo estadounidense George W. Bush por impulsar la guerra de Irak, llamándolo “Mister Danger”.

Según la profesora Gloria Cuenca, docente de ética y legislación de medios de la Universidad Central de Venezuela (UCV), “Chávez busca que la gente no tenga más necesidad que seguirlo, quiere que el pueblo muera por él y usa la comunicación para lograrlo”. Es por esta razón, que todo lo que es, se mantiene gracias a la comunicación y sus medios, cuestión que lo hace dependiente de ellos. Chávez es un prisionero de la comunicación.

El carisma de un líder

Las circunstancias históricas del país lo llevaron a la presidencia. Más que como un líder militar, se mostró ante la opinión pública como un líder carismático. Llegó al poder no por dotes como estadista y estratega, sino por causar un impacto en la sensibilidad colectiva. Además de su carisma innato, Chávez es el resultado de una imagen creada por sus seguidores, que le han atribuido características especiales de líder para depositar en él sus expectativas. En este sentido, Chávez aprovechó la coyuntura histórica en la que recién debutaba para presentarse como un hombre sencillo, del pueblo, que había llegado para ayudar a aquellos que al igual que él estaban olvidados por un sector que tenía el poder. Al identificarse como parte de las clases populares dio a entender que las representaría e incluiría en sus proyectos.

Durante los primeros meses de su gobierno, Chávez vivió una “luna de miel” con el país. La mayoría de la población respaldaba ciegamente sus propuestas, cuestión que le permitió reformar la Constitución en 1999, objetivo prioritario para poner en marcha su proyecto político.

Sin embargo, a medida que avanzaba en sus acciones algunos sectores de la sociedad empezaron a cambiar sus opiniones. Muchas personas empezaron a ver con temor, los vínculos estrechos que Chávez mantenía con Fidel Castro y las entrevistas que sostenía con personalidades como Saddam Hussein. Al poco tiempo de asumir la presidencia, una recién formada oposición comenzó a organizarse.

A partir de ese momento, se inició un período de fuertes confrontaciones entre el gobierno y sectores en oposición. La principal patronal del país (Fedecámaras) y la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) eran los dirigentes de los grupos antichavistas. Por primera vez, patrones y sindicalistas se unían frente a lo que consideraban una amenaza antidemocrática.

Durante los años 2001 y 2002 se realizaron decenas de marchas en protesta a las medidas asumidas por el gobierno, así como paros nacionales a manera de presión, siendo los más significativos los sucesos de abril de 2002 y el paro nacional (con una duración de dos meses) que se inició en diciembre de ese mismo año. Todas estas manifestaciones estuvieron orquestadas por los sectores empresariales, los sindicatos, la Iglesia Católica y los partidos políticos de oposición, pero ninguna logró cambios sustanciales en las políticas de Chávez, generando desmotivación en aquellos que las apoyaban.

Cambio de rol

Entre tanto, los sucesos del año 2002 impulsaron a los medios de comunicación privados a redireccionar su rol. Más allá de seguir siendo vehículos de información para exponer la realidad ante la sociedad, pasaron a ser políticos activos dentro de un país, donde los personajes de oposición formados para actuar en ese terreno, estaban totalmente desprestigiados.

El gobierno de Chávez, luego de ser casi derrocado por un desconocimiento del alto mando militar (abril de 2002), y después por un paro nacional de dos meses (iniciado en diciembre de 2002), entendió que detrás de todos esos sucesos, estuvo siempre el impulso de los medios de comunicación. Desde entonces, ha apoyado la creación de periódicos, emisoras de radio, televisoras y sitios web de carácter alternativo. “A este gobierno le tuvieron que dar un golpetazo para que se diera cuenta del asunto comunicacional”, así lo afirmó para el diario El Nacional, Andrés Izarra, ex ministro de Comunicación y actual presidente de Telesur.

La arremetida

Luego de salir airoso de las confrontaciones con los sectores en desacuerdo, el gobierno de Chávez tomó acciones en el sector mediático. Para el académico de la Universidad Católica Andrés Bello, Marcelino Bisbal, luego de los sucesos del año 2002, el presidente Chávez se percata del poder de la información y de los grandes medios de comunicación.

El 7 de diciembre de 2004, la Asamblea Nacional aprobó la Ley de Responsabilidad Social para Radio y Televisión. Dicha Ley, tiene como objeto establecer la responsabilidad social de los prestadores de servicio para radio y televisión, los productores independientes y usuarios, con el fin de establecer un equilibrio democrático entre sus deberes, derechos e intereses. Para los directivos de las televisoras privadas y sectores opositores al gobierno, esta Ley más que regular los contenidos de los medios, busca controlar las informaciones, a través de amenazas de cierre y sanciones por desacato, originando, que los propios medios decidan autocensurarse.

