Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2007/06/30 00:00

    Ay, La Copa América

    La Copa América camina con paso lento pero firme hacia la irrelevancia y se requieren urgentes y drásticas medidas para rescatar a este torneo de las garras de la mediocridad.

COMPARTIR

Regresó la copa América, y al igual que en todas sus versiones recientes, se recibe uno con un sabor un tanto agridulce. Contrastan la alegria y la pasion natural que despierta el fútbol en toda la geografia latinoamericana, con la pobreza de espectáculo a la que se nos viene sometiendo últimamente. El torneo es cada vez de menor nivel y, edición tras edición, despierta menos interés en el público. Camina con paso lento pero firme hacia la irrelevancia.

Este año es en Venezuela. La copa del comandante Chávez. Muy seguramente la usará el para hacer propaganda política; porque así sucede históricamente con los caudillos latinoamericanos. Se agarran del deporte y de las artes para promover su agenda ideológica. Uno como aficionado desprevenido sólo quiere ver fútbol, no política. Pero será difícil. No habrá mucho fútbol, sí mucha política.

Muchas cosas han conspirado para lograr la decadencia del certamen. Entre ellas, la frecuencia con la se realiza el torneo. Dos años es un tiempo muy corto. Atenta contra el valor de levantar el trofeo al final. Una alta frecuencia, o un elevado número de campeones, va en directo detrimento de la expectativa que se despierta en las aficiones. Además, el apretado calendario internacional la coloca siempre en épocas complicadas; o se juega como ahora, a tan solo un año del Mundial; o se juega en plena eliminatoria, con lo que su irrelevancia se acentúa.

Otro factor es la abrumadora desventaja que existe entre las selecciones participantes. Argentina y Brasil, nos guste o no, están un escalón por encima del resto. El pasado así lo indica y el presente continuamente lo corrobora. Ocasionalmente uno de los del resto encarrila una buena generación y medio se mete entre ellos, pero es sólo ocasionalmente. Por eso, muchos de sus jugadores no esconden sus deseos de no participar. Sólo falta hacer una comparación entre la alineación del Brasil del Mundial y el Brasil que viajó a Venezuela. Son dos equipos distintos. Encima, los clubes europeos en los que estos jugadores militan hacen todo lo posible para que ellos no jueguen la Copa.

Se debe señalar también el bajo nivel general que se evidencia en América Latina. Haciendo a un lado los dos gigantes hemisféricos, todos los demás pasamos épocas duras. Vacas flacas futbolísticas. En Colombia, por ejemplo, de aquellas épocas gloriosas en las que la selección nacional se enfrentaba de igual a igual a Argentina y a Brasil, o a cualquier otro, hoy sólo quedan los videos. Igual Ocurre con Perú, Chile, Uruguay y todos los demás. Selecciones venidas a menos dramáticamente.

Estas y otras cosas han dado al traste con la calidad del torneo. Ayer martes dio inicio con un triste partido entre Venezuela y Bolivia. Evo Morales, Chávez y Maradona participaron en la ceremonia de inicio. Ellos tres son postal de una Copa que evidencia declive.

Contrasta nuestra copa con la europea. Allá el torneo es de relevancia máxima. La emoción, la calidad y la expectativa son inmensamente superiores a las que aquí vivimos. Tendrá mucho que ver lo que hemos previamente mencionado. La Eurocopa se juega cada cuatro años, van absolutamente todos los jugadores de primera línea, y el nivel general es parejo debido al número de equipos que participan, y a la sed de triunfo que a cada uno de ellos inspira.

Urge que la Conmebol tome medidas para recuperar el torneo más antiguo del mundo. Hacerla cada cuatro años, en los años pares que no coinciden con Mundial, es el comienzo. No son ánimos de copiarse de Europa, es sencillamente lo más acertado. También se debe cambiar el sistema de tres grupos en los que clasifica hasta el tercero, eso no es competitivo. Se deben reunir 16 equipos para poder limitar las clasificaciones en fase de grupos a tan solo dos equipos. Los seis equipos que completarían los 16 no deben ser invitados de fuera del continente. Habiendo tantos países en América en los que se practica fútbol, recientemente vimos la insólita participación del Japón. Quizá no seria mala idea platearse una unión de la Conmebol y la Concacaf en aras de organizar un solo torneo continental.

Por último, en busca de incentivos claros que motiven la participación absoluta de todos los equipos con sus nóminas de primera línea, se podría ofrecer como premio adicional al campeón un cupo directo al Mundial de fútbol siguiente. Eso elevaría la calidad del torneo sustancialmente. O quizá todos los cupos del mundial se podrían otorgar en la Copa América.

En fin, ideas que se le ocurren a uno para contribuir a una discusión necesaria. Al final, la Conmebol tiene la última palabra. En todo caso, algo tenemos que hacer para rescatar un patrimonio del deporte hemisférico. De no hacerse nada, el futuro de esta Copa América es incierto.

Ñapa: El día Lunes 25, el noticiero del canal RCN anunció la victoria del demandante en la absurda demanda que se hizo por más de 50 millones de dólares a causa de la pérdida de unos pantalones en una lavandería. Me temo que no fue así. La victoria fue para el demandado. Quisiera pensar que fue un error y no un afán sensacionalista. Pero me cuesta.





¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1894

PORTADA

Los secretos de la red de espionaje

SEMANA revela detalles y conversaciones desconocidas de la organización de chuzadas ilegales más grande descubierta en el país. Las víctimas eran empresas, funcionarios públicos, miembros de las Fuerzas Militares y particulares.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1894

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.