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Bogotá tiene hambre
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Bogotá tiene hambre

El discurso de la alcaldesa Claudia López es cuidar y atender a los bogotanos más vulnerables.


Por: Lucía Bastidas

Desde principio del año he denunciado, con evidencias y testimonios de ciudadanos, que la Secretaría Distrital de Integración Social, en los programas de Habitante de Calle, está alojando a población en condición especial, farmacodependiente y con otras problemáticas específicas, con población adulta mayor que tiene otros requerimientos. Denuncia que evidenciamos con visita al lugar.

También he denunciado que, en la Subdirección de abastecimiento, faltan recursos, lo que impide otorgar los bonos de mayo que ofrece la entidad. Revisando las órdenes de compra, solo se cubre hasta el mes de abril. Se trata de bonos que van dirigidos a 13.000 usuarios en condición de discapacidad que no han podido canjear el bono del mes pasado a pesar de las necesidades que obviamente tienen. La respuesta de la entidad es resolver la situación en el mes de julio, con la apertura de una licitación que se firmaría el próximo 30 de junio. Son casi tres meses sin recibir un aporte para la alimentación básica de estas personas, que en su gran mayoría dependen de estas ayudas.

El contrato de Comedores Comunitarios que permitía el funcionamiento de 62 comedores, cada uno con capacidad para entregar de 300 a 400 raciones al día (para un total de 24.800), comenzaron a cerrar de manera paulatina sus puertas para la atención al público desde el 11 de mayo pasado y a la fecha hay 58 comedores fuera de servicio. Integración responde que para subsanar los inconvenientes van a entregar desde la otra semana canastas alimentarias por dos meses mientras arranca la nueva licitación.

Sobre la situación en los jardines infantiles a cargo de Integración Social, son varios los servidores y contratistas que nos han buscado con quejas sobre el desabastecimiento en algunos de ellos, mercados intermitentes, que no cumplen con los requerimientos nutricionales planteados para los niños beneficiados, en donde incluso los profesores y auxiliares deben sacar de su bolsillo para comprar los productos faltantes, cuando hay oportunidad, porque cuando no se tienen, los niños solo comen arroz y grano. Sumado a la falta de mantenimiento locativo, que ocasiona inundaciones cuando hay lluvias fuertes o que ponen en riesgo la salud e integridad de los niños, niñas y las personas que trabajan en estas instituciones, algunas que ya sufren lesiones por tener que subsanar las emergencias temporales.

Esto parece ser la punta del iceberg de lo que ha venido pasando en la entidad durante esta administración y continúan los interrogantes sobre cuál es el plan de contingencia de la Secretaría ante la falta de financiación para los bonos. ¿Qué pasó con los recursos asignados para 2022 de la subdirección de abastecimiento? ¿Dónde quedó la planeación de sus programas? ¿Por qué hay tantas fallas en los servicios? ¿Cómo la Secretaría está manejando los casos de acoso laboral? Y más importante aún, ¿hasta cuándo seguirá avanzando la crisis bajo los ojos expectantes de la Administración Distrital?

Hago un llamado a la sensibilidad social, la administración debe ponerse en los zapatos de la gente.

Concejal de Bogotá