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Opinión

  • | 2017/11/21 16:10

    Acuerdo final y política

    Todos los medios de lucha y la negociación. Estructura de alianzas para el propósito socialista. Coordinación Farc y PCC. Foro de Sao Paulo y el apoyo internacional. Excepto las armas, estrategia válida. Ventajas adicionales del acuerdo final y reconocimiento de delitos de gravedad internacional. Nos enfrentamos a una estrategia reforzada socialista. Del otro lado, escándalos y desorden de los partidos. Política de 'vendettas'. Se impone una mejora cualitativa de la política.

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Para las Farc hay un único punto de partida: todos los medios de lucha son válidos para alcanzar el poder. Los 53 años de lucha armada revolucionaria, demostraron que no eran la vía apropiada para establecer el modelo socialista. En cambio, la negociación y el diálogo, no solo validaron la violencia política, sino que confirmaron ser un camino más propicio y con mayor aceptación internacional, sin que estos excluyan la primera.

Ahora bien, la existencia de otros grupos guerrilleros, la subsistencia de facciones disidentes, algunos movimientos sociales e indígenas, así como, de algunas organizaciones no gubernamentales afines a la ideología rebelde, componen el cuadro estructural de alianzas legítimas y delincuenciales para el propósito socialista. A lo anterior, se debe sumar la reciente reunión del 7 de noviembre, celebrada en La Habana, (siempre La Habana), entre voceros de las Farc y el Partido Comunista Colombiano, en la cual convinieron crear una instancia bilateral de coordinación y saludar la candidatura de Timoleón Jiménez, como un paso hacia un Gobierno de transición.

Si bien es cierto que el entorno regional propicio a gobiernos socialistas se ha debilitado con la crisis de Venezuela, se mantienen las visiones y estrategias del Foro de Sao Paulo, que no es nada distinto que la coordinación internacional de gobiernos y partidos para imponer sus políticas.

Con excepción del alzamiento en armas y la comisión de otros delitos, la estrategia política de las Farc es válida. Podrá acudir a enfoques tendenciosos, a visiones conflictivas, a la convocatoria de marchas y protestas, a fin de cuentas, los políticos del establecimiento no son muy distintos.

Además, el acuerdo final propone unas ventajas adicionales, concretadas en el Acto Legislativo 3 de 2017, personería jurídica para el nuevo partido, sin número mínimo de afiliados ni cumplimiento de umbrales electorales, con financiación preferencial y acceso a medios de comunicación social; y, durante los dos siguientes periodos constitucionales, cinco curules en el Senado y otras cinco en la Cámara. Sin embargo, la Jurisdicción Especial de Paz impone a los dirigentes de las Farc reconocer los delitos de gravedad internacional, esclarecer la verdad y reparar a las víctimas.

Entonces, la sociedad colombiana se enfrenta a la estrategia reforzada de los socialistas: subsistencia de la lucha armada con otros grupos guerrilleros como el ELN y las disidencias, acuerdo final con ventajas institucionales, alianzas estratégicas internas con organizaciones y el PCC, y apoyo internacional de partidos y gobiernos, el único aspecto en su contra, si lo cumplen cabalmente, será el reconocimiento de los delitos de lesa humanidad. Del lado del establecimiento, las cosas no parecen estar bien, escándalos de corrupción en campañas y elecciones, desorden en los partidos, ausencia de programas e inconsistencias ideológicas, así como discursos simples y efectivistas.

Mientras que los militantes de las distintas vertientes socialistas son disciplinados y coherentes, los de otros sectores improvisan en oratorias. Es cierto que la política se ha convertido en vendettas, persecuciones y escarnios, pero la situación excepcional que causó el acuerdo final, exige posiciones claras, críticas contundentes y análisis juiciosos que demuestren las bondades del sistema democrático liberal y de la economía de mercado, así mismo como los defectos del socialismo y la dictadura que entraña.

En síntesis, la suscripción del acuerdo final impone una mejora cualitativa de la forma de hacer política por los actores del establecimiento, o si no…

*Abogado Constitucionalista

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