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| 7/8/2002 12:00:00 AM

Voces locales y alianzas globales

Pasados 10 años de la Cumbre de Rio, la Conferencia Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo sostenible más importante hasta el momento, el deterioro ambiental continúa, la pobreza se agudiza y el hombre aún no toma conciencia del daño que se está haciendo a sí mismo. Por eso, para evaluar lo que se ha hecho desde 1992, el próximo 26 de agosto Johannesburgo será la sede de Rio+10. Y como preparación a la cumbre varias entidades ambientales, en cabeza de la WWF y la embajada de Inglaterra, han lanz

Voces locales y alianzas globales Voces locales y alianzas globales
Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



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¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



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¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



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¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



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En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Artículos de Tierramérica

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

Páginas web relacionadas

Artículos de Tierramérica

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



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Página oficial de la Cumbre de Johannesburgo 2002

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

Páginas web relacionadas

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



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Artículos de Tierramérica

Página oficial de la Cumbre de Johannesburgo 2002

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



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Artículos de Tierramérica

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



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¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Artículos de Tierramérica

Página oficial de la Cumbre de Johannesburgo 2002

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



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¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Página oficial de la Cumbre de Johannesburgo 2002

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

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Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

Páginas web relacionadas

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



Encuesta

¿Cuanto sabe sobre Desarrollo Sostenible?. Responda la encuesta de la WWF

Páginas web relacionadas

Artículos de Tierramérica

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



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Artículos de Tierramérica

Página oficial de la Cumbre de Johannesburgo 2002

Por segunda vez, la Tierra dice: ¡Alto!

Por: Diana Balcázar Niño

En Colombia, un niño observa cómo tres hombres rellenan con escombros un humedal en donde su papá construirá por fin una casa para toda la familia. En Suráfrica, varias motosierras talan un bosque nativo para establecer una plantación de eucaliptos. Y en Estados Unidos, un hombre maneja por una carretera durante media hora, sólo para ir a comprar el periódico.

¿Por qué estas actividades, de tan alto costo ambiental y social, siguen siendo tan comunes, una década después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992?

Se suponía que la humanidad ya había comprendido que la forma que habíamos elegido de vivir no era la mejor para la Tierra; que estábamos acabando con los recursos naturales de las generaciones futuras; que la pobreza de gran parte de la humanidad estaba afectando esos recursos, y que ello, a su vez, agravaba su crítica situación.

Pero en 10 años desde la Cumbre de la Tierra, a pesar de contar con dicha comprensión del tema y de que allí se diseñaron múltiples formas para enfrentar el deterioro del medio ambiente, éste no ha dejado de aumentar.

La voz de alarma trascendió en todo el mundo por vez inicial en la Primera Conferencia sobre Ambiente Humano, reunida en Estocolmo en 1972, cuando la humanidad comprendió que el problema del deterioro de los recursos naturales no tendría, a la larga, impacto sólo sobre unos países, sino sobre todos.

Pero los científicos ya habían entendido que la causa era la forma como estábamos viviendo, y que el tipo de 'desarrollo' que buscábamos sólo se lograba a costa de los recursos naturales del planeta y excluyendo de él a la mayor parte de la humanidad. En contraposición, acuñaron un término que iba más allá: 'desarrollo sostenible', basado en tres factores imprescindibles: desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente.

El término fue acreditado en Rio 92 como el camino a seguir, y quedó plasmado en la Agenda XXI, la carta de navegación para alcanzarlo. En esa reunión se produjeron también dos declaraciones, la de Rio sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la de Principios Relativos a los Bosques, y se dio vía libre a la Convención Marco sobre Cambio Climático y al Convenio sobre Diversidad Biológica.

Parecían ser los instrumentos necesarios; sólo faltaba aplicarlos. Entonces, ¿por qué desde entonces la pobreza no para de aumentar, un tercio de la población mundial no tiene acceso al agua potable y no se han cambiado los patrones de consumo y producción que acaban con los recursos naturales?

La respuesta no se conoce. Para encontrarla se ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que se llevará a cabo en Johannesburgo, Suráfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de este año, y que se conoce como Rio+10.

Los interrogantes específicos serán de este tipo: ¿Qué ha logrado el mundo desde 1992 en desarrollo sostenible? ¿Qué han hecho los países para complemetar la Agenda XXI? ¿Qué factores nuevos han surgido para cambiar las condiciones?

Desde antes de que la reunión empiece, sin embargo, ya se han identificado algunas posibles respuestas. Se piensa que la escasez de logros se debe a la falta de coordinación entre el sector público y el privado, de gobernabilidad para aplicar los tratados y de financiación; así como a la globalización, entre otros factores.

Retomar el camino

La Cumbre insistirá en el camino del desarrollo sostenible, pero tratando de generar nuevos compromisos e iniciativas para alcanzarlo. Y desde antes se está buscando que el mundo entero se manifieste; por ello, en cada país y región se ha hecho un análisis sobre los esfuerzos realizados y las dificultades encontradas.

