Home

Opinión

Artículo

opinión

ANGELINO GARZON Columna Semana
Angelino Garzón. - Foto: Alejandro Acosta

A propósito del salario mínimo para 2023

Es importante conocer cuáles son las iniciativas que, sobre el nuevo salario mínimo y su relación con el empleo, tienen tanto los voceros del gobierno nacional como de los empresarios y trabajadores.

Por: Angelino Garzón

A propósito del debate público que se ha iniciado con participación activa del Gobierno nacional, empresarios y trabajadores, sobre el salario mínimo que regirá en Colombia a partir del 1 de enero de 2023, es conveniente hacer algunas consideraciones.

Opinar sobre el mismo es un derecho y un deber democrático de los diversos sectores sociales y políticos, mucho más cuando está de por medio el mejoramiento del bienestar de los trabajadores que ganan el salario mínimo y sus familias, así como también las posibilidades de empleo de millones de personas vinculadas a la economía informal y las perspectivas de futuro de las pequeñas y medianas empresas, incluidas las tiendas y pequeños mercados barriales y veredales.

Por ello, es importante conocer cuáles son las iniciativas que, sobre el nuevo salario mínimo y su relación con el empleo, tienen tanto los voceros del gobierno nacional como de los empresarios y trabajadores, a fin de que la población opine públicamente sobre ellas, dándole rienda suelta a la imaginación, para encontrar otras formas de mejorar los ingresos de los trabajadores evitando, eso sí, las descalificaciones e improperios.

Algunas de esas formas pueden ser el mejoramiento del subsidio de transporte, auxilios especiales para las mujeres que están dedicadas a las dispendiosas y rutinarias labores domésticas, estímulos para los hijos que estudien o estímulos especiales para actividades de descanso y recreación de los trabajadores y sus familias.

Como en la vida real “no todo lo que brilla es oro”, es bueno tener en cuenta que, si las empresas desaparecen, por lógica, desaparecen los trabajadores y de paso se debilita la política de ingresos de los Estados.

Esa es la gran responsabilidad democrática y social de los voceros del gobierno nacional, los empresarios y los trabajadores en la búsqueda de un acuerdo tripartito sobre el salario mínimo para el 2023 que, de lograrse contribuirá también a generar un ambiente positivo en favor de futuros acuerdos tripartitos, relacionados con el Estatuto del Trabajo y la ampliación de la cobertura pensional para más de cinco millones de mayores de 60 años que actualmente carecen de ella, entre ellos miles de personas en condiciones de discapacidad severa y más de tres millones de mujeres del sector rural y urbano.

Dialogar y escucharse recíprocamente de manera respetuosa debe ser el norte ético que prime en la negociación, para el análisis tranquilo de las diversas iniciativas que se presenten para el bien del futuro de las empresas y del bienestar de la población urbana y rural.

Entre ellas, que los voceros del gobierno nacional, de los empresarios y los trabajadores se atrevieran a recomendar públicamente que en cada empresa no deben existir más de tres organizaciones sindicales, que el IVA se rebaje en 5 puntos para todos los productos que conforman la canasta familiar, los útiles escolares y los medicamentos e insumos agrícolas.

Igualmente, recomendar al Congreso de la República que se estimule la austeridad a fin de no seguir apercollando a la población, incluyendo al sector empresarial con nuevos impuestos; invitar a los dueños de las grandes empresas concesionarias del sistema de peajes para que los mismos sean revisados en montos económicos y en las distancias y soliciten a la población tener cero tolerancias con la corrupción, el despilfarro y la violencia.