opinión

Lucía Bastidas
Lucía Bastidas - Foto:

Agoniza Lagos de Torca ante el imponente silencio de la Administración Distrital

Mientras tanto los bogotanos pasamos horas de nuestra vida sumidos en trancones y con soluciones distritales anunciadas como si el discurso político llevara a dar una verdadera mejora a la calidad de vida de todos.


Por: Lucía Bastidas

La Avenida Boyacá es una vía necesaria para conectar la ciudad región de la que tanto habla la alcaldesa en sus discursos ante los medios, gremios y comunidades, por eso preocupa el imponente silencio de ella ante las problemáticas que está teniendo Lagos de Torca para avanzar en la construcción de esta vía, con el fin no solo de cumplir con las responsabilidades del proyecto para la ciudad, sino además para brindar una solución a la movilidad del norte de la ciudad.

Recordemos que Lagos de Torca es un proyecto que busca reestablecer el vínculo entre el desarrollo urbano y el medioambiente, con espacios para que los ciudadanos interactúen con la naturaleza en una ciudad que garantice el desarrollo de vivienda, comercio, vías y servicios públicos. Con este proyecto, se busca construir más de 100.000 viviendas de las cuales 60.000 serán de interés social y prioritario, así como la recuperación de nueve quebradas hoy contaminadas, la recuperación del humedal Torca-Guaymaral y la construcción del parque metropolitano con un área de 75 hectáreas. Así mismo, la construcción de vías determinantes para la articulación con la Bogotá región como lo es la Autopista Norte, Av. Novena, y la Av. Boyacá.

El tramo de la Av. Boyacá, objeto de la actual discusión, es el tramo comprendido desde la calle 183 hasta la calle 235, esto se debe a la presión ejercida de parte de los ambientalistas hoy contratistas de la Secretaría de Ambiente para detener el proyecto como se concibió en el decreto 088/17.

Ellos argumentan que la vía es de orden rural y por tal su categoría se denomina “terciaria” que en la norma se define esta como “aquella vía que comunica cabeceras municipales y/o veredas” y por ello se debe tramitar una licencia ambiental y construirse con un ancho máximo de 40 metros. Sumado a sus argumentos que las verdaderas soluciones para el norte de la ciudad y la región son la ampliación de la Autopista Norte y la implementación del tren ligero por la Avenida 9 con capacidad de 13.000 p/h/s (pasajeros/hora/sentido).

En su momento, la concejal por el Movimiento Progresistas, hoy senadora del Partido Verde, Angélica Lozano, evidenciaba la necesidad de construir la Av. Boyacá articulada a la ALO norte como una solución regional dentro de tres anillos de movilidad denunciando que de no construirse estos tramos, la movilidad en Bogotá colapsaría para 2025.

La CAR en el mes de enero de 2021 argumentó de manera similar lo dicho por los ambientalistas en cuanto a la clasificación vial para ese tramo de la Av. Boyacá, lo cual es de cuestionar seriamente desde mi rol como concejal, ya que al revisar el Decreto 435/15 que da vida a la Unidad de Planeamiento Rural Norte, el único asentamiento, cabecera municipal y/o veredal es la ubicada al frente de la vía Cota-Suba llamada “Centro poblado Chorillos” cerca al río Bogotá. Esto según el mapa No.6 del mencionado decreto.

Al revisar la información sobre el Proyecto Lagos de Torca se resalta que la vía que ellos están buscando construir tiene un ancho entre los 69 y 74 metros, articulada a la malla vial urbana existente y regional, además de contar con lineamientos paisajísticos y de diseño urbano, pasos de fauna para las especies sin afectar la Reserva Tomas Van Der Hammen, a su vez que permite un manejo óptimo de las aguas residuales de las actividades existentes en esta zona del norte de la ciudad. Y como último beneficio a resaltar da la posibilidad de implementar a futuro un sistema de transporte masivo, sea TransMilenio con buses eléctricos o un tren ligero que estos mismos ambientalistas consideran una solución a todos los problemas de Bogotá.

Por eso, expreso mi preocupación al revisar lo que está sucediendo con los avances de Av. Boyacá, ya que al tiempo que detuvieron obras determinantes como la ALO norte y la Av. Ciudad de Cali, buscan poner una nueva traba al desarrollo de la ciudad y una solución real a las problemáticas tanto de congestión como de contaminación en el borde noroccidental de Bogotá.

Mientras esta alcaldía celebre por todo lo alto un convenio de 19 hectáreas para consolidar la RTVH que hoy es más una reserva en el papel que en la realidad, al tiempo que calla ante soluciones determinantes para mejorar el ambiente y fortalecer la visión de ciudad región desde lo social, productivo, ambiental y de movilidad no consideraré como logros acciones que parecen más imponer una visión de unos pocos que se dicen llamar ambientalistas pero que tienen claras sus ideologías políticas.

Mientras tanto los bogotanos pasamos horas de nuestra vida sumidos en trancones y con soluciones distritales anunciadas como si el discurso político llevara a dar una verdadera mejora a la calidad de vida de todos, al tiempo que proyectos diseñados y en un importante estado de avance se enfrentan a los ataques constantes generando incertidumbres normativas y agrandando de por sí una falta de visión de ciudad a largo plazo.