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Luis Carlos Vélez. - Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO

Antiamericano

En Estados Unidos, el discurso del presidente fue equivalente a lo que significaría que Afganistán dijera que perdió la guerra contra el terrorismo y que, por lo tanto, ahora abogara por su legitimización.

Por: Luis Carlos Vélez

“¿Qué es más venenoso para el ser humano, la cocaína o el carbón o el petróleo? El dictamen del poder ha ordenado que la cocaína es el veneno y debe ser perseguida, así solo cause mínimas muertes por sobredosis y más por las mezclas que provoca su clandestinidad dictaminada (…) En cambio, el carbón y el petróleo deben ser protegidos, así su uso pueda extinguir a toda, toda la humanidad”. Esto fue lo que dijo, ante la ONU, el presidente Gustavo Petro y añadió que detrás de la adicción a la cocaína, las drogas, el petróleo y el carbón, “está la verdadera adicción de esta fase de la historia humana”, que es el “poder irracional a la ganancia y al dinero”. Tremendo.

Sin sonrojarse por querer justificar su plan de legalizar la cocaína y asegurando que es menos peligrosa que el petróleo, lo que hasta ahora es uno de los motores más importantes de nuestra economía y además sustento evidente de las finanzas nacionales, esas que este mismo presidente busca usar para financiar su programa de gobierno, Gustavo Petro borró de un solo tajo décadas de intentar convencer a Estados Unidos y al mundo de que este es un país que no lo definen las drogas.

En su discurso, el mandatario también aseguró: “Yo les demando desde aquí, desde mi Latinoamérica herida, acabar con la irracional guerra contra las drogas. Disminuir el consumo de drogas no necesita de guerras, necesita que todos construyamos una mejor sociedad: una sociedad más solidaria, más afectuosa, donde la intensidad de la vida salve de las adicciones y de las nuevas esclavitudes. ¿Quieren menos drogas? Piensen en menos ganancias y en más amores”. Algo así como si al narco se le venciera con cartas de Timoteo. Absurdo. 

La Asamblea General de Naciones Unidas se ha convertido en un escenario donde los mandatarios hacen cualquier tipo piruetas para destacarse en un mar de desinterés. Año tras año, en medio de un escenario vacío y que solo se llena cuando habla Estados Unidos, los jefes de Estado, especialmente los de los países con clara línea antiamericana, se vanaglorian de “cantarles la tabla” a los gringos en su propia casa. El problema, para algunos como Gustavo Petro, es que sus disparates a veces logran captar la atención en la Unión Americana.

El discurso delirante del presidente colombiano generó titulares, pero muy pocos positivos. Sus palabras desataron una fuerte controversia de alcance internacional con consecuencias terriblemente negativas para el país. Por ejemplo, en Argentina calificaron al jefe de Estado como “el perfecto idiota latinoamericano”. Periodistas del canal LN+ reaccionaron diciendo: “Estás hablando de un narcoterrorista que llegó a la presidencia de la República. El tipo vendía la cocaína, ¿qué querés que te diga que es mala? El tipo te la vendía a toneladas, ¿entendés? Es un tipo que tiene las manos, el cerebro, la mente, el espíritu manchado de sangre, de muerte”. Aunque los comunicadores están equivocados porque Gustavo Petro no tiene historial vinculado al narcotráfico, está claro que sus palabras mancharon el nombre de Colombia.

The Washington Post, por su parte, tituló: “Colombia, largest cocaine supplier to U. S., considers decriminalizing”. “Colombia, el mayor proveedor de cocaina del mundo, considera descriminalización”. En Estados Unidos, el discurso del presidente fue equivalente a lo que significaría que Afganistán dijera que perdió la guerra contra el terrorismo y que, por lo tanto, ahora abogara por su legitimización. Horrible.

Temo que el presidente, en su afán de hacerse notar en la esfera global, enviarles un mensaje a sus seguidores en el país y arrancar aplausos entre sus amigos del socialismo del siglo XXI en América Latina, evaporó décadas de inserción en la economía global, aceptación y reconocimiento mundial por un trabajo hacia la legalidad y un esfuerzo nacional para separar la palabra “cocaína” de nuestro país.

Para rematar, al final de la semana el presidente anunció la posibilidad de un cese al fuego multilateral con todas las organizaciones al margen de la ley en el país. ¿Será una claudicación total de las FF. MM. del país contra los violentos, los armados, los narcos y los criminales? Absurdo. Otra razón para que en Estados Unidos miren con muchos más celos lo que está pasando en nuestro país.

Gustavo Petro envió un terrible mensaje antiamericano en Nueva York. Hizo lo mismo que Hugo Chávez, de Venezuela; Hassan Rouhani, de Irán, y Daniel Ortega, de Nicaragua, hicieron en su momento. No me queda duda de que rápidamente veremos el efecto de esta retórica en las relaciones, la confianza y la ayuda binacional. Petro en Washington confirmó su discurso antiamericano y prococaína, y ese no es un tema menor.