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Opinión

  • | 2018/12/10 16:10

    Coincidencias criollas, encunetada fija

    'Los puros criollos' molesta y repugna a los que quieren un país ordenadito, juicioso, que no discute, que no desean cambiar el viejo y caduco poder por uno moderno, democrático, que hable menos y haga más.

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Lo concreto, es que a Los puros criollos, lo sacaron de la programación el mismo día que su presentador Santiago Rivas emitió críticas sobre la ley de modernización de las TIC (tecnologías de la información y de la comunicación) que cursa en el Congreso.

Sobre dicho proyecto de ley, el senador Antanas Mockus ha reclamado a la ministra que no lo saquen a las volandas, se pregunta cuál es el interés detrás del afán ministerial e indica que el gobierno es débil frente a los privados y clama porque se involucre en el debate a todos los interesados.

Hace bien Antanas. Defiende el uso del segmento de la órbita geoestacionaria en beneficio de todos, como mandó la Constitución de 1991, y que no pueda haber abuso de intereses privados en detrimento de lo público.

Por ello, la aparición de Santiago Rivas en defensa de la televisión pública criticando la ley, fue respondida con una de “las formas clásicas del poder criollo”: excluir al molesto, sacar del aire el programa.

Los puros criollos molesta y repugna a los que quieren un país ordenadito, juicioso, que no discute, que no desean cambiar el viejo y caduco poder por uno moderno, democrático, que hable menos y haga más.

Imposible que en esta situación, no venga a la memoria lo dicho por el presidente de Cine Colombia, en declaraciones a la W radio, excusando el veto de 8 horas que ordenó contra el documental ‘La Negociación‘: “es que en estos documentales hay unos más objetivos que otros”. ¿Rasputín cultural de la corte uribista?

En el caso de Los puros criollos estamos hablando de la televisión pública y no de la empresa que preside a su antojo el presidente de Cine Colombia.

Hay varias formas de censurar: con diligencia y brusquedad (como reclamaron Fernando Londoño y Álvaro Uribe frente al documental La Negociación) y otras más refinadas como la que se observa frente a Los puros criollos.

En el primer caso, luego del debate público, Munir Falah con guante de seda decidió, a pesar del éxito de taquilla, no continuar exhibiendo en salas de Cine Colombia La Negociación. –Sanción económica- .

Es su empresa, pero afectó el interés público y cedió a los reclamos de Fernando Londoño exministro condenado en el caso de Invercolsa, y de su líder político el senador y expresidente Uribe.

Para no olvidar. Con La Negociación y con Los criollos, palo y guante de seda.  

El gerente de RTVC indica que no hay censura al programa, que solo lo sacó porque eran capítulos repetidos. Nos creen pendejos.

Así. Lo sacaron de repente, de un momento a otro.

Dice que en 2019 vendrá de nuevo. Ya veremos.

Lo cierto es que castigó a Santiago Rivas y de paso a su equipo.

Luego, le tocó salir a aclarar.

La sanción económica y la beligerancia verbal que ordenan los Fernando Londoño y los Álvaro Uribe, continúan allí.

Viendo los aspectos negativos y positivos de estos episodios, es positiva la capacidad de reacción en la ciudadanía interesada.

Lo terrible, lo negativo es que el poder desoye otros intereses y termina imponiendo su criterio.

Reinan campantes Juan Pablo Bieri en lo público, y Munir Falah en lo privado.

Ellos, deciden qué ve la mayoría del país y lo que no.

Que lo haga el señor Falah como presidente de Cine Colombia, es entendible en la lógica de quien tiene posiciones de privilegio en el mercado.

Lo padecemos a diario con Avianca.

Pero que lo hagan con la televisión pública, raya en la obscenidad.

El mundo de lo privado, y el gobierno están generando demasiadas rabias en una parte grande o pequeña del alma nacional. No es sano. Las decisiones de imponer lo que se oye, lo que se ve, la promoción de verdades oficiales y la censura, velada o no, son un mal camino.

Hay profundización de las divisiones, no se ve el liderazgo capaz de conciliar miradas contrapuestas, ni disposición del liderazgo económico y político para construir un destino común.

Este modelo político nuestro, parece decidido a demostrarse a sí mismo, que: “La mona, aunque se vista de seda, mona se queda”.

Censura y “soluciones a la criolla” usadas por siempre para enfrentar los reclamos de democracia son las cosas que hacen que buena parte del país, sienta que está “en la olla”.

Adenda La Campaña Colombiana Contra Minas organización que promueve el desarme humanitario, le ha pedido al presidente Iván Duque, prorrogar el decreto 2268 de 30 de diciembre de 2017 por el cual el anterior gobierno suspendió el porte de armas en el territorio nacional.

Su vigencia expira el 31 de este mes, ha sido y es herramienta útil para disminuir violencia.

Podemos apoyar esta petición difundiendo el hashtag #suspendanelportedearmas

@alvarojimenezmi

ajimillan@gmail.com

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