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| 10/20/2003 12:00:00 AM

Historias de Halloween

Semana Jr. y Cartoon Network organizaron un concurso de cuentos de terror. Felipe León del Liceo Francés Louis Pasteur fue el ganador entre más de 350 concursantes. A continuación reproducimos algunas de las historias.

Coraje y el museo de los muertos

Por: Felipe León

Coraje vivía en una casa cera del pueblo. Un día Muriel decidió hacer una torta de chocolate pero en la casa no había chocolate y entonces se fue de compras al pueblo. Yendo al pueblo se encontró con una persona que vendía boletos para un tour a Irlanda. Esta persona le ofreció regalarle un boletos si compraba dos más: uno para Coraje y otro para Justo.

El día del tour se fueron en avión a Irlanda. Coraje fue al baño y al salir se dio cuenta de que no había ningún piloto. Regresó a su puesto y constató que no había ningún pasajero excepto Muriel y Justo.

Muriel estaba durmiendo y Justo, como siempre, viendo la televisión. Coraje no quiso despertar a Muriel así que le quitó los audífonos a Justo para que lo escuchara.

-¡Perro estúpido! - no me dejaste oír la televisión!!! - le dijo Justo a Coraje y en esas Muriel se despertó.

-"Justo ..creo que no hay nadie más en el avión".- dijo Muriel.

-"Tonterías" , dijo Justo.

Coraje obligó a Muriel a ir a la cabina y allí ambos observaron que el avión iba directo a una montaña. Regresaron a sus puestos y le dijeron a Justo que el avión se iba a estrellar. Entonces decidieron lanzarse en paracaídas. Justo llevó consigo una revista y los tres cayeron sanos y salvos en un bosque en Inglaterra.

Por suerte dos ingleses que los encontraron hablaban español, los recogieron y les ofrecieron ir a un museo . El nombre de ese museo era el Museo de los Muertos.

Cuando ingresaron al museo, Coraje se puso nervioso y empezó a presentir momentos peligrosos. Poco después escuchó ruidos extraños.

Justo, por su parte, iba leyendo su revista como si nada. Una hora después Coraje vio a un muerto e inmediatamente se llevó cargados a Muriel y Justo y trató de salir del museo. Pero la vía de salida era como un laberinto y era muy difícil encontrarla y aún más difícil con el peso de Justo y Muriel.

Finalmente Coraje encontró una ventana y se lanzó por ella pero Justo se cayó y se quedó adentro. Los muertos lo cogieron y Justo se volvió uno de ellos. Todos los muertos se pusieron a leer la revista de Justo , mientras Muriel y Coraje se comían un pastel de chocolate.

El contagio de las verrugas

Por: Yolimar Sepúlveda

8 años. San Andrés Islas

Una mañana Coraje despertó preocupado porque sabía que durante las noches de los octubres, era la única fecha en la que salía de su cueva un peligroso sujeto llamado "mil caras". Si este, llegara a tocar los pies de alguien, inmediatamente lo llenaba de verrugas. Su aspecto físico era tenebroso: tenía una gran cabellera negra greñuda, sus uñas eran largas y fuertes, que podía hasta partir un vidrio grueso con ellas sin mayor esfuerzo.

Coraje, sin perder tiempo se fue corriendo rápidamente al cuarto de las herramientas, mientras pensaba que haría para protegerse de "mil caras". Cogió puntillas, un martillo y madera, tapó todas las ventanas y la puerta con esta madera que clavó fuertemente en ellas.

Llegó la noche y con ella todas las preocupaciones, por la aparición de este personaje que aterrorizaba a las personas. Muriel, en el día preparó bastante comida, para tener durante varios días y estar bien alimentados.

El sujeto se disfrazó de niño pirata y salió de su cueva a caminar por el pueblo. Llegó a una casa. El supuesto Niño Pirata, que no era otro que "Mil Caras" se dirigió a donde estaba Coraje y golpeó en la puerta. Coraje miró por un huequito y al ver al niño, le abrió la puerta. Este le dijo: vengo por unos dulces. Muriel que estaba cerca y escuchó el pedido del "niño pirata" le dio unos pocos dulces. El niño pirata, pidió más, porque eran muy poquitos y estaban en el mes de los niños.

