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Opinión

  • | 2004/09/12 00:00

    Bush, presidente

    Si el 42 por ciento de los norteamericanos cree que Hussein tuvo que ver con la voladura de las torres es porque nadie les ha dicho la verdad

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Hasta la semana pasada las elecciones en Estados Unidos estaban totalmente empatadas, y así venían desde el comienzo de la contienda. Se trataba de un empate técnico que sólo podría definir lo que los encuestadores llaman el 'margen de error'.

Pero después de la Convención Republicana, Bush tomó una ventaja de 11 puntos y por primera vez se colocó

por fuera del margen de error.

¿Qué pasó? No fue precisamente la Convención Republicana la responsable del giro de los acontecimientos. Por momentos el ambiente pareció más decaído que la brillantez que lució la Convención Demócrata, llena de oradores conocidos y de grandes leyendas de Hollywood.

En la Republicana sólo se lucieron el ex alcalde

Giuliani y el actor-gobernador de California Schwarzenegger, y aunque el discurso de Bush fue ponderado, también era totalmente previsible que se centrara en el desafío del terrorismo.

¿Que pasó, entonces? ¿Cuáles son los elementos que finalmente han permitido el despegue de Bush en las encuestas e impedido el de Kerry?

Podríamos decir que son dos.

La campaña de Kerry se ha centrado en glorificar su heroísmo en la guerra del Vietnam, lo que a la larga parece haber sido un error. De inmediato Bush le salió con una campaña negativa, poniendo en duda las hazañas de Kerry con ayuda del testimonio de unos viejitos veteranos que aseguraron que ni las medallas fueron tantas, ni la balacera fue tanta, y que los informes sobre los que se basaba el otorgamiento de las medallas los elaboraba el propio Kerry.

Según los analistas, estas campañas negativas lograron lastimar su imagen de héroe de guerra. Y este es el momento en que su imagen continúa siendo difusa para el electorado.

Aunque Bush y Cheney se le corrieron ambos al servicio militar, y una nueva ofensiva publicitaria de Kerry contra Bush pone en duda que el actual Presidente siquiera hubiera prestado servicio en la guardia nacional de Alabama, como él ha dicho, a ninguno de los dos les ha hecho daño el cuento, por la sencilla razón de que ninguno ha pretendido adelantar una campaña basando su imagen en ser un héroe de guerra.

La segunda razón por la que Kerry no ha despegado es porque no ha podido decir lo que piensa. Si pudiera, debería decir que la invasión de Irak fue una barbaridad de Estados Unidos. Una cosa era perseguir a muerte a los talibanes responsables de proteger a los autores de los ataques contra dicho país y otra muy distinta, invadir a Irak, que nada tuvo que ver con el ataque a las torres y que ha cobrado la vida de 1.000 soldados norteamericanos. Allí lo que había era una dictadura, pero no una que amenazara a los Estados Unidos. Irak durante siglos no ha conocido otra forma de gobierno que la dictadura y tratar de convertir ese país en una democracia es un acto de ingenuidad que ha salido muy costoso.

La primera consecuencia de la invasión de Estados Unidos a Irak es que este territorio se ha convertido en un nido de terrorismo internacional y el mundo islámico se ha volteado en su totalidad contra los norteamericanos.

Mientras esta es la verdad que debería escuchar el electorado de Estados Unidos, Kerry ha quedado en un limbo: como según las encuestas los norteamericanos quieren un presidente macho, él no puede decir lo que de verdad piensa: que la guerra fue un error. Y por eso esta condenado a decir boberías tratando de quedar bien con las dos partes. La más reciente es su afirmación en el sentido de que si él fuera el presidente "hubiera hecho la guerra en Irak de manera distinta".

Esa indefinición de Kerry ha permitido que a 60 días de las elecciones, Bush pueda decir impunemente que Estados Unidos es un país más seguro que antes. La verdad es exactamente lo contrario. Nunca los gringos se han sentido tan amenazados como ahora. Hoy para subirse a un avión le quitan uno hasta los zapatos y cualquier árabe en la calle es percibido como un potencial terrorista.

Ha habido tal manipulación de la opinión que el 42 por ciento de los norteamericanos cree que Hussein tuvo que ver con la voladura de las torres. Nadie les ha dicho la verdad. Ni siquiera el mismo Kerry.

Y otra contradicción: la mayoría de los votantes de Bush son antiBush pero no votarían jamás por Kerry.

Todos estos elementos hacen que el próximo presidente de Estados Unidos muy probablemente será de nuevo George W. Bush. Lo lamento por los 'kerrianos'.



ENTRETANTO. ¿Quién será el macho que nos revele cuáles son los políticos que en complicidad con las autodefensas y la guerrilla se roban los dineros de la salud de los colombianos?
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