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| 3/26/2007 12:00:00 AM

“Nunca he tenido tratos con paramilitares”

El comandante del Ejército Nacional, general Mario Montoya, negó cualquier nexo con los ‘paras’. El Gobierno Nacional anunció un respaldo total al oficial y abrió la posibilidad de demandar al periódico ‘Los Angeles Times’, medio que hizo la acusación. Mientras tanto, el Departamento de Estado de EE. UU. asegura que confía en la Justicia colombiana.

“Nunca he tenido tratos con paramilitares” General Mario Montoya, comandante del Ejército. (Foto: Archivo SEMANA)
La acusación es muy fuerte: “... Montoya y los grupos paramilitares planearon y condujeron conjuntamente una operación militar en 2002 para eliminar a las guerrillas marxistas de las áreas más pobres de Medellín, una ciudad al noroeste de Colombia que en una época fue el epicentro del narcotráfico”. Y fue publicada este domingo en el diario estadounidense ‘Los Angeles Times’. La fuente es un informe de una agencia aliada de la CIA que habla sobre los supuestos nexos que en el pasado tuvo el general Mario Montoya, actual comandante del Ejército, con las AUC.

La noticia indignó al general Mario Montoya, quien para la época de los hechos era el comandante de la Cuarta Brigada con sede en la capital de Antioquia. Y despertó la solidaridad del presidente Álvaro Uribe quien a través de un comunicado rechazó la acusación de las “agencias extranjeras de inteligencia” que filtraron a la prensa un informe no corroborado. Es decir, no oficial. En la mañana de este martes el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, fue categórico: “Creemos en la absoluta inocencia del oficial”. Por eso, dejó abierta la posibilidad de demandar al influyente diario norteamericano.

¿Qué dice el informe que sirvió de base para el artículo? Asegura que hay un documento firmado por el oficial que confirmaría la alianza entre la Cuarta Brigada y los ‘paras’ de Medellín, y que incluso se señala a Fabio Jaramillo, quien trabajaba para alias ‘Don Berna’, como enlace entre los militares y las autodefensas. Para la época, ‘Don Berna’, cuyo nombre es Diego Fernando Murillo Bejarano, tenía un devastador dominio militar en amplias zonas de la ciudad.

Pero el general Montoya dice que no conoce a esa persona y que pensar que la firma de un general de la República aparezca al lado de la estampada por un ilegal es “ingenuo y torpe”, lo que demostraría la falsedad de la investigación. Al parecer, en el papel también aparece la firma de un comandante de la Policía local.

Por otro lado, se dice que el coronel Rey Vélez, adscrito al Pentágono en la Embajada de Estados Unidos en Bogotá, ratificó la versión de ‘LA Times’: “Esta información está confirmada por una fuente verificada”. Según Vélez, el actual comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla de León, también ha sido mencionado en las investigaciones. Su caso obedece a que el oficial en 2002 se desempeñaba como comandante de la Segunda Brigada en Barranquilla. Sin embargo, no se especifica por qué hablan de él.

El explosivo artículo afirma también que esta agencia, que nutre de información a la CIA, también mencionó en su documento al propio Presidente de la República, Álvaro Uribe. Sin embargo, ni lo acusa, ni exhibe prueba alguna que lo pueda vincular con ese grupo armado ilegal.

Este lunes, en la rueda de prensa diaria que el Departamento de Estado ofrece en su país, el portavoz Tom Casey tocó el tema. Aunque no habló puntualmente del informe, sí hizo eco a las palabras del presidente George W. Bush cuando aseguró que confiaba en su colega colombiano, en la justicia colombiana y en que las investigaciones que se adelantan contra funcionarios públicos y empresarios iban a surtir los mejores resultados. Esas fueron las palabras del presidente Bush en su visita a Bogotá. Y fue la argumentación usada por Casey.

Aunque no se cuestiona la veracidad del documento, la CIA aclaró que éste lo componen únicamente datos recogidos por organismos que una fuente les entregó, pero que aún no han sido sometidos a análisis. Un miembro de inteligencia de las Fuerzas Militares explica que estas referencias, para que sean oficiales, deben pasar por un proceso de verificación que luego es evaluado por la pertinencia del tema y por la confiabilidad de la fuente.

