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| 12/15/2003 12:00:00 AM

El caso del Grameen Bank

En Colombia existen 25,2 millones de personas por debajo de la línea de pobreza. A pesar de las alarmantes cifras, el sistema financiero tradicional no ofrece una intermediación que permita captar los recursos de esta parte de la población así como otorgar créditos. Sin embargo en el mundo existen ejemplos de entidades financieras como el Grameen Bank de Bangaldesh, un banco comercial que trabaja únicamente con la población más pobre de su país.

El caso del Grameen Bank El caso del Grameen Bank
Desarrollo y crecimiento económico implican capitalización y educación. Los pobres no tienen capital ni educación. Tampoco tienen propiedades para ofrecerlas en garantía, ni familiares, amigos o negocios que los avalen para obtener un crédito. En esas condiciones, no pueden capitalizarse a través de una institución financiera tradicional. Por otro lado, los pobres destinan gran parte de sus reducidos ingresos como capital de trabajo. Son relativamente grandes ahorradores e inversionistas. Pero los sistemas financieros tradicionales tampoco captan esos recursos. De tal manera, el sistema financiero tradicional no moviliza los recursos de los pobres ni los capitaliza para modernizar sus actividades y elevar sus ingresos.

Tal situación no es insuperable. Existen una serie de intermediarios financieros no tradicionales que toman depósitos de los pobres y les otorgan créditos, como el Banco Grameen en Bangladesh , uno de los casos más exitosos. En América Latina no existen esquemas similares, de dimensión masiva, entonces si esos intermediarios financieros son tan deseables, ¿porqué el mercado latinoamericano no los ha producido? ¿Cuáles son las barreras que impiden su aparición? ¿Qué debe hacerse?

Crecimiento, capitalización y desarrollo financieros

El desarrollo económico supone la expansión de los factores de producción. Dicha expansión se refiere principalmente a la de los stocks de capital, de mano de obra calificada y de recursos gerenciales. Es evidente que con una mayor cantidad y calidad de factores de producción, los niveles serán mayores. Pero la orientación de esa expansión condiciona el grado de equidad o de concentración del ingreso y, por lo tanto, de reducción de la pobreza que se dará como consecuencia de esa expansión de factores y del crecimiento que origine.

Usualmente, los países en vías de desarrollo tienen abundancia de mano de obra, pero carencia de capital, mano de obra calificada y adecuada gerencia. En esos países, parte importante de la actividad económica es desarrollada, prácticamente, a partir de un solo factor de producción, mano de obra con poca o ninguna calificación. Existe poca actividad económica con participación importante de capital y una parte significativa es desarrollada por unidades medianas y pequeñas y por pobres cuyo único factor de producción disponible es su mano de obra. De tal modo, el proceso de desarrollo implica capitalizar al país, calificar su mano de obra y desarrollar sus recursos gerenciales.

Capitalización, recursos propios o financiamiento

Puede pensarse en dos formas de aumentar el stock de capital. La primera, a partir de una inyección masiva de capital, de grandes inversiones en los sectores con potencialidad para el desarrollo. La segunda, a partir del incremento de capital con pequeñas aplicaciones en las pequeñas unidades productivas. Puede darse el caso de una combinación de ambos estilos. Los efectos y resultados de cada estrategia son diferentes y tienen méritos propios, en particular, sobre la reducción de la pobreza.

Los casos de estrategias de desarrollo basadas en inversiones masivas, concentradas en determinados sectores, son abundantes. Pueden citarse la inversión petrolera en Angola, o en turismo (hoteles, restaurantes, infraestructura urbana, etc.) e industria manufacturera ligera en Tailandia. La gran inversión, desarrollada con recursos propios de las empresas o de origen extranjero, por la carencia de recursos nacionales, o con financiamiento del sistema bancario tradicional, se traduce en un desarrollo aparente del sector. Depende de las dimensiones y características del mismo para que los efectos dinamizadores de esa inversión se extiendan en mayor o menor medida al resto de la economía y alcance a los pobres.

