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| 2/26/2007 12:00:00 AM

Tensión uribista por burocracia reafirma teoría sobre la soledad del presidente y su ‘Sancho Panza’

Como sacudiéndose de las críticas de los últimos días, el ministro del Interior, Carlos Holguín, agudizó la crisis uribista al acusar a los congresistas de estar pensando más en puestos que en su trabajo.

Tensión uribista por burocracia reafirma teoría sobre la soledad del presidente y su ‘Sancho Panza’ Tensión uribista por burocracia reafirma teoría sobre la soledad del presidente y su ‘Sancho Panza’
La lacónica frase del presidente Álvaro Uribe según la cual siente que los miembros de su bancada lo dejaron solo para enfrentar los embates de la oposición volvió a tomar fuerza ante la crisis desatada en el uribismo por el escándalo de la ‘parapolítica’. Cual solitario Quijote en medio de los peligrosos molinos de viento que recreó Cervantes, el Jefe de Estado tuvo que verse una vez más rodeado de soledad ante el surgimiento de una otra pugna entre los legisladores, esta vez por temas burocráticos.

Uribe se quejó la semana pasada de la escasa solidaridad de sus espadachines en el Congreso, de quienes afirmó que “parece que tuvieran miedo” a la oposición. Lo dijo en momentos en que trataba de bajarle el tono a sus encendidas declaraciones contra varios jefes de la oposición que promueven debates contra su gobierno o que sencillamente han tomado una posición de ataque en cuanto al escándalo por la infiltración paramilitar en los organismos del Estado. Y parece que no le faltaba razón. Algunos están pensando más en sus aspiraciones futuras y en la conformación de listas para las elecciones regionales de octubre. Varios creen que no hay que desgastarse con temas tan espinosos cuando las investigaciones apenas están comenzando. Y otros están tan ocupados atendiendo sus propios problemas judiciales que no tienen tiempo para demostrarle su lealtad al jefe político en problemas. Según las cuentas de los analistas, más de una veintena de senadores y representantes pueden estar en la misma situación de los nueve que permanecen presos por sus vínculos con las AUC. Eso explica su silencio a la hora de los ataques de la oposición al gobierno por asuntos relacionados con el mismo tema.

Pero el capítulo de este lunes ya raya con los límites soportables para una coalición que comenzó a hacer agua desde el mismo día en que fue elegida. Como si no tuvieran más problemas internos, el ministro del Interior, Carlos Holguín, salió a decir que la falta de acción de la bancada se debe a que están pidiendo puestos. Si lo que dice Holguín es cierto, se trataría nada más y nada menos que de la comprobación de que las mayorías que sostienen al gobierno sólo seguirán siéndolo en la medida en que éste mantenga aceitada la maquinaria. Y que los miembros de esa bancada que no estén temblando ante la inminencia de su vinculación al proceso por la ‘parapolítica’ están esperando su pedazo de torta para luego sí salir a defender al presidente.

Un escenario bastante triste para un Jefe de Estado que ha proclamado a los cuatro vientos que todos los puestos del Estado son asignados por meritocracia y que no cederá ante los chantajes de quienes le piden prebendas a cambio de su apoyo. Para los opositores, en cambio, es la revalidación de que así funciona la estrategia de gobierno y de que tan pronto como el gobierno vuelva a consentir a sus pupilos estos comenzarán a actuar sin importar lo que digan las pesquisas de la justicia. Como cuando un niño deposita una nueva moneda en el parque de diversiones para que los juegos infantiles vuelvan a activarse, le sonrían y se muevan a su antojo.

La denuncia de Holguín, que pudo ser una estrategia para sacudirse del palo que le han dado en las últimas semanas los medios por la percepción que tienen sobre su pasividad para actuar, desató una andanada de protestas entre los miembros de la coalición de gobierno. Según la presidenta del Senado, Dilian Francisca Toro, al Legislativo no le han dado nada. Otros legisladores como Nancy Patricia Gutiérrez, de Cambio Radical, le pidieron a Holguín que diga los nombres de quienes se la pasan pidiendo puestos. Y aunque todos dicen estar a raya en materia de apetitos burocráticos, lo cierto es que en los dos grandes escenarios en los que se puede evaluar su capacidad de trabajo durante lo corrido del año hay bastante inconformismo por parte del gobierno: Ni han avanzado en la discusión legislativa sobre el TLC con Estados Unidos y el Plan de Desarrollo ni se la han jugado a fondo por respaldar al presidente en el debate sobre el ‘paramilitarismo’.

Al ser interrogados sobre el tema varios de ellos reconocen en voz baja que ese es el precio que tiene que pagar el presidente por tratar de descargar en el Congreso toda la responsabilidad sobre la crisis. Piensan que Uribe no puede quejarse por la falta de ayuda cuando fue él mismo quien recalcó que las responsabilidades son individuales. “Si cada uno de nosotros se tiene que defender solo, pues que él también salga y ponga la cara. Todos somos inocentes”, dijo un congresista que recientemente fue mencionado en el grupo de los que parecen estar en la mira de Corte Suprema de Justicia.

Así las cosas parece que ni el llamado presidencial sirvió para convencerlos de que salgan a asumir el costo político por la crisis y será el propio Uribe quien tendrá que seguir girando de la cuenta de su margen de favorabilidad, que parece comenzar a perder solidez por cuenta del desgaste natural del poder. Habrá que ver hasta dónde puede ayudarle su autoproclamado Sancho Panza, el vicepresidente Pacho Santos, quien fue el único que acató el llamado y dijo que se la jugaría como el escudero del Quijote. Su declaración, que en principio produjo risa y hasta generó comparaciones con el personaje original de la obra cervantina, por lo menos ratificó su lealtad al Jefe de Estado. Hasta las Farc le hicieron burla en un editorial de Iván Márquez. Según el jefe guerrillero, miembro del Secretariado, durante sus “horas culturales en los campamentos” los miembros de las Farc discutían “si estábamos ante Pacho Panza” o ante “Santos Panza”. Sea como sea, la travesía del Quijote por su segundo cuatrienio apenas comienza y los molinos de viento aparecen cada vez más grandes y desafiantes.

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