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MARIA ANDREA NIETO Columna Semana
MARIA ANDREA NIETO - Foto: KAREN SALAMANCA

Cambio santista

La democracia se construye escuchando diferentes voces. Para empezar, solo les sugiero decir la primera verdad, que son un cambio santista.


Por: María Andrea Nieto

La pluralidad en los medios de información es siempre una buena noticia para la democracia. Sin embargo, es necesario que los colombianos sepan que la nueva oferta de revista digital que ha anunciado el circulito de la élite con bombos y platillos, no es más que los mismos con las mismas. Una mezcla de activistas y políticos. Un proyecto ‘santista’ que solo cambiará de plataforma. Huérfanos de poder, quieren montar un esquema disfrazado de periodismo independiente, en un esfuerzo de retomar lo que sienten que les corresponde por derecho heredado, y que han perdido. De esto se trata.

Aquí no hay renovación. Daniel Coronell su presidente, es un veterano del oficio, pero también un empresario de los medios y otros negocios relacionados con la contratación estatal. Por más que intente decir lo contrario, tiene múltiples intereses. Los ha tenido por años. Su especialidad ha sido atacar al expresidente Álvaro Uribe Vélez, su familia y sus colaboradores. Su agudeza de investigador poco o nada le ha servido contra Juan Manuel Santos y su gobierno. Por el contrario, terminó recibiendo un premio mayor, el Canal Uno, del cual es accionista relevante. A Coronell le gusta solo ser contrapoder en los gobiernos uribistas. En otros gobiernos amigos siempre ha sido privilegiado.

Coronell quiere mezclar, además, la revista digital que presidirá con su portal de domingo, que tocó techo y quedó convertido en un blog, y su noticiero de fin de semana que se ha venido también a menos. Una buena oportunidad para aliviar las cargas monetarias. La mejor muestra de lo que busca Coronell es que hoy comparte a su estratega digital Diego Carvajal, con el candidato presidencial santista Alejandro Gaviria. Si fuera otro Daniel sería implacable en sus críticas éticas.

Patricia Lara, una de las dueñas del anunciado portal es una septuagenaria y millonaria activista por la paz, como ella misma se define. Sí, de la paz de Santos y de las Farc. La misma a la que los colombianos le dijeron que no en las urnas, pero que les impusieron. Una empedernida admiradora de Cuba y con estrechas relaciones con ese gobierno, incluyendo al embajador en Colombia. El hijo de Lara será el director. Tiene 28 años y una carrera corta y aún modesta. Quizá es muy talentoso, pero lo cierto es que su posición obedece más a la fortuna heredada que a sus propios méritos. ¿Como se sentirán los miles de periodistas jóvenes, seguro muchos con más capacidades y méritos, que jamás lograrán esa posición porque no se ganaron la lotería de ser “los hijos de”?

El exministro de Defensa Gabriel Silva Luján, es otro financiador del proyecto. De los mejores, si no, el mejor amigo de Juan Manuel Santos. Un verdadero ventrílocuo del expresidente que se había quedado sin tribuna. Pues ahora la está recuperando.

Su columnista estrella será Yohir Akerman. La última vez que se supo de él, estaba en un barco con Martín Santos, enrumbado en Miami. Sus columnas serán “muy objetivas”. Y podríamos seguir uno a uno con los integrantes del medio por llegar. A todos los une el odio por Uribe. Su estreno en plena campaña política, aunque están en su derecho, no es más que una jugada de ajedrez. Sin duda se pondrán la camiseta del llamado centro con Alejandro Gaviria y, si no cuaja, como en efecto está sucediendo, retornarán a Sergio Fajardo y si les toca al final, se irán con Gustavo Petro. De hecho, Daniel Coronell lo anunció ante la posibilidad de una segunda vuelta entre el candidato uribista y Petro, “en ese caso votaría por Petro”, dijo en Twitter. Así que no es cierto que no tendrán postura política, porque, qué casualidad, todos tienen la misma.

Durante décadas, los principales medios en Colombia fueron controlados por una oligarquía que poco a poco fue perdiendo su relevancia y poder. Pero mientras lo tuvieron, se sentían intocables. Señalaban con impunidad, maquinaban montajes mediáticos, influían en elecciones presidenciales y hasta en procesos judiciales. Con zanahoria y garrote, se dedicaban a la contratación pública para llenar sus bolsillos, mientras pontificaban sobre la ética y la moral en el periodismo.

Son los mismos que nos impulsan candidatos presidenciales vestidos de independientes, pero lo que realmente hay detrás es maquinaria, poder y dinero. Hay que entender estas movidas en estos términos y como una pieza del ajedrez, de las élites de siempre.

Dicho eso, ojalá les vaya bien. Que tengan éxito periodístico y financiero. Siempre he considerado que en la vida hay espacio para todos. No hay tiempo para mezquindades. Nadie es dueño de la verdad. La democracia se construye escuchando diferentes voces. Para empezar, solo les sugiero decir la primera verdad, que son un cambio santista.