En casos basados en el desarrollo petrolero (similarmente para los países mineros), la extensión a otros sectores económicos es limitada. Mayor es el efecto dinamizador en el resto de la economía de la inversión, por ejemplo, en turismo, que genera una mayor demanda de infraestructura, servicios y mano de obra. Obviamente, si la inversión petrolera es de gran dimensión y la población es relativamente pequeña, como en Arabia Saudita (producción de 8,6 millones de barriles diarios, exportaciones de US$ 72 mil millones y una población de 18 millones), los ingresos fiscales generados permiten financiar todo tipo de subsidios a la población, eliminando su condición de pobreza.

Pobreza, sobrevivencia y ahorro

Si la estrategia de capitalización del país considera también a las pequeñas actividades económicas, es probable que ellas no cuenten con recursos propios ni el sistema financiero tradicional sea capaz de financiarlos, particularmente en las áreas rurales.

Los pobres no tienen capital. Si pudieran capitalizarse podrían reconvertir su actividad económica y abandonar una producción prácticamente monofactorial que funciona a partir del único factor de producción que poseen, mano de obra. De tal manera podrían expandir su productividad y sus niveles de producción y, con ello, sus ingresos para superar su condición de pobreza.

Los pobres tampoco tienen mayor educación. Sin ella, no pueden acceder a un empleo calificado adecuadamente remunerado, que les permita aumentar sus ingresos y superar sus bajos niveles de vida. La situación se agrava si el sistema económico no consigue generar el nivel de empleo suficiente para la población económicamente activa del país.

Como los pobres no tienen capital ni mayor educación, para sobrevivir o ampliar sus niveles de vida, incluyendo vivienda, deben producir más utilizando los recursos de mano de obra de que disponen, la propia y la de su familia más cercana, mujer e hijos. De tal manera, sus hijos acaban sacrificando su educación y su futuro en beneficio del núcleo familiar.

Por otro lado, aunque resulte paradójico, los pobres son grandes ahorradores respecto a sus niveles de ingreso. Cuando del total de ingreso que perciben como ambulantes, artesanos o miniproductores deben destinar una parte considerable como capital de trabajo para poder sobrevivir, la tasa de ahorro-inversión es necesariamente elevada. No es extraño que llegue a ser 80% de su ingreso total. Claramente, esa tasa es muy superior a cualquier otra en los demás estratos de la sociedad. Son numerosos los ejemplos de grandes capitalistas que empezando de niveles muy pobres y que siendo ya muy ricos mantienen elevados niveles de austeridad, en tanto que sus hijos, criados en otro nivel social, no poseen esa frugalidad.

Es claro que millones de esos pequeños ahorros hacen volumen y servirían para apalancar. Sin embargo, esa capacidad de ahorro no sirve para apalancar a los pobres y capitalizarlos porque no existe el esquema institucional que lo permita. La mayor parte de las veces, los pobres no encuentran dónde ni cómo ahorrar, porque el sistema financiero tradicional no está orientado a tomar esos depósitos.

Los bancos tradicionales no tienen la flexibilidad ni están orientados para atender ahorros y créditos pequeños, en particular, en las áreas rurales, a personas pobres y/o, usualmente, analfabetas. Sus esquemas de captación no contemplan la situación social y cultural de los pobres. Los mecanismos de evaluación que conocen y aplican acaban siendo más caros que los montos mismos de los proyectos de dichas personas, que por definición son pequeños, haciendo inviable su financiamiento. Por otro lado, la regulación bancaria tradicional exige garantías reales o avales para otorgar un crédito que los pobres no están en condiciones de ofrecer por su propia condición.

Pobreza y sistema financiero no tradicional

En realidad, lo que se requiere para capitalizar a los pobres no es, necesariamente, un sistema bancario tradicional, sino la existencia de una intermediación adecuada que promueva y movilice sus recursos a favor de su inversión. A partir de pequeños depósitos, que generan recursos financieros, se pueden otorgar microcréditos a los pequeños productores, que les permita generar e incrementar su capital. De tal manera, pueden iniciar nuevas actividades económicas, incrementar el volumen de producción y/o productividad de sus unidades productivas (inicialmente casi monofactoriales y casi siempre unipersonales), aumentar su ingreso y, con ello, superar su pobreza. No tendrían necesidad de sacrificar la educación de sus hijos.

