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Opinión

  • | 2019/10/10 16:04

    Bello gesto

    Colombia, adalid de la democracia, amigo de los Estados Unidos y de algunos los países europeos, así como activo en los organismos internacionales merece una especial consideración.

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“Bello Gesto” o “Beau Geste” es una película emblemática de 1939 sobre la vida en la Legión Extranjera francesa en África. 

 Algunos países, especialmente las grandes potencias, después sus intervenciones militares o de sus administraciones coloniales se han visto abocados a aceptar enormes olas migratorias procedentes de los teatros de guerra donde actuaron o de los territorios que sojuzgaron.  

Muchos son los ejemplos. La migración subsahariana a Europa, solamente comparable con la procedente Siria o la de venezolanos a Colombia, es efecto de la desastrosa e irresponsable administración de las colonias europeas en África, durante muchas décadas. El fenómeno ha llegado a un punto en el que hay ciudades europeas que han cambiado en forma dramática su fisonomía y condiciones de vida. 

Inglaterra, con su dominio sobre la India y lo que hoy en día es Pakistán y Bangladesh, recibió millares. Los Estados Unidos después de la Guerra de Corea, debieron aceptar a muchos coreanos.

Algo parecido sucedió con Vietnam. Cuando ya se presagiaba la inexorable caída de Vietnam del Sur, millones, entre ellos los amigos y familiares de la corrupta cúpula gubernamental que gobernaba, salieron hacia los Estados Unidos.

La migración centroamericana hacia los Estados Unidos, que tanto preocupa ahora al presidente Trump, antes de que se desencadenara el conflicto centroamericano que dio lugar a la intervención norteamericana, nunca presentó las características y las magnitudes actuales. 

Los migrantes son precisamente de los países del llamado “triángulo del norte” y de Nicaragua, en los que se presentó con mayor intensidad el conflicto.  

Para no hablar del caso de Cuba. Después que los Estados Unidos decidieron ahogar al régimen de Fidel Castro, la migración cubana hacia Miami se multiplicó. Hasta llegar al punto en que los propios dirigentes cubanos en Miami, durante la administración del presidente Obama, apoyaron restricciones a la política hasta entonces adoptada por Washington mediante la llamada “Ley de Ajuste Cubano”, que facilitaba la residencia a los cubanos que llegaron a territorio norteamericano.

Pero no siempre las migraciones se presentan cuando ha habido intervenciones militares o de fallidas administraciones coloniales. Pueden ser producto de expresiones reiteradas de simpatía a determinados grupos. 

El señor Maduro y sus esbirros demuestran cotidianamente sus simpatías hacia los grupos armados colombianos, cualquiera que sea su denominación y los propósitos que los inspiran. Al mismo tiempo, no hay día que no denigren contra nuestro país y contra el presidente Duque. En esas condiciones todos los bandidos colombianos tácitamente tienen ahora acogida cordial en ese país: un caso no muy frecuente en el mundo.   

Por su parte, el gobierno colombiano ha sido “extremadamente generoso” respecto a la migración venezolana: así lo reconocen cotidianamente muchos países, personajes y organismos internacionales. Nos dan “palmaditas en la espalda” pero cierran sus puertas a los migrantes,  mientras que las ayudas, en muchos casos, no pasan de ser simples declaraciones formales para salir del paso. 

Los Estados Unidos están persuadidos de que Venezuela es una ficha en la confrontación geopolítica con Rusia.  Igualmente consideran a Colombia, como el adalid de la restauración de la democracia venezolana. 

Podrían por tanto en un “bello gesto” hacia nuestro país, recibir al menos un millón de los venezolanos que deambulan por las ciudades y las carreteras colombianas generando graves problemas de seguridad y serios efectos sobre la educación, el empleo y la salud en nuestro país. 

Ese “bello gesto” podría ser seguido por algunos estados europeos, ya que ellos o sus nacionales en algunos organismos, hacen frecuentes pronunciamientos sobre aspectos domésticos de nuestro país. 

Especialmente cuando los actuales migrantes venezolanos no son de las mismas características de los primeros grupos que llegaron a Colombia y a otros Estados. 

(*) Decano de la facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la universidad del Rosario. 

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