El Secretario General de la ONU elaboró, por su parte, con base en las primeras tres reuniones preparatorias de la Cumbre, un documento sobre las acciones realizadas en el mundo y los obstáculos encontrados. También ha hecho recomendaciones. Por ejemplo, sugiere promover acuerdos de tenencia de tierras que protejan a los indígenas y a la propiedad comunitaria; mejorar el acceso al agua potable de fuentes sostenibles; incrementar la eficiencia en el uso de los recursos energéticos en los países desarrollados y hacer que entren en vigencia los acuerdos internacionales sobre químicos.

La sociedad civil también está participando en el análisis y ha hecho recomendaciones. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugiere, por ejemplo, que los diferentes niveles de gobierno y las agencias multilaterales recompensen a las comunidades pobres en su papel de conservadores del ecosistema. También insiste en que se intensifique la búsqueda de energía renovable y de eficiencia energética; y tiene propuestas sobre el manejo de bosques, agua dulce, océanos y mares, entre otros temas. La organización se basa en lo que considera como requisitos del desarrollo sostenible: el progreso social, el desarrollo económico y el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas,

También la sociedad civil ha dado la voz de alarma sobre algunos factores que pueden hacer fracasar la Cumbre. Terminada, recientemente, la última reunión preparatoria, WWF afirmó: "El conflicto y el desinterés (de los gobiernos participantes) ha sido evidente, en la medida en que diferentes naciones y bloques persiguen sus propios y limitados intereses a costa de los pobres y del futuro del planeta".

Ya desde antes la organización había manifestado, junto con Greenpeace y Amigos de la Tierra, que "los esfuerzos de la administración Bush, que sistemáticamente ha borrado toda referencia a metas, plazos y financiación" (en el documento que se preparaba para Johannesburgo), les parecían "extremadamente preocupantes". Y subrayaban: "Los gobiernos continúan poniendo a la globalización por encima de los intereses de la humanidad y del planeta".

Efectivamente, no se logró que se fijaran esos plazos y esas metas. "Los gobiernos no mostraron ni liderazgo ni visión", dijo Kim Carstensen, jefe de la delegación de WWF.

Sin embargo, la señora Carstensten opinó que todavía se puede salvar la Cumbre. "Desde ahora y hasta agosto, cuando se reúnan los jefes de Estado, los gobiernos tienen tiempo de demostrar voluntad política, llegando a acuerdos sobre metas y acciones concretas que beneficien tanto a los pobres como al planeta".

Colombia y el desarrollo sostenible

El gobierno colombiano elaboró un diagnóstico sobre los logros del país en desarrollo sostenible y los obstáculos encontrados. Halló que la pobreza es una de las dificultades principales, como también la ganadería extensiva en páramos y el uso de pesticidas químicos, entre otros. Como aspectos positivos, señala que se eliminó el uso del plomo en la gasolina, se ha fortalecido el Sistema Nacional de Información Ambiental y ha aumentado la conciencia ciudadana sobre los problemas del medio ambiente, entre otros.

Para contribuir a ese análisis y llevar un documento de posición a Johannesburgo, en el país se constituyó el Consejo ad hoc para el Desarrollo Sostenible, conformado por WWF Colombia, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (Ilsa), el Instituto de Desarrollo Sostenible, la Red de Desarrollo Sostenible, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (Asocars), Ecofondo, Planeta Paz y GTZ, que viene realizando diferentes actividades, como talleres, conferencias y documentos.

La actividad de WWF Colombia se enmarca dentro de su campaña Voces locales, alianzas globales ?que incluye un sitio web (www.wwf.org.co/riomasdiez) con información, foros, una encuesta y documentos relevantes? y una serie de entrevistas.

Esa campaña servirá para hablar de las muchas experiencias positivas que tiene el país en desarrollo sostenible. WWF ha apoyado varias de ellas, como el trabajo de la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil y el Festival de la Migración, en la Costa del Pacífico, con la Asociación Calidris y las fundaciones Yubarta, Natura y Cenipacífico. También ha contribuido al fortalecimiento social, cultural y territorial de la etnia indígena awá en Colombia y Ecuador, y a las actividades de progreso social y conservación de la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC), de Nariño, entre otros.

Pero en todo el mundo, a pesar de tantas dificultades de todo tipo que se viven hoy en día, son muchas las personas e instituciones que se están esforzando por la sobrevivencia de la humanidad y del planeta, con éxito. En México, por ejemplo, una asociación de campesinos dejó de talar el bosque y ahora lo cuida y entresaca madera de él para obtener su sustento. En Estados Unidos hay un movimiento para volver a residir dentro de las ciudades, en casas pequeñas y cerca del comercio. Y en nuestro país, una comunidad que vive en un barrio construido sobre un humedal, convirtió en un pequeño paraíso la parte de éste que se salvó de ser rellenada.

Quizá sea el instinto de supervivencia de la Tierra el que está hablando; el mismo que se manifestó hace 10 años en Rio, y que en Johannesburgo volverá a hacerlo, diciendo: ¡Alto! Todavía es tiempo. Hay que hacer la tarea, pero hacerla bien esta vez.



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EDICIÓN 1874

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La orquesta del Titanic

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