Con ese tipo de intermediarios no tradicionales, la economía podría desarrollarse con más facilidad porque los pobres, con ingenio demostrado, que en las condiciones más adversas les permite sobrevivir, contribuirían en mayor medida a los esfuerzos de ahorro e inversión y a la generación de valor agregado nacionales. Así mismo, la democracia se fortalecería porque una sociedad tiene grandes posibilidades de crecer en democracia cuando la mayoría de su población supera su pobreza y el número de indigentes es reducido.

La experiencia con instituciones rurales de crédito y ahorro en el mundo en desarrollo es positiva. El ejemplo más notable es el del Banco Grameen en Bangladesh. El Grameen y otras instituciones similares como el Banco para la Agricultura y las Cooperativas Agrícolas de Tailandia (14,5 millones de clientes) y el Banco de las Aldeas del Banco Rakyat de Indonesia (4,3 millones de clientes) son instituciones eficientes que en forma masiva captan recursos de los pobres y los capitalizan a través del otorgamiento de microcréditos, a tasas de interés activas y pasivas comerciales.

Intermediación no tradicional en América Latina

Lamentablemente ese tipo de instituciones financieras no tradicionales no ha florecido en América Latina. Lo que existe en América Latina, abundantemente, pero sin mayor impacto, son una serie de fondos rotatorios, que bajo diferentes nombres y modalidades otorgan créditos pequeños, microcréditos. Pero no consiguen crecer porque están limitados por el capital del que disponen y utilizan rotativamente; para poder prestar a un segundo tienen que recuperar el crédito otorgado al primero. No pueden aumentar ese capital con los depósitos del público porque, según la legislación, no califican como intermediarios financieros. De tal modo dependen de la voluntad de un donante inicial que define su capital y, con ello, su capacidad de ofertar microcréditos.



La legislación financiera colombiana contempla lo que denomina microcréditos y microempresas. Según la Ley colombiana, "cada entidad (bancaria) vigilada (por la Superintendencia Bancaria) deberá clasificar como microcrédito el conjunto de operaciones activas de crédito otorgadas a microempresas cuyo saldo de endeudamiento con la respectiva entidad no supere veinticinco (25) salarios mínimos legales mensuales vigentes". A su vez define como microempresa a "toda unidad de explotación económica, realizada por persona natural o jurídica, en actividades empresariales, agropecuarias, industriales, comerciales o de servicios, rural o urbana, cuya planta de personal no supere diez (10) trabajadores y sus activos totales sean inferiores a quinientos uno (501) salarios mínimos mensuales legales vigentes".

Ciertamente, esos no son los microcréditos que se otorgan a pobres. Tampoco esos microempresarios son los pobres monofactoriales, sin activos ni calificación. De alguna manera, aunque muchas veces insuficientemente, tales microcréditos y microempresas son cubiertos por el sistema financiero tradicional. Pero ese sistema no contempla el caso de los verdaderos pobres de la tierra, que en Colombia llegan a ser 25,2 millones de personas por debajo de la línea de pobreza y 9,8 millones por debajo de la línea de indigencia, según estimados del Departamento Nacional de Planeación. Ellos requieren un sistema de intermediación financiera no tradicional.

De dónde aprender: La experiencia y los resultados del Grameen Bank

Es tiempo de aprender de experiencias exitosas como la del Banco Grameen para afrontar esa situación. Creado en 1983, a partir de una experiencia personal de su fundador, el Profesor Muhammad Yunus, con un capital inicial proporcionado por el Banco Central de Bangladesh, el Grameen es un banco comercial privado, orientado exclusivamente a atender los ahorros y la demanda de crédito de las personas más pobres del país, particularmente en el área rural (grameen significa rural en lengua bengalí). Para ser prestatario, la propiedad familiar no debe superar 0,5 acres de tierra. Tampoco se requiere presentar garantías reales. Las garantías son de tipo solidario; para recibir un crédito, el prestatario debe ser parte de un grupo cuyos miembros no pueden recibir créditos mientras los dos primeros prestatarios del grupo no hayan pagado sus obligaciones.

