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Opinión

  • | 1992/10/26 00:00

    ASESORES DE IMAGEN

    No me explico qué podía ofrecerles el Presidente a los damnificados colombianos por el huracán Andrés...

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DICHO LO SIGUIENTE POR UNA GAVIrista declarada, pónganle la firma: más que el orden público, más que la economía, más que el clima, lo que le está fallando principalmente al Presidente es el manejo de su imagen.
Y eso se hizo absurdamente evidente en el viaje a EE.UU., a donde sus asesores lo mandaron a recuperar el prestigio que le ha sido últimamente tan esquivo en Colombia.
En pocas palabras, Gaviria nada tenía que ir a hacer ahora a EE.UU. En plena campaña política, ninguno de sus protagonistas, como se notó, estaba dispuesto a dejarse retratar al lado del mandatario del país que dejó volar a Escobar.
Hasta ahora, su Gobierno ha obtenido excelentes resultados en las relaciones con EE.UU. Quizá mucho más importantes de lo que hemos podido captar los colombianos. Todo élla con ayuda de una Canciller que internacionalmente fascina, de un Embajador inteligentísimo en Washington y de un sabgaz Consejero Presidencial para asuntos internacionales. No veo, con una estructura semejante, qué necesidad habia de lagartizar a Gaviria, enviándolo a EE.UU. a perseguir congresistas y a entrevistarse con los damnificados del huracán Andrés, a quienes yo francamente no me explico qué puede ofrecerles el Presidente colombiano, distinto de plata, que no puede ofrecerles.
En cuanto a las Naciones Unidas, pues, sí. Ni fu ni fa, como dicen. Mejorar su imagen en el exterior, no la mejoró, aunque tampoco la empeoró. Lo que sí me llamó poderosamente la atención es que allí Gaviria repitió la propuesta de la cumbre antidrogas de Texas, donde había pasado inadvertida por lo insólita, de acabar con el narcotráfico para el año 2010. Siempre he querido preguntarle al Presidente por qué no en el año 2009, o en el 2007, o en el 2011, o el año entrante...
Esta errática obsesión por recuperar la imagen presidencial ya se había notado en la famosa rueda de prensa televisada en la que se escogió el esquema menos favorecedor para un Presidente en problemas: invitar a los mejores periodistas del país para obligarlos a lucirse con preguntas que no le dejaran escapatoria a Gaviria. Pero más dramático todavía resultó lo de la mañana siguiente, cuando sus asesores pusieron al Presidente a perseguir noticieros para explicar lo que había dicho o lo que había querido decir la noche anterior.
Las asesorías de imagen para los presidentes colombia nos son inventos nuevos. Barco las inauguró, con la firma norteamericana "Sawyer and Miller", que se encargaba de la imagen hacia afuera, y con Fernando Sánchez Collins (mejor conocido como "Sánchez and Collins") cuidándosela hacia adentro. Gaviria heredó a "Sawyer and Miller", y le añadió a Darío Restrepo y a Daisy Cañón ("Restrepo and Cañón"). Pero antes de eso los presidentes colombianos gobernaban sin asesores de imagen, y no pasaba nada más grave que el simple desgaste natural de los gobernantes de países inmanejables, con una que otra embarrada de más, como esta que se me viene casualmente a la cabeza: la de Turbay recorriendo el mundo en un jumbo que no dejaban aterrizar en ninguna parte. En esa oportunidad al ex presidente Alberto Lleras le tocó hacer de asesor de imagen, y salió al aeropuerto a recibir al presidente Turbay, que regresaba maltrecho de su frustrada gira.
En este orden de cosas, el viaje del Presidente a EE.UU. le sirvió de poco hacia afuera, pero definitivamente lo perjudicó hacia adentro. Desde luego que para ir allá a poner la cara luego de la vegonzosa fuga de Escobar se necesitaba una personalidad como la de Gaviria y, sobre todo, una tranquilidad de conciencia como la de Gaviria. Pero eso no lo notan los norteamericanos cuando tienen ad portas una campaña presidencial que está absorbiendo todo el interés de las primeras planas. Lo que sí notamos, muy a nuestro pesar, fue el malentendido con el secretario de Estado norteamericano, que impidió el encuentro co nuestro presidente; el malentendido con el Procurador, que mandó a entrevistarse con Gaviria a un funcionario de menor rango; el malentendido con el zar de las drogas,que estaba ausente de Washington precisamente cuando el Presidente del país que prácticamente justifica la existencia de su cargo pasa por esa ciudad; el malentendido con los damnificados del huracán Andrés que seguramente pensaron que el Presidente iba a Miami a reconstruirles las casas en nombre del pueblo colombiano; y el malentendido con los periodistas norteamericanos, que no asistieron masivamente a las ruedas de prensa con nuestro Presidente por una evidente falta de interés.
Para quienes seguimos creyendo en Gaviria, como lo hacíamos desde el primer día de su mandato, es evidente que hay al frente del país una persona capaz, honesta y con una gran voluntad de hacerlo bien. Que esté saliendo mal, sin embargo, no justifica el desespero de andar dando tumbos en busca de un prestigio que quizá ya jamás regrese, por motivos más cercanos a la mala suerte que a las equivocaciones.
Si fuera posible darle algún consejo al presidente Gaviria habría solamente uno: que se tranquilice y que siga gobernando. Que la recuperación de la imagen llegará por añadidura.
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