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Opinión

  • | 1995/01/23 00:00

    BIENVENIDOS AL 95!

    En el viejo país, Hernando odiaba al dinosaurio Fidel, se vomitaba con la Bodeguita y se indignaba con los comunistas criollos.

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AHORA QUE PISAMOS LOS TALONES del 95, sí que resulta importante analizar el nuevo país. El otro nuevo país. No el de la Fiscalía, y el del Congreso revocado, y el de la Constituyente, sino el nuevo país cotidiano, el del diario vivir, pues he descubierto cosas asombrosas.

En el nuevo país, el director de "El Tiempo", Hernando Santos, acepta una invitación de la revolución cubana para departir amistosamente con Fidel Castro durante una velada calificada a todas luces y por todos los presentes como inolvidable. Y a su llegada a Colombia don Hernando se escribe potente editorial proponiendo el ingreso de Cuba, con Castro y todo, a la OEA, y el desbloqueo económico de la isla, después de haber defendido lo contrario en 10 años de editoriales anteriores, cuando Hernando era del viejo país y odiaba a Gabo, y lo que se usaba era despotricar contra el dinosaurio isleño, rebotarse con la Bodeguita de en medio y rasgarse las vestiduras con los rezagos criollos de la revolución. Cambiazo.

¿Quién iba a pensar que a estas alturas de la vida don Hernando aceptara ser padrino de bodas? Y de qué boda: nada más y nada menos que de la del ultraduro para las ataduras sentimentales, gladiador de gladiadores del amor, picaflor de dos continentes, el inigualable iconoclasta y otrora incasable (¿o incasable?) Antonio Caballero. Contrae. Y no sólo lo hará, y con dama española, sino que atravesará el océano para volver a sus orígenes, a Tipacoque, a ese rincón del mundo en el que el viejo país estaba detenido, pero donde el nuevo país adquiere una dinámica propia del jet set. ¡Yes!

Y nuestra buena, simpática e inteligente columnista de El Espectador María Jimena Duzán no se quedará atrás. No se conformó con encontrar el amor, lo que en el viejo país se habría visto como algo perfectamente normalito. También elevará a escritura pública su unión matrimonial, con talentoso joven músico. Solteros del país, estáis derrotados!

Y hablando de matrimonios del nuevo país, no logro superar la impresión que me produjo la pomposa unión matrimonial del otrora camuflado Antonio Navarro Wolf, a quien ya no le falta nada para tomarse las páginas sociales de Cromos, Aló o SEMANA. Y entiéndaseme bien: no es que Navarro Wolf no tuviera derecho a contraer con un churro de niña, de quien además se pondera su inteligencia y don de gentes. Pero es que a uno lo golpea, cuando se olvida por un instante de que estamos realmente en un nuevo país, ver a Antonio Navarro Wolf entre pajecitos, crinolinas blancas, cojincitos de raso, argollado, en familia, con Presidente a bordo, en una iglesia, con padre de verdad, casándose en directo ante las cámaras de televisión... ¡Guau!.

Pasa cada cosa en el nuevo país... Una hija de Gabriel Betancur Mejía, caverna de las cavernas (como cualquier María Isabel del viejo país) aliada ahora con el ex M-19 Carlos Alonso Lucio en aventuras que por ahora solo parecen políticas.

Y saliéndonos del plan amoroso, es propio del nuevo país que un empresario como Jaime Michelsen Uribe esté en el plan de suplicar clemencia ante la justicia para morirse en su propia cama, mientras es casi seguro que la pena negociada de los ositos, urdinolas, popeyes, aretes, pasarelas, boliquesos, todos protagonistas del país nuevo, no superará los 12 años que Michelsen lleva pagando lo que en el viejo país se conoció como un delito de cuello blanco.

En el viejo país que yo conocí, los periodistas ascendían por la columna vertebral del periodismo. Ahora los periodistas ascienden al gobierno, donde han encontrado una cómoda manera de jubilarse a temprana edad, en el tierno seno de la burocracia, trabajando menos, ganando más, pero en todo caso haciendo menos periodismo.

Y a propósito de periodismo, en el nuevo país, según periodistas como Germán Castro Caycedo, ex ministros como Rodrigo Lara 'caen' (muertos, claro) mientras narcos como el 'Mexicano' son asesinados.

En el nuevo país ya no se compran paletas California sino Haagen-Dazs. Gajes de la apertura. Ya no se condimenta con estragón sino con tarragón, porque dizque los condimentos son mejores traídos. Ya no se usa mandarse a hacer la ropa sino comprarla importada de Europa. Ahora se consiguen calamares de California en lugar de pescado seco, y salmón de Noruega en lugar de bagre. Adiós a los zapatos de la 60, que hicieron locura en el viejo país: Fratelli Rossetti, o nada. Canceladas las vacaciones en Melgar,Cartagena o Santa Marta. ¡Si Aruba, Cancún o Jamaica quedan aquí no más, y sale más barato! Ya no se bebe agua de valeriana si se toma Prozac. Ya no se hace dieta, sino que se va derecho a la liposucción. En el nuevo país tampoco se necesita haber nacido dotada, sino comprarse un super-bra. Los juguetes de madera Dame fueron reemplazados por el computador personal que cada niño debe tener sobre su escritorio. Y la moda del Lego subsiste, siempre y cuando traiga su aditamento eléctrico, que le añade seis ceros al sueño navideño del crío.

¿Qué otras cosas sorprendentes y novedosas nos deparará el futuro? Agárrense: en Colombia hay, definitivamente, un nuevo país, y las emociones pueden llegar a dar vértigo.-
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