Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2003/04/20 00:00

    Balance de cuatro audacias

    ¿Quiénes han funcionado? Pacho Santos y Carolina Barco. Marta Lucía Ramírez y Fernando Londoño se debaten en un mar de zozobra

COMPARTIR

Cuatro de los nombramientos del presidente Alvaro Uribe parecieron desde el primer momento absurdos o ilógicos. La designación de Pacho Santos como candidato a vicepresidente, de Marta Lucía Ramírez en Defensa, de Fernando Londoño en Interior y Justicia y de Carolina Barco en la Cancillería.

De ellos, dos han funcionado y dos no.

Lo de Pacho sonó en un comienzo como de locos. De todos los Santos, Pacho era el más querido pero el menos respetado intelectualmente, hasta el punto de que su designación produjo indignación entre la familia. Travieso y espontáneo, pero por eso mismo irresponsable y 'metepatista', cuando el país logró digerir la posibilidad de que Pacho pudiera ser el sucesor de Uribe toda clase de chistes -que me niego a reproducir aquí- comenzaron a circular por el país. Pero en el fondo del corazón, los que más reían contándolos u oyéndolos eran los que más le temían a este escogimiento.

Lo de Marta Lucía también sonó muy raro, a pesar de la fama de eficiente y ejecutiva que había logrado acumular. Nombrarle una mujer a los militares era romper con una cultura machista que lo único que podía aguantar era a ministros civiles pero hombres. Al osado experimento la opinión decidió darle un compás de espera.

Fernando Londoño, ídolo de la clase empresarial, fue nombrado sin embargo para dirigir la clase política. Irónicamente, el propio presidente Uribe, quien había militado en las toldas del oficialismo liberal, terminó nombrándole de Ministro de la política a su peor enemigo.

Por último, a un Canciller lo nombran si cumple con uno o con todos de los siguientes requisitos: conocer las relaciones internacionales, representar algo políticamente o ser muy buen amigo del Presidente de la República. Carolina Barco no cumplía con ninguno.

¿Quiénes han funcionado? Pacho Santos y Carolina Barco. Mientras tanto, Marta Lucía Ramírez y Fernando Londoño aún se debaten dentro de un mar de zozobras.

Pacho ha resultado, y un reciente editorial de El Espectador se lo reconoce con justicia. Ha sido cauteloso, maneja el tema de los derechos humanos y tiene buenos canales de comunicación internacional. Pero lo que sucede en Colombia es que la vicepresidencia es un cargo tan insignificante, que para que le vaya bien, el vicepresidente tiene que manejarlo a punta de carisma y no de sustancia. Pacho es un vicepresidente al que todos quieren, es alegre, espontáneo, y ha logrado que los colombianos le tengan mucha empatía. Aún así, esperamos que nunca tenga que reemplazar a Uribe, y sé de corazón que él es el primero que no lo desea.

A la ministra Ramírez los colombianos le tienen cariño y hasta admiración. Pero ello de ninguna manera la hace exitosa. La forma como ha desempeñado su cargo está en absoluta consonancia con su hoja de vida. Es ejecutiva y trabajadora. Pero también es mandona, intolerante e histérica. En resumen, es una pantera. Y para superar su complejo de mujer ha confundido la autoridad con el maltrato. Dicen que la nombraron ahí para que fuera buena gerente pero lo primero que hace un gerente es hacerse querer, no odiar.

El ministro Londoño está totalmente acorralado. La propia bancada uribista y hasta los conservadores, que se suponía que eran los únicos que le marchaban al Ministro del Interior, se le salieron del libreto en la reforma política aprobando puntos que el gobierno repudia. Durante los últimos días ha estado muy callado y no sería raro que su nueva discreción se deba a una orden del propio presidente Uribe de moderar su incontinencia verbal, divertimento absoluto de los periodistas. En resumen, Londoño es, hoy por hoy, el Chávez de los ricos colombianos: representa todas las frustraciones, los resentimientos y todas las aspiraciones del estrato 6.

Carolina Barco funcionó. Es formal, estudiosa, responsable, inteligente, con el mérito adicional de haber logrado superar una timidez congénita y una falta de facilidad de expresión que raya en la sequedad total. Las buenas lenguas dicen que tiene embobado a Collin Powell, y no creo que haya nada más útil para Colombia que unas excelentes comunicaciones de la Ministra de Relaciones colombiana con su homólogo de Estados Unidos. La clave es sencilla: Powell prefiere entenderse con esta mujer atractiva y llena de clase que con cualquier canciller gordito y negrito de alguna república centroamericana.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1874

PORTADA

La orquesta del Titanic

Para tomar decisiones en el Consejo Nacional Electoral son necesarios 6 de los 9 votos. Cinco de esos votos ya están listos contra la posibilidad de que exista una candidatura viable de centro. La determinación del Consejo Nacional Electoral no será jurídica, sino exclusivamente política.

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com