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| 11/17/2003 12:00:00 AM

Discriminación democrática

En América Latina la democracia es vista como un privilegio de pocos. Esa exclusión es la que no permite su consolidación en la región, generando una cultura de discriminación y desigualdad. Así lo demuestra el Latinobarómetro 2003, una de las encuestas más importantes a nivel regional que fue publicada el pasado 31 de octubre.

"La democracia no ha entregado lo esencial y los pueblos lo saben y lo demandan", así resume Marta Lagos, fundadora de la Corporación Latinobarómetro, la principal conclusión del último informe anual.

Para Lagos, lo mas importante para llegar comprender el proceso de consolidación de la democracia en América Latina es que, después de una década, ésta no ha logrado entregar igualdad en el trato y generando discriminación de todo tipo. No solo los derechos económicos, como podría llegar a pensarse, son los que afectan a las mayorías, también los derechos políticos y la igualdad ante la ley que no se cumple en una cultura discriminatoria.

Así lo reflejan los resultados de la encuesta 'La democracia y la economía. Latinobarómetro 2003' que se aplica desde hace ocho años en 17 países de América Latina y que representa una población de 480 millones de habitantes.

"El éxito de las políticas públicas, educación, salud, vivienda, son el piso de una democracia", y aunque se trabaja en este aspecto existen problemas estructurales: la exclusión, en el caso de la educación, por ejemplo. Una de las prioridades estatales es que más gente se eduque a lo largo del tiempo, lo que se ha logrado (en algunos países esta tasa se ha incrementado a un ritmo de un año promedio por década, en tanto en otros el incremento ha sido aún más alto: 1,5 años promedio por década). Entonces, nace el problema de la gente sin educación, que traducido en cifras, logra ser impresionante, y que por esa misma cobertura entra a no tener los mismos derechos que la gente con educación quedando excluidos de ser considerados iguales. Pero en el caso contrario también existe una agravante. La gente con educación es cada vez más crítica y por lo tanto más frustrada "No aumenta la legitimidad de las leyes con mayores ingresos y mejor educación. El acceso a las oportunidades no ha cambiado lo suficiente".

La poca variación en los valores es otro de los problemas que involucra la ineficiencia democrática en la región . América Latina reacciona rápidamente a los cambios políticos y económicos, pero los valores permanecen. Ello que indica que no hay una evolución de acuerdo al panorama actual. Según el informe este punto se refleja en:

- La moral hacia los impuestos, el trabajo y el fraude social no cambian con las transformaciones económicas de la nación en su conjunto.

- La confianza y los niveles de tolerancia disminuyen o alcanzan una velocidad muy lenta de cambio.

- El impacto del crecimiento es limitado(...) se sobreponen las estructuras nuevas con los viejos comportamientos creando grandes tensiones en las sociedades.

- La tensión del desarrollo económico con los valores de una sociedad tradicional muy estratificada y desigual.

- La tensión de la presión de las estructuras democráticas sobre los comportamientos deseados de una democracia. Como consecuencia, el más presionado ámbito de la democracia es la política, en su estructura y en sus comportamientos.

Y es que el problema de la democracia no es de ahora. La región la adoptó de países desarrollados con cierto nivel histórico, y donde además tuvo sus orígenes, y la plantó tal cual estaba en ese momento en esa parte del mundo. No existió un proceso de adaptación de acuerdo con la historia que nos permitiera establecerla teniendo en cuenta nuestras necesidades. Posteriormente este proceso se consolidó con la denominada 'tercera ola' que bien lo describe en su introducción el informe "Lo que se inauguró es un esqueleto, sin el pegamento articulado del comportamiento colectivo que le da vida real". Que además dificulta la solución pues se encuentra ante una "niebla artificial" que no permite ver un "estado temporal de consolidación imperfecta" y que a su vez lleva a "la carencia de elementos democráticos estructurales no formales esenciales a las democracias".

Ese inapropiado proceso de democratización ha traído como consecuencia el desprestigio en las instituciones y los valores antidemocráticos como la injusticia, discriminaciones y la exclusión.

"Mientras la estructura institucional de la democracia instalada sea percibida como privilegiando a unos pocos, no será vista como propia, y se mantendrá la cultura de intentar maximizar las reglas del sistema a favor de cada cual, por encima de las leyes y las reglas, sin importar mucho las consecuencias colectivas (evasión de impuestos, fraude social, no cumplimiento de las leyes)", lo que desemboca en altos niveles de ingobernabilidad en la región.