Su gestión es profesional, eficiente, no política, con un número limitado de personal altamente motivado y calificado (los funcionarios deben poseer, por lo menos, educación universitaria completa). Su operación es hecha bajo el concepto de banca móvil a partir de sus promotores (con un mínimo de educación secundaria completa). Al desplazarse a las aldeas permiten acceso fácil a los servicios del banco; el principio de atención es que los servicios bancarios tienen que buscar al cliente. La evaluación de los créditos no es hecha centralmente sino por la propia comunidad, lo que reduce sus costos operativos.

La experiencia del Grameen Bank no se limita a casos puntuales sino a un tratamiento masivo para la superación de la pobreza. Sus resultados son impresionantes. Desde su creación hasta septiembre 2003 ha otorgado créditos por más de 4 mil millones de dólares (US$ 4,085 millones) de los cuales han sido repagados 3,7 mil millones. El volumen de crédito concedido hasta mayo de 1998 fue de US$ 2,408.3 millones. Los prestatarios actuales son casi 3 millones de personas (2,949 millones), 95% de los cuales son mujeres, lo que implica una afectación favorable sobre la situación económica de aproximadamente 15 millones de personas, 12% de la población del país.

Como consecuencia de dichos créditos, en el plazo de tres años, el ingreso de los miembros aumenta en la media en 59%. Después de 8 créditos, la mitad de los prestatarios superan la situación de pobreza. A septiembre 2003 el número de casas construidas con créditos del Grameen era de 573.024; a mayo de 1998, los créditos para habitación, por un total de US$ 168.6 millones, permitieron construir 438.764 casas.

Un resultado adicional importante se refiere a la revalorización del papel de la mujer. En el mundo rural tradicional de Bangladesh, las decisiones familiares importantes son tomadas por los maridos; las mujeres se limitan a trabajar duramente y a realizar papeles secundarios en casa. Al participar en los programas de microcrédito del Grameen, por la ausencia de los maridos que deben desplazarse fuera de las aldeas en busca de trabajo, la mujer se convierte, la mayor parte de las veces, en la principal fuente de ingreso familiar lo que eleva su estatus y la convierte, muchas veces, en líder de la misma. Al principio, los maridos se sienten postergados, pero la mejoría real en la situación económica familiar acaba por hacer que el marido acepte el nuevo rol e incentive a la mujer a continuar participando de los programas de microcrédito.

Las dimensiones del Grameen

Desde su creación, el Grameen ha tenido un crecimiento impresionante en términos de activos, miembros-clientes y, en general, actividades comerciales. En 1987, el total de sus activos fue de US$ 41,2 millones, en 2002 era de US$ 325,9 millones. A mayo de 1998, operaba en 38,551 aldeas a través de una sede central, 14 oficinas regionales ("Zones"), 115 oficinas provinciales ("Areas") y 1.112 agencias ("branches"). A septiembre 2003, operaba en 43.258 aldeas, a través de 1190 agencias con un personal total de 11.806. Cada agencia atiende entre 60 e 70 "Centros", en un total de 73.868, cada uno de los cuales reúne 8 "Grupos" de 5 personas cada uno.

A septiembre 2003, el saldo de sus créditos vigentes era de US$ 258,5 millones, en tanto que el balance de depósitos era de US$ 201,52 millones. De tal modo, la relación de depósitos a créditos vigentes era de 78%. Si se incluyen los recursos propios, la relación aumenta a 96%. A partir de 1995 el Grameen decidió dejar de solicitar fondos de donación; los últimos fondos recibidos fueron en 1998. A partir de entonces, el Banco considera que sus propios fondos y los depósitos de sus participantes son suficientes para financiar su programa de créditos y las expansiones futuras.

Los créditos

Los créditos que otorga el Grameen Bank son todos pequeños, de diferentes tipos, con diferentes plazos. El monto de crédito mensualmente desembolsado es del orden de US$ 30-40 millones; US$ 32,87 millones en septiembre 2003. El monto medio de los créditos es de US$ 65 y el ahorro medio de sus miembros es de US$ 50.

