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El tormentoso primer año de Juan Manuel Santos al frente del Ministerio de Defensa

Por: Andrea Peña

‘Falsos positivo’, chuzadas telefónicas, seguimiento a líderes de la oposición, airados reclamos de Venezuela, moción de censura y filtración de la mafia y de la guerrilla al corazón del Ejército, son algunos de los temas que ha tenido que torear el funcionario.


En Colombia aún existe la falsa premisa de creer que al llegar al Ministerio de Defensa se está ad portas de la Presidencia de la República. Todos los pesados de la política trabajan arduamente en las campañas porque interpretan que si se ganan las elecciones y el triunfador lo designa en esta cartera, será un hecho que estará en el primer puesto en la fila de sucesores en la Casa de Nariño. Antes esta circunstancia no existía porque el ministro era el oficial más alto del Ejército.

Sin embargo, cuando César Gaviria rompió esta tradición y nombró a Rafael Pardo en el ‘Kínder de Palacio’, quedó claro que éste último algún día ocuparía la silla presidencial. De hecho, hoy en el Partido Liberal se da como una certeza que Gaviria trabajará hasta ver cumplido su deseo. Luego, cuando ganó Ernesto Samper, el entonces gerente de la campaña y por aquella época uno de sus mejores amigos, Fernando Botero, le exigió de entrada el Ministerio. La historia terminó mal porque se atravesó el proceso 8.000. En su lucha por mantenerse, Samper nombró a notables juristas  como Juan Carlos Esguerra, o defensores de Derechos Humanos como el desaparecido Gilberto Echeverri.

Andrés Pastrana eligió a Luis Fernando Ramírez, uno de los ministros de más grata recordación en el Ministerio, y quien se la había jugado a fondo durante la campaña. Ramírez, sin embargo, dejó las veleidades del poder y optó por la soledad y eficiencia de la empresa privada.

El presidente Álvaro Uribe Vélez llegó y no sólo le dio la bendición a Martha Lucía Ramírez con el argumento de que sería “la primera mujer en el Ministerio de la Defensa” y la primera “Presidenta de la República”. Sus relaciones no fueron tan buenas con algunos comandantes militares y el jefe del Estado tuvo que recurrir a un hombre de la empresa privada (Jorge Alberto Uribe) que tampoco tuvo un buen final y terminó cuestionado por el Congreso. Y luego llegó el silencioso Camilo Ospina.

Tras el abrumador voto de confianza con la reelección en primera vuelta, Juan Manuel Santos, uno de los artífices de la victoria desde la presidencia del partido de La U, se sintió con el derecho de reclamar el Ministerio. La designación produjo desazón en otro barón electoral del uribismo, Germán Vargas Lleras, quien también creía que tras el ministerio a Santos le quedaría más fácil llegar a la Presidencia. Pero todo es una falsa premisa porque en realidad ninguno de los ministros civiles ha alcanzado esa posición. Y, al contrario, como se ve en la mayoría de los casos, han quedado quemados o tan exhaustos que han preferido refugiarse en los cuarteles de la discreción, alejados de los ajetreos de la política.

Si bien es cierto que el ministro de Defensa es el funcionario que más visibilidad mediática y mayor poder tiene en un país con un orden público tan agitado, también es verdad que son tantos los problemas que tiene que torear que hasta ahí son capaces de llegar. ¿Qué pasará con Juan Manuel Santos? ¿Qué será de la vida de este hombre que jamás ha ocultado que quiere ser Presidente? Es difícil saberlo. Lo cierto es que desde el pasado 20 de julio, cuando llegó al Ministerio, su gestión ha sido una de las más difíciles. Estos son algunos de los hechos que ha tenido que sortear:

- El 18 de octubre de 2006, un carro bomba estalló en el parqueadero de la Universidad Militar de Bogotá y dejó 23 personas heridas. El Presidente de la República acusó a las Farc de haber hecho el atentado y rompió toda posibilidad de diálogo con el grupo guerrillero para lograr un acuerdo humanitario. Después no aparecieron pruebas concretas de que este ataque fuera planeado por las Farc y se rumoró, incluso, que había sido ejecutado con la ayuda de militares. Hasta el momento no hay una sola persona capturada por estos hechos. Santos tuvo que salir a defender a la institución en medio de los críticos que reprochaban el hecho de que las Fuerzas Armadas hubieran permitido que el terrorismo llegara hasta el corazón de la inteligencia nacional.

- A mediados del pasado noviembre, el fiscal general Mario Iguarán confirmó que miembros de inteligencia del Comando de las Fuerzas Militares planearon falsos atentados en Bogotá para la segunda posesión del presidente Álvaro Uribe Vélez. “Fue un grosero montaje en el que intervinieron, entre otros, dos oficiales del Ejército”, fueron las palabras del fiscal. Ninguno de los dos militares está detenido. El ministro salió con el argumento que todo se trató de un “montaje de los montajes”.

- La revista SEMANA reveló el pasado mes de mayo las interceptaciones que miembros de la Policía hicieron en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí a los paramilitares desmovilizados. Se destaparon los actos ilegales que cometían los jefes ‘paras’ y, además, que entre los ‘chuzados’ estaban periodistas, políticos y miembros del propio gobierno. Por estos hechos rodó la cabeza del entonces director de la Policía, general Jorge Daniel Castro, y de otros 11 generales más. El ministro Santos dijo que actuó con una altísima celeridad para solucionar de tajo el problema. Recientemente, en el semanario ‘El Espectador’, el director de la Policía dijo que todas las interceptaciones se hicieron con el conocimiento de sus superiores. Esto es el Presidente Uribe y el Ministro Santos.

- Antes de ser ministro de Defensa, era bien conocido que Juan Manuel Santos criticaba frecuentemente al gobierno de Hugo Chávez. Decía cosas como que “en Venezuela se acabó la democracia” con la llegada de este mandatario. Esta postura se la han ido cobrado intermitentemente el país vecino: el pasado 5 de mayo, el ex vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel denunció que Santos y Estados Unidos estaban fraguando un plan para desestabilizar su país y asesinar algunos dirigentes políticos.

- El 15 de mayo de este año, el ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso dijo en su versión libre que el ministro Juan Manuel Santos le propuso a Carlos Castaño una alianza para derrocar al ex presidente Ernesto Samper y un cese al fuego bilateral con los grupos guerrilleros. Aunque Samper ya había acusado a Santos de conspirar en su contra, el escándalo lo revivió el ex jefe ‘para’. Miembros del Eln, como Pablo Beltrán, insistieron en la versión de un golpe de estado contra el ex mandatario. Santos aceptó que sostuvo conversaciones con grupos ilegales, pero con miras a un proceso de paz, y reconoció que quería que Samper dejara el gobierno, pero que jamás planeó derrocarlo él mismo.

- El Ministro se salvó el pasado 13 de junio de una moción de censura propuesta por la oposición en el Congreso de la República, al considerar que “tenía responsabilidad política en hechos como las interceptaciones ilegales, por tener antecedentes de querer conspirar contra el régimen constitucional y por haber puesto en peligro las relaciones con Venezuela”.

- Ahora el país se entera de que el Ejército estaba infiltrado por gente de las Farc y narcotraficantes del capo Diego León Montoya, alias ‘Don Diego’. El ministro Santos le confirmó la noticia este lunes al país y aseguró que la inteligencia de todos los organismos estaba en vías de mejorar para evitar estas situaciones. Entre tanto, el Polo Democrático Alternativo anuncia que el ministro tiene que volver al Congreso para responder en otro debate por las infiltraciones.