Los resultados

Dentro de la encuesta, los resultados más importantes del estudio 2003 sobre los datos de Democracia y Economía se dividieron en 14 aspectos: El miedo al desempleo, el ingreso subjetivo y la democracia, la democracia y el mercado sin competencia, el poder de los gobiernos, el mundo globalizado, la confianza, el papel de los medios de comunicación, aprobación del Gobierno, el apoyo a la democracia y su satisfacción, la evaluación de la política y de los partidos políticos, el problema principal de las políticas públicas, actitudes hacia los impuestos, la cultura cívica y el mercado y su satisfacción .



- El miedo al desempleo, el ingreso subjetivo y la democracia: Las actitudes hacia la democracia responden, en parte, a las percepciones económicas de la población. En ese aspecto la amenaza a quedar desempleado hace que las familias teman "insertarse en el mercado y en la sociedad". Del total de la población el 54 por ciento expresa miedo a quedar desempleado y el porcentaje sube cuando se hace la pregunta a las personas que están empleadas.

Respecto al "ingreso subjetivo", que es la medición como cada grupo familiar logra solventar sus necesidades en el espacio de un mes, muestra que quienes apoyan la democracia son quienes menos problemas económicos tienen.

- La democracia y el mercado sin competencia: La pregunta orientada a si la democracia puede llevar a un país a ser desarrollado obtuvo un resultado del 64 por ciento, mientras que la misma pregunta, pero con los mercados, fue de 57 por ciento. Dos sistemas sin consenso mayoritario y sin competencia.

- El poder de los Gobierno: La gente no cree tanto en el poder de los Gobiernos así como en su capacidad para resolver los problemas. Los empresarios, en cambio, se ven cada vez más comprometidos con la demanda por las responsabilidades sociales, según el informe, una característica del mundo globalizado. Los resultados son Gobierno 57 por ciento, grandes empresas 40 por ciento, partidos políticos 39 por ciento y parlamento tan solo el 22 por ciento.

- El mundo globalizado: Esta pregunta reafirma la anterior pues aproximadamente el 44 por ciento de la población dice que las grandes compañías están haciendo un buen trabajo en la construcción de una sociedad y que los dirigentes de estas empresas pueden llegar a cumplir un mejor trabajo de liderazgo que el de los líderes políticos.

Las percepciones sobre la globalización en América Latina reflejan una mayor complacencia con la situación personal (yo y mi familia 73 por ciento), mientras que con el país (29 por ciento) disminuye, seguido de la situación mundial (26 por ciento).

- La confianza: la pregunta respecto al tema se hizo entre diferentes tipos de personas y grupos de la sociedad. La confianza interpersonal tiene América Latina un porcentaje muy bajo, caso contrario a lo que sucede en países desarrollados, y el indicador a venido bajando a través de los años (20 por ciento en 1996 a 17 por ciento en 2003).

Los análisis estadísticos sobre la confianza a las instituciones indica que hay dos tipos: los que confían en las instituciones por la legitimidad de sus estructuras o los que confían en los gobiernos en función de su desempeño. Instituciones como la Iglesia, la televisión, los militares, el presidente y las compañías, son los que más bajos índices han reportado en los últimos siete años. Eso debido a las "expectativas de inclusión" no cumplidas.

La disminución de la corrupción es uno de los principales factores para recuperar la confianza en las instituciones (Colombia con un 57 por ciento reportó el mayor índice de percepción de progreso en reducción de la corrupción), aspecto positivo si se tiene en cuenta que puede producir mayores niveles de igualdad y confianza.

- El papel de los medios de comunicación: La televisión cumple un papel preponderante dentro de los medios de comunicación en América Latina (caso contrario a lo que ocurre en Europa donde el diario el favorito o en Africa con la radio). A pesar de su popularidad, la población ha perdido la confianza en este y los demás medios por la información que transmite, sobre todo en temas políticos, papel que ha recaído sobre los amigos y la familia. Otras de las fallas ha sido la poca atención que se la prestado al tema de los medios de comunicación, sobre todo a la televisión en el caso de la región, sobre el papel que cumple en la consolidación de la democracia y cómo podría ser una herramienta útil para este fin.