Hasta abril de 2002 los créditos principales eran: general (hasta un máximo de US$ 334), de temporada, familiares, para letrinas (hasta US$ 13), para vivienda básica (hasta US$ 267) y para vivienda general (hasta US$ 555). Se podían recibir ambos tipos de crédito para vivienda y otros tipos de crédito simultáneamente, dependiendo del comportamiento del prestatario y del comportamiento de su respectivo Grupo y Centro con relación a sus obligaciones. Todos los créditos eran pagados en prestaciones semanales, equivalente a 2% del crédito, excepto los leasing para ganado que debían ser pagados al final de los 6 meses de plazo

A partir de abril de 2002 emergió el sistema Grameen Bank II. Sustituyó al anterior y con ello los diferentes tipos de préstamos existentes y los plazos y pagos semanales fijos. El proceso de reconversión empezó en abril de 2000 como respuesta a la necesidad de adecuar el sistema de crédito a las necesidades de una población gravemente afectada por las inundaciones que en 1998 anegaron la mitad de Bangladesh durante 10 semanas y destruyeron actividades económicas y viviendas de gran parte de los prestatarios.

Los créditos del Grameen son actualmente de tres tipos: básico, para vivienda y para educación superior. Los créditos pueden ser de cualquier duración, en meses o años. Así mismo, el monto de los pagos semanales puede variar, de acuerdo con las posibilidades del prestatario. El límite de los créditos está determinado por el comportamiento de los prestatarios o por el 150% del monto de los depósitos, el que sea mayor. El prestatario puede aumentar (o disminuir) el límite de su crédito, aumentando sus ahorros o asegurando que los miembros de su Grupo mantengan un comportamiento crediticio intachable; una ausencia a una reunión de su Centro le significa, por ejemplo, una reducción de US$ 8,6 en su límite.

En caso de dificultades de pago, el prestatario puede renegociar su crédito y convertirlo en crédito flexible, de carácter temporal, y con ello reducir el monto de sus pagos y extender el plazo de repago, tantas veces como sea necesario. A septiembre de 2003, el saldo de créditos básicos era de US$ 207,7 millones, de créditos flexibles US$ 24,8 millones, de créditos para vivienda US$ 25,2 millones y de otros préstamos US$ 0,8 millones.

Para el prestatario el desincentivo para tomar un crédito flexible es la reducción de su límite de crédito, que queda reducido a su nivel inicial. A su vez, el Banco, al final de cada año, debe provisionar 50% del saldo de los créditos flexibles menores de dos años; la provisión se eleva a 100% cuando el plazo del crédito supera el límite de dos años.

Los créditos son otorgados sin garantías bancarias ni colaterales. Sin embargo, a septiembre 2003 la tasa de recuperación de los créditos, es decir la cantidad repagada con relación al monto debido, era de 99%. La elevada tasa de recuperación es consecuencia del esquema de "garantía social" que respalda las obligaciones. Para acceder a un crédito el interesado tiene que pertenecer a un "Grupo" y este ser parte de un "Centro". La principal causa de atraso en el pago está relacionada con problemas de salud del prestatario (44% de los incumplimientos).

El Banco no induce las decisiones de inversión de los prestatarios. Cada prestatario toma su propia decisión de inversión sin participación del promotor del Banco. El Banco solo induce a los miembros a iniciar sus préstamos con montos pequeños. Pero la decisión de conceder el crédito descansa, primero, en los demás miembros del respectivo Grupo y, luego, en los participantes del Centro. Antes de la presentación del crédito al promotor del Grameen, que se reúne con cada Centro una vez por semana, la solicitud tiene que ser aprobada por el Grupo y Centro respectivos.

Ahorros y depósitos

El Grameen tiene un sistema de ahorro obligatorio entre sus miembros. Considera la movilización de depósitos como parte integral del sistema de crédito. Al recibir un crédito, cada prestatario tiene que depositar 5% del monto total del crédito, Así mismo, semanalmente debe depositar el equivalente a US$ 0,05. Hasta la aparición del sistema Grameen II, ese dinero era depositado en un Fondo del Grupo. El prestatario podía retirar sus depósitos del Fondo del Grupo solo cuando se retiraba del Grupo o después de 10 años.