Justo, que también los observaba le dijo que no podían darle más, porque también le darían a otros niños que vendrían más tarde a pedir. El niño pirata, votó su sombrero al piso, lo pisó y gritó: "quieeeeero maaaaaás duuuuuulceeeeeees". Justo se disgustó por la actitud del niño pirata y le dijo que se marchara de la casa, que se fuera, que no fuera grosero. "Mil caras" se enojó, cambió de voz, hablando con su voz normal, que producía escalofrío y lentamente fue recobrando su tamaño natural, le empezó a crecer la cabellera, las uñas, las muelas y desesperadamente le botó los dulces en los pies a Justo. Justo sintió como si lo hubieran quemado y se miró los pies y en seguida vio como unas verrugas horribles empezaron a brotarle por todo el cuerpo.

Coraje, temblando de miedo, buscó y buscó y al fin encontró un traje antiverrugas para su protección. Recordó una receta que le enseñó su abuela: zanahoria, arena, café, tinta, candela, papel y agua. Echó estos materiales en una olla muy grande y los mezcló todos. Dijo que esta agua era bendita y que curaba cualquier enfermedad. Justo tomó e invitó a toda la gente para que tomara agua también. "Mil caras" no sabía de los poderes del agua y tomó. Toda la gente que se había contagiado, se mejoró y "mil caras" no volvió a contagiar a nadie por el poder milagroso del remedio.



Coraje, el perro cobarde y la galleta

Por: Sandra Marcela Rozo

15 años

Coraje baja al sótano, prende la luz y empieza a esculcar todo; paquetes, bolsas. libros, cajas; de repente algo le llamó la atención, le quitó el polvo, la abrió y encontró boronas y una galleta dura que no pudo morder. Aunque intento varias veces, le enfureció no poderla morder y la tiró lejos. Entonces subió a ver televisión, se acordó que no había cerrado la puerta del sótano, fue a cerrarla, escuchó algunos ruidos, pero no prestó atención.

Paso el día, llegó la noche y se fue a dormir pero tuvo pesadillas. Su cuerpo temblaba y de pronto se despertó porque escuchó ruidos. Se erizó. Se imaginaba lo peor. La puerta del sótano se abrió y salió una galleta gigante que tenia una risa tenebrosa. Caminó lento y quedó fijamente mirando a coraje. El perro espantado salió corriéndolo y lo perseguían millones de mariposas que lo rodeaban, lo atrapaban. Sentía que se le salía el alma.

En su mente tenia el recuerdo de aquella galleta vieja y escalofriante.

Al fin encontró donde esconderse y creyó que todo estaba en calma pero la galleta lo encontró lo atrapó y se lo llevo para el sótano. Pero coraje logró escaparse. La galleta corría detrás de él. Lo perseguían galletas de todas tamaños y formas.

Sudaba frío, corría espantado hasta que encontró un hoyo en la arena y allí se cubrió. La noche se hacía larga y quería dormir pero sabia que si salía se encontraría con aquel espanto.

Por fin amaneció y se dirigió a su casa. Cuando llegó aquel lugar estaba casi destrozado. No sabía que hacer. Entonces decidió llamar a un niño bastante glotón que llegó y se le hizo "agua la boca" al ver a la galleta. La galleta asustada corrió por toda la casa para no dejarse alcanzar mientras se iba descoronando. Al fin el niño la atrapó y logró comérsela. Pero se empezó a sentir mal, se puso morado, luego verde, se retorcía del dolor en el estómago. Coraje temblaba del susto y lo único que le ocurrió hacer fue llenar una jarra de agua vaciándola sobre el niño pero igual no sirvió de nada. El niño trasbocó un liquido verde hasta que se recupero y se fue. Coraje quedó inmovilizado, reaccionó y limpió aquel extraño liquido, cerró la puerta del sótano y se acostó incrédulo a descansar....

FIN

EDICIÓN 1874

PORTADA

La orquesta del Titanic

Para tomar decisiones en el Consejo Nacional Electoral son necesarios 6 de los 9 votos. Cinco de esos votos ya están listos contra la posibilidad de que exista una candidatura viable de centro. La determinación del Consejo Nacional Electoral no será jurídica, sino exclusivamente política.

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