- Aprobación del Gobierno, el apoyo a la democracia y su satisfacción: estos tres aspectos están íntimamente ligados. Aunque los Gobiernos tienen cada día menos poder, toda la responsabilidad está sobre ellos y hay cada vez más expectativas frente a su desempeño. La confianza sobre los países que han estado en crisis es más alta. Por ejemplo en Brasil y Argentina es del 62 y el 84 por ciento respectivamente. El apoyo a la democracia también se ve con la alternancia del poder de una élite a otra. México con Fox y Venezuela con Chávez, en su momento, son dos claros ejemplos de los buenos resultados que puede producir la expectativa que genera ese cambio. Por otro lado hay casos como en Argentina, donde aumenta la confianza pero no necesariamente el apoyo a la democracia. El factor económico no es necesariamente un indicador del apoyo a la democracia. El Latinobarómetro midió el apoyo a la democracia con relación al PIB per cápita de cada país y no hay un relación directa. Por ejemplo Costa Rica tiene menos PIB que México y más apoyo a la democracia que en este último. El mismo caso se presenta al comparar Honduras con Ecuador, donde este último tiene mayor PIB pero menos apoyo a la democracia. Esto indica que son los bienes políticos los que más explican el apoyo a la democracia y no los bienes económicos. Otro de los puntos que se deduce de la encuesta es que la satisfacción con la democracia no necesariamente significa que la apoyen mientras que el apoyo a los Gobiernos si está totalmente correlacionado con la satisfacción con la democracia pues el mayor apoyo del Gobierno produce mayor satisfacción con la democracia. Hay una relación lineal.

- La evaluación de la política y de los partidos políticos: la encuesta refleja una buena dosis de "cinismo político" en la región. No hay relación entre el voto que la gente está dispuesta a dar por un partido y la confianza que dice tener (mientras el 42 por ciento declara que votaría por un partido político, solo el 11 por ciento tiene confianza en ellos). En cuanto a los líderes el 49 por ciento dice que la política depende de ellos

y cada cual tiene la oportunidad de recuperar la credibilidad y sólo el 44 por ciento dice que la política perdió credibilidad. Es decir, hay más personas dispuestas a creer en los políticos que personas dispuestas a desecharlos como actores válidos

Otro indicador de este aspecto es la incongruencia entre la opinión y el comportamiento hacia la política. La opinión concuerda con la agenda informativa del descrédito de ella y el comportamiento la contradice.

- El problema principal de las políticas públicas: Además de la corrupción, que dentro de esta lista está en el cuarto lugar, hay tres problemas que la anteceden: el desempleo, los bajos salarios y la pobreza. Contrario a lo que sucede en Africa, la educación y la salud, no son temas prioritarios en el promedio de la población de América Latina, donde la reducción de la pobreza es el principal. En quinto lugar está la criminalidad aunque hay una baja en la preocupación de temas como las drogas, la corrupción y la delincuencia. De este punto se puede concluir que hay que darle prioridad a la lucha contra la corrupción dentro de la agenda democrática y así aportar al proceso de consolidación.

-Actitudes hacia los impuestos: En la región, el 65 por ciento dijo haber pagado el IVA siempre o casi siempre. En promedio solo el 23 por ciento considera que los impuestos son imparcialmente recaudados pues creen que pagan más quienes son más fáciles de presionar mientras que los más poderosos no lo hacen. Algo que si es definitivo es que la ciudadanía paga más impuestos de lo que estaría dispuesto a hacer si siguieran sus propias opiniones sobre la recaudación y uso. La actitud y el comportamiento hacia los impuestos, muestran incongruencia entre la opinión, la moral declarada y el comportamiento, indicando cómo hay una ausencia de consenso sobre la bondad, la necesidad, y la legitimidad de los impuestos. Un ejemplo más de la ausencia de consensos y la incongruencia entre la cultura y la estructura.

- La cultura cívica: Las actitudes colectivas básicas han permanecidos casi sin cambios desde 1996. Los latinoamericanos no han aprendido con la democracia a

cumplir más las leyes, ni están más conscientes de sus obligaciones, mientras la gran

mayoría sigue sin decir lo que piensa de política.

-El mercado y su satisfacción: el mercado alcanza un 16 por ciento de satisfacción mientras que los gobiernos llegan al 38 por ciento y la democracia al 28 por ciento. Este indicador se debe a que la sociedad no siente que en los mercados ni que le trae beneficios. Las privatizaciones ejemplifica esto pues a medida que el tiempo pasa aumenta la percepción de que la privatización no ha sido beneficiosa.

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