Actualmente cada prestatario tiene tres cuentas de depósitos: ahorro personal, ahorro especial y ahorro pensional. Los ahorros semanales van a la cuenta personal. La mitad del ahorro proveniente de cada crédito va a la cuenta de ahorro personal y la otra mitad a la cuenta especial. La cuenta de ahorro personal es de libre disponibilidad sin limitación de plazo. Los fondos de la cuenta de ahorro especial no pueden retirarse durante los tres primeros años y luego una vez cada tres años, pero manteniendo un monto mínimo igual a la mitad del saldo o el equivalente a US$ 46,5, el que sea mayor. Parte de los fondos de la cuenta especial son usados para comprar acciones del Grameen, así como lo fueron los recursos del Fondo del Grupo. De tal modo, actualmente el 93% de las acciones del Banco está en poder de los prestatarios.

Existían también una serie de fondos creados con la finalidad de cubrir a los miembros contra eventuales choques externos. Uno de ellos era el Fondo de Emergencia constituido con el pago de 5 por mil de cada crédito que recibe el miembro. El Fondo otorgaba un seguro en caso de muerte o accidente que resultaba en invalidez, o en caso de robo o pérdida por desastre natural. En 1993 el banco distribuyó de ese Fondo US$ 120 mil entre 4.050 mutuarios. Actualmente los prestatarios adquieren un seguro de crédito obligatorio. Para el efecto, el prestatario debe depositar al final de cada año, en una cuenta de ahorro de seguro de crédito, el equivalente a 2,5% del saldo del crédito recibido. Si el prestatario fallece, la totalidad del saldo del crédito es cubierto por el fondo de seguro creado con los intereses de la cuenta de ahorros y los familiares reciben el saldo de la cuenta de ahorro.

Tasas de interés

Las tasa de interés que el Grameen cobra por los créditos y paga por los depósitos son reales positivas. En 1995 la inflación en Bangladesh fue 3,6%, la tasa de interés media del Grameen para los créditos fue 16% y para los depósitos 8,1%. La tasa de interés para los créditos generales, construcción de pozos de agua y leasings era de 20%; la tasa de interés para construcción de vivienda y letrinas era de 8%. En 2003 la tasa de interés para créditos de vivienda es de 8%, para créditos de educación superior 5% y para créditos generadores de ingreso 20%, con una inflación proyectada de 4,5%. En Colombia, actualmente, la tasa para los créditos de consumo, que adquiere la mayor parte de las personas de menores ingresos que logran acceder al sistema, está alrededor de 30% con una inflación del orden de 6%. Lo anterior sugiere que, en el caso de los pobres, el problema del crédito no es tanto su costo sino el acceso al mismo; ciertamente a mayores tasas las demandas de crédito serán menores.

Las tasas de interés del Grameen Bank y del resto del sistema bancario de Bangladesh no son reguladas por el organismo de supervisión bancaria, el Banco Central de Bangladesh. En general, el Grameen no se encuentra sujeto a las reglas de la legislación bancaria tradicional, pero tiene que cumplir con las obligaciones relativas a reservas legales obligatorias en el Banco Central. Su propia ley de creación establece sus propios mecanismos de administración y control interno. En general, el Grameen opera con un elevado grado de autonomía con respecto a la supervisión bancaria.

Los programas filiales

Para superar los problemas de salud de sus prestatarios y como respuesta a la carencia de servicios de salud adecuados en el medio rural, el Grameen estableció un Programa de Salud. Anexo a 11 de sus agencias existe un Centro de Salud. El programa de salud, que es un programa en expansión autosustentado, actúa como un seguro médico y proporciona servicios de salud y planeamiento familiar a los miembros y no miembros del Grameen (los últimos pagan montos mayores por los premios y los servicios) en el área de influencia de la agencia.

Cada Centro tiene un director médico, un técnico de laboratorio, un paramédico y un administrador. De cada Centro dependen tres subcentros que cuentan con un paramédico y dos trabajadores de la salud. Los trabajadores de la salud realizan visitas puerta-a-puerta de prevención de enfermedades, los paramédicos definen tratamientos para enfermedades menores y remiten a los pacientes al Centro de Salud y los médicos realizan consultas y tratamientos, conducen test patológicos rutinarios y venden medicamentos.