Por otra parte, el gobierno de Chávez se ha propuesto formar un emporio mediático, que lo convierte en el empresario de medios con mayor perspectiva en el país. En poco tiempo, se ha vuelto dueño de estaciones de televisión, emisoras de radio, páginas web, editoriales, un satélite propio que está en camino, un cable de fibra óptica que comunica a Venezuela y Cuba, sin contar los medios comunitarios al servicio del Estado.

De un canal televisivo Venezolana de Televisión (VTV), dos emisoras de radio (una en la FM y otra en la AM) y la agencia de noticias Venpres, el Estado venezolano ha pasado a tener seis canales de televisión (VTV, Vive TV, Asamblea Nacional TV, Ávila TV, Telesur y el recién formado TVes), dos circuitos de radio con ocho emisoras y la Agencia Bolivariana de Noticias (ABN).

La reciente nacionalización de la Cantv, principal compañía nacional de telefonía fija, hizo al Estado acreedor más que de una empresa de servicios telefónicos, de la empresa más importante de telecomunicaciones en el país, que incluye telefonía fija y telefonía móvil (Movilnet, filial de Cantv) con una importante plataforma de Internet, que a juicio del investigador Antonio Pasquali, en una entrevista al diario español La Vanguardia, facilitaría la censura de los mensajes de voz y correos electrónicos.

La no renovación de la concesión y el consecuente cierre en señal abierta de Rctv, estación de televisión privada con más trayectoria y cobertura en Venezuela y principal crítica de la gestión de Chávez, es una muestra del dominio de la plataforma mediática por parte del gobierno.

En una entrevista realizada a Antonio Pasquali en el diario El Universal, éste afirmó que las últimas acciones del gobierno en materia de medios de comunicación, responden a una estrategia de corte político-ideológico. “Esta estrategia comprende, por un lado, una minimización de las voces opositoras, y por el otro una maximización de la voz del amo. El régimen está intentando saturar el entorno mediático, ya controla 10 de las 12 emisoras TV/VHF y avanza con estrategias diferenciadas como bozales publicitarios, multas, amenazas y cierres hacia un control de contenidos de la gran mayoría de los medios de comunicación del país”.

El dinero no es problema

Sin embargo, el aumento y capacitación de los medios estatales no va acorde con la aceptación de la audiencia sobre ellos. Según el informe ‘El Estado comunicador y su especificidad’, realizado por Marcelino Bisbal en 2003, el gobierno de Hugo Chávez invirtió 98 millones de dólares como primera fase de recuperación del canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), que tenía más de 10 años en franco deterioro. En 2005 la planta fue dotada con 47 nuevos transmisores, aumentando su cobertura en más del 80 por ciento, además se actualizaron los estudios con alta tecnología digital. Para 2006 su presupuesto se ubicó en 18.000 millones de bolívares.

A pesar del esfuerzo del gobierno, el propio Andrés Izarra dijo, para el diario El Nacional, que “quienes acaparan el 80 por ciento de la audiencia son los canales privados”, razón por la que no se puede esperar que Tves, canal sustituto de Rctv, mantenga la misma audiencia de su predecesor.

Gloria Cuenca añade que “los venezolanos han repudiado los medios estadales desde antes que apareciera Chávez. Él ha intentado reformar los ya existentes y crear nuevas alternativas, pero no logra captar audiencia, eso lo tiene desesperado (…) cambió el formato de su programa Aló Presidente para ser escuchado, tomó Rctv pensando que junto con su señal también podría llevarse su audiencia, pero el canal sustituto no llega ni al 6 por ciento de rating, es por eso que está desviando su estrategia, está obligando a los periódicos y televisoras privadas a transmitir sus propagandas como forma de llegarle a la población”.

Esto demuestra que hay ciertos problemas de engranaje entre la hegemonía mediática que se está instaurando y la programación nacionalista que se pretende transmitir, de la cual no existe seguridad sobre su aceptación por parte del venezolano, porque siempre ha tenido interés por lo de afuera y poco por lo propio.

Para Izarra, en una entrevista en el diario El Nacional, la creación de nuevos medios y sus contenidos van orientados a formar “un sistema de valores, cultural, que se imponga sobre la sociedad y sea aceptado”. Sin embargo, a juicio de Bisbal, lo importante para el gobierno en este momento no es establecer un cambio de paradigmas sino aumentar la cantidad de medios de comunicación a su servicio, para ir sacando del juego al sector privado.

Max Römer, director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), afirma que el manejo mediático de Chávez busca diluir los esfuerzos de la oposición en reorganizarse, a su juicio, el miedo generado por el primer mandatario entre los directivos de los medios le resta fuerza a las propuestas de cambio.

La egolatría presidencial

Para el periodista venezolano Roberto Giusti, en declaraciones ofrecidas al diario El Universal, las medidas tomadas por el gobierno de Chávez en materia de medios, responden a una fiel copia del modelo soviético de Ulianov y Stalin. “La Rusia socialista destruyó los medios de comunicación en manos de la burguesía, para establecer una plataforma mediática unipartidista, donde solo tenía cabida la versión oficial”.