El senador Gustavo Petro, del Polo Democrático, dice que estos supuestos vínculos ya se habían oído en 2003 cuando en una de las sesiones del Congreso un taxista contó que fue secuestrado por las autodefensas con la complicidad de militares. Petro asegura que tanto la versión del hombre como otras acusaciones, están documentadas en un libro.

Orión 2002: La Operación en cuestión

¿Qué ocurrió en la madrugada del 16 de octubre de 2002? Ese día comenzó la operación Orión que se extendió hasta principios de diciembre en la Comuna 13 de Medellín. El Presidente de la República ordenó perseguir a todas las milicias de los grupos ilegales en los barrios Belencito, El Corazón, 20 de Julio, El Salado, Las Independencias y Nuevos Conquistadores. Durante dos meses, el Ejército y la Policía, con apoyo de la Fiscalía, lograron controlar el lugar tras la muerte de diez guerrilleros, un subteniente de la Policía, un teniente y dos soldados, sin contar las graves heridas de cinco policías y otros nueve militares.

A pesar de que el Estado logró crear un cerco de seguridad y la sensación de tranquilidad en la gente permaneció por varios días, la dureza con la que entró la fuerza pública y las amenazas de grupos paramilitares (como el Bloque Metro que dirigía ‘Don Berna’) desencadenaron el miedo de sus 137 mil habitantes que un mes después de haberse iniciado Orión, vieron morir asesinadas a cuatro jovencitas y a un adolescente en uno de los barrios de la Comuna. Según dijo gente del sector, los mataron por ser amigos de los grupos insurgentes. Fueron asesinatos selectivos y en acciones contra personas desarmadas. Para la población era evidente que escuadrones de la muerte aprovecharon el escenario para seguir matando.

La desmovilización de las AUC trajo con el tiempo una sensación de calma en Antioquia y sobre todo en las comunas. Sin embargo, meses después las autoridades reconocieron que en esos lugares donde la fuerza pública había dado un golpe de mano con tanta contundencia, los nuevos ‘paras’ estaban renaciendo. Como por ejemplo, en la zona de San Cristóbal al noroccidente del departamento donde, según el semanario El Espectador, un hombre conocido con el alias de ‘King’ daba órdenes a 150 hombres que robaban el poliducto de Ecopetrol.

Para varias organizaciones defensoras de derechos humanos, es sano que se investigue a los militares que en Medellín trabaron posibles alianzas con grupos paramilitares porque desde su punto de vista era claro que este ‘matrimonio’ se produjo en su afán por sacar a la guerrilla. Y dicen que ahí están los registros de decenas de asesinatos que quedaron en la impunidad.

Una cosa bien distinta consideran otros analistas. Dicen estos que a pesar de las denuncias que por exceso de la fuerza y abusos del Ejército se hicieron en su momento, esto no implica necesariamente que los actos hayan sido ejecutados con los paramilitares. El analista Rafael Nieto dice que, posiblemente, la guerrilla también quiso deslegitimar esta operación. Por otro lado, asegura que no es azar que justo en este momento se haya dado a conocer el informe del periódico. “Posiblemente hay gente cercana a los demócratas que quiere redireccionar el Plan Colombia o los fondos que se destinan para ella”, señala. El ministro de Defensa también cree que aquí hay “intereses políticos” para deslegitimar a la Fuerza Pública.

Hoy no se conoce públicamente quién filtró el informe a la prensa. Al parecer, Milton Drucker, embajador encargado en Bogotá, se comunicó con el general Mario Montoya para aclararle que no habían sido ellos los que habían revelado el documento. De cualquier forma, la noticia inquieta al Presidente, al Ejército, a la Policía. Y pone al general Montoya a defenderse en un momento en que el país es sacudido por el escándalo de la ‘parapolítica’.

En la actualidad hay ocho congresistas uribistas en la cárcel investigados por este delito; se investiga a un importante ex funcionario de la cúpula del Estado (Jorge Noguera, ex director del DAS) por su presunta colaboración con ellos y varios mandatarios locales también están siendo investigados por la Fiscalía. Lo cierto es que al margen de si la acusación consignada en ‘LA Times’ tiene bases verídicas o es apenas un rumor irresponsable, sí le hace un daño enorme al Ejército por el contexto actual que se vive en Colombia.

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