El éxito y el crecimiento del Grameen Bank han inducido el desarrollo de varias instituciones filiales que complementan sus actividades. La principal es el Grameen Trust, creado en 1989 como responsable de la cooperación internacional, del entrenamiento y de la asistencia técnica que realiza el Grameen. El Grameen Trust es también responsable del Programa de Salud mencionado y de la Unidad de Servicios de Computación (desarrollo de software, entrenamiento, consultoría y asistencia técnica) para toda la familia de instituciones del Grameen.

El trabajo en las áreas rurales indujo la creación en 1991 de la Fundación Grameen Krishi. Los objetivos de la misma son mejorar las condiciones de los agricultores a partir de la transferencia de nuevas tecnologías, mejoramiento de las condiciones de irrigación y producción de simientes de calidad, entre los principales. Realiza cultivos, exploración de lácteos, producción de peces y crédito agrícola. También en las áreas rurales, en 1994, el Grameen estableció la Fundación Grameen Motsho para realizar la producción, transporte, almacenaje y venta de pescado, a fin de mejorar la calidad de vida de los pobres. La fundación tiene actualmente 4 granjas de peces.

A fin de asistir a los pequeños productores de tejidos hechos a mano en las áreas rurales, el Grameen creó el Grameen Uddog. La empresa es responsable por la venta mundial de los tejidos hechos a mano en Bangladesh. Ella proporciona a los productores materiales de trabajo como hilos y tintes y organiza la entrega de la producción a las fábricas de ropa. Más de 10.000 familias son directamente beneficiadas por el programa. Durante los últimos tres años la empresa exportó 13 millones de yardas de tejidos a Europa y los Estados Unidos.

El Grameen Fund es una empresa creada también en 1994, que realiza financiamiento de inversiones que son de riesgo, orientados a la innovación tecnológica y que no consiguen financiamiento a través de los canales regulares. Sus mayores objetivos son proveer participación mayoritaria en el capital de nuevas inversiones que tengan impacto directo o indirecto en la reducción de la pobreza, proporcionar crédito o participación en el capital a las empresas con nuevas tecnologías y promover empresas orientadas a la exportación o sustitución de importaciones usando materia prima de origen nacional.

Existen otras empresas filiales, pero, tal vez, la más novedosa y más ambiciosa iniciativa es la constitución de Grameen Telecom, una empresa constituida por el Grameen Bank conjuntamente con Telenor Invest de Noruega, Marubeni de Japón y Gonophone de los Estados Unidos. La empresa tiene como meta ofertar teléfonos celulares a 100 millones de personas en las áreas rurales en 68 mil aldeas del país, con un inversión total estimada de US$ 45 millones. A fines de Diciembre de 1997 la empresa ya proveía el servicio de telefonía celular a 150 aldeas; a mayo 2003, el número de aldeas era de 27.513. El miembro seleccionado, compra el teléfono con un leasing que recibe del Grameen Bank. Hace el servicio disponible en la aldea, a un precio equivalente al del mercado, con el que obtiene un beneficio después de pagar los costos, porque el servicio del satélite arrendado por el Grameen es vendido a un precio menor que el de la competencia dado el volumen de la operación.

A modo de conclusión

En resumen, el Grameen Bank es un banco comercial como cualquier otro: recibe depósitos y coloca créditos a tasas de interés comerciales, hace inversiones, recibe préstamos, emite y coloca títulos en el mercado nacional e internacional, hace utilidades, paga impuestos, cumple con obligaciones de encaje legal, etc. No obstante, tiene varias importantes diferencias con los bancos tradicionales: 1) es propiedad de sus prestatarios, los pobres de Bangladesh; 2) está orientado para atender exclusivamente a esos pobres; 3) atiende a los prestatarios directamente en sus propias aldeas, el cliente no va al banco; 4) otorga créditos sin garantías reales, con garantías de tipo solidario; 5) no evalúa los proyectos que financia, la evaluación corre por cuenta de los prestatarios.

Son esas características particulares las que definen un banco no tradicional. Son también ellas las que la legislación bancaria tradicional no contempla e, incluso, prohíbe en muchos casos. De tal modo, para posibilitar la existencia de un intermediario financiero no tradicional, dicha legislación debe ser modificada de manera acorde.



* Director, Maestría en Economía, Pontificia Universidad Javeriana

ferrari@javeriana.edu.co

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