A juicio de Gloria Cuenca, “Chávez y todo líder que siga la ideología marxista-leninista consideran que los ciudadanos están alienados por los medios de comunicación social, razón por la que buscan eliminar las estaciones privadas y poner a la plataforma mediática al servicio del Estado, para así reeducar a la población y hacerla libre”.

Sin embargo, las acciones ejecutadas por Chávez en relación con los medios, además de buscar el control de la plataforma mediática en respuesta a una ideología, también establecen mecanismos para rendirle culto a su propio yo.

En Venezuela, es común ver vallas publicitarias con la imagen del Presidente de la Republica en las principales carreteras del país, a veces solo, en ocasiones con mandatarios regionales o con representantes del pueblo, exaltando lo trascendente de sus obras.

El edificio sede de la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada Nacional (Unefa), donde funcionaba una de las filiales de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) al sureste de Caracas, tiene colgado un pendón con la imagen del presidente Chávez que recubre toda la fachada sur de la torre.

En la Plaza Andrés Eloy Blanco, mejor conocida como la “Plaza de la Revolución”, en pleno centro de Caracas, existe un Chávez inflable de más de dos metros de altura, ubicado en el techo de un corredor. Esa misma figura se encuentra en otras zonas populares de la capital. En la misma Plaza, existe un bazar permanente donde se vende todo tipo de souvenir en alusión al presidente Chávez: camisetas, gorras, muñecos que intentan acercarse al legendario Ken de la Barbie, que al igual que estos últimos, trae un sin fin de ajuares evocando diferentes actividades o, incluso, épocas del año. Por eso es fácil encontrar a este muñeco vestido con traje de camuflaje y boina roja, así como vestido de San Nicolás, con barba blanca y traje rojo.

Los medios de comunicación autocensurados, mediante el uso coercitivo de las pautas publicitarias del Estado, no hacen otra cosa que adular al presidente Chávez. Cualquiera que entre en contacto con algún medio de comunicación, queda abrumado por su presencia.

Las cadenas de radio y televisión son su recurso preferido para estar permanentemente en boca de los venezolanos. Cada vez que quiere, hace uso de esta herramienta mediática por el tiempo que considere necesario. Lo que proclama en sus alocuciones, causa zozobra en la colectividad, porque de sus declaraciones depende el curso del total de las actividades del país. Mientras vocifera sus discursos eternos, poco le importa las novelas estelares y mucho menos los partidos de béisbol cuando es temporada.

Como encadenar a los canales privados y públicos de señal abierta no le parece suficiente, a través de una reforma de la Ley de Responsabilidad Social para Radio y Televisión está gestionando la manera de encadenar las emisoras televisivas que trasmiten por señal cerrada (cable) para extender su mensaje a un mayor número de televidentes. Vale la pena resaltar que RCTV reinició sus transmisiones por cable con el nombre de RCTV Internacional desde el 16 de julio.

La necesidad de omnipotencia mediática de Chávez, que resta fuerza a otros con aspiraciones de poder, ha hecho que el propio Presidente se crea “el Mesías de Venezuela”.

“El problema fundamental es que Chávez se siente un gran comunicador, motivado por lo que dicen algunos periodistas, pero eso es falso. Él es un buen propagandista, un gran agitador, pero nunca un comunicador. Los verdaderos comunicadores basan sus dinámicas en el diálogo, en la interacción y es claro que al presidente Chávez le falta mucho para lograrlo”, afirma la profesora Gloria Cuenca.

La canción, el cantante

Para el periodista Alfredo Maldonado en una intervención en el portal Venezuela Analítica afirma que “el error estratégico del gobierno de Chávez es esperar demasiado del agradecimiento –siempre mucho más presunto que real– por las acciones que realiza, de confiar en que las obras mostradas alimentan la esperanza y la paciencia de quienes siguen sin recibir beneficios concretos de la revolución ofrecida (...) en comunicación lo que cuenta es el fondo, no la forma, la canción, no el cantante”.

A juicio de Joaquim Ibarz, periodista español del diario La Vanguardia y conocedor de la problemática venezolana, el dominio gubernamental de las redes de comunicación, solo podrá detenerse por la sociedad misma. Los venezolanos son los únicos capaces de revelarse ante las disposiciones totalitarias de su Presidente. “Chávez no cierra Globovisión, la única estación de televisión que permanece en lucha abierta contra el régimen, por las protestas de la sociedad civil y los estudiantes, de no ser por eso, Globovisión ya estuviera cerrada”.

En este sentido, Max Römer considera que “el gobierno no sabe qué hacer, está preocupado y tratando de ejecutar con sus armas mediáticas lo que sabe: acallar, pero si quiere mantener su credibilidad tendrá que ocuparse de los estudiantes y de la sociedad entera de un modo políticamente correcto”.

Sin duda, los medios de comunicación son una forma de catarsis, si no se ofrecen diversas formas de expresión se cierran válvulas de escape, creando una bomba de tiempo capaz de explotar en cualquier momento, con consecuencias irreversibles.

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