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Columna General Eduardo Enrique Zapateiro Altamiranda
Columna del General Eduardo Enrique Zapateiro Altamiranda - Foto: Suministrada a Semana

Colombia... ¿Código Flecha Rota?

Desde mi lugar de trabajo, hoy en el retiro, rodeado de recuerdos inspiradores, solo me mueve el deseo de pensar, escribir y dar ideas de cómo construir país.

Por: General (r) Eduardo Enrique Zapateiro Altamiranda

Dado el contexto nacional y las diversas situaciones coyunturales que afectan al país, quiero traer este código que se utiliza principalmente en ambientes operacionales para definirlo como “un código universal, que significa que una unidad terrestre o campamento de cualquier ejército está siendo invadida y que es necesario el envío de todos los activos disponibles”. Todo lo anterior, para salvar la integridad de los integrantes de dicha unidad.

La situación de seguridad de nuestra nación hoy se puede calificar de delicada, para no tildarla de crítica. Pero los últimos eventos vividos en diferentes regiones del país nos dejan ver con toda claridad que las cosas NO marchan muy bien. Era de esperarse un plan bien definido por el mando militar, con los esfuerzos de un trabajo conjunto con las Fuerzas, coordinado con la Policía Nacional e interinstitucional con la Fiscalía General de la Nación y, en este se sumarían otras más, del orden regional y local, para así poder cumplir con lo visualizado.

Aplaudo, y me da mucha tranquilidad, el anuncio y puesta en marcha del Plan Seguridad Perseo, del cual se desprenden un sin número de actividades. Entre estas, es posible caracterizar las operaciones que muy bien define nuestro comandante gneral de las Fuerzas Militares, enmarcadas en cinco ejes: a) inteligencia, b) apoyo a la judicialización, c) operaciones conjuntas, d) relacionamiento regional, y e) comunicaciones estratégicas. Lo anterior destaca que hoy en día tenemos que enfocarnos en las diferentes amenazas que aún persisten en el escenario de la realidad nacional, sin dejar de lado que el común denominador de todas estas es, sin duda alguna, el narcotráfico. Este cáncer nos obliga institucionalmente a unir esfuerzos para erradicarlo. Si no lo hacemos, este hará metástasis en nuestra Colombia y, de manera consecutiva, a la humanidad que habita en el planeta.

Lo anterior no es más que la suma de todos los activos de seguridad y defensa disponibles para enfrentar los problemas que se viven en cada región y que, finalmente, nos afecta como país. Lo importante, ahora, será poder focalizarlos con un trabajo arduo de inteligencia, parar con un adecuado esfuerzo conjunto y coordinado y, a su vez, apoyados con la Fiscalía General de la Nación. Frente al componente de la judicialización, es necesario atacarlos de manera contundente con operaciones ofensivas quirúrgicas, manteniendo un estricto control de estas para garantizar que no se afecte el relacionamiento regional con gobernantes y comunidades.

Como consecuencia de lo anterior, y en cierto sentido se convierte en lo más importante por el componente de la legitimidad institucional, es necesario informar oportunamente a los colombianos sobre los avances del plan puesto en funcionamiento, empleando todos los medios de comunicación necesarios para que esta información llegue a ellos (la población en general) y puedan evidenciar el compromiso institucional para garantizar la seguridad de todos. De esta manera, procurar que la situación de seguridad en el país mejore y este último eje de las comunicaciones estratégicas sea más claro y veraz, evidenciando estadísticas semanales de parte de la cartera de defensa.

El otro aspecto para tener en cuenta son los roles de cada una de las instituciones que participan en el plan, y que cada una de las instituciones de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional se enmarquen en lo delicado que es trabajar en el marco de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario. Cuando se desarrollan este tipo de planes, es muy importante definir en el marco normativo qué les corresponde ejecutar estas operaciones ofensivas para enfrentar estas amenazas persistentes a cada una de ellas.

Hoy, cuando salgo a la calle y me encuentro con amigos, conocidos y personas transeúntes, me dicen: general, ¿y qué vamos a hacer?... Pues no me queda más sino responderles que nos toca respetar como ciudadanos la democracia y, de esta manera, poder ver a nuestro país en crecimiento permanente a través del tiempo.

Por esa razón, desde mi lugar de trabajo, hoy en el retiro, rodeado de recuerdos inspiradores, solo me mueve el deseo de pensar, escribir y dar ideas de cómo construir país. Porque eso fue lo que aprendí y apliqué durante mis años de servicio y, así, sumarle a esta patria amada. Pero también, sin dejar de lado, lo que nuestros soldados que siempre han estado acompañados por lo más sagrado para nosotros, nuestra población civil, con la cual ellos han trabajado de la mano para que el plan trazado cumpla su propósito. Un ejemplo palpable, y hoy materializado, fue lo que se desarrolló en el Corregimiento de Canelos, municipio de Santa Rosa del Sur, en el departamento de Bolívar.

Este plan no es solo letra ni verbo, sino la aplicación en el terreno de lo ya experimentado, y solo así podemos desarrollarlo en todos los rincones del país. De esta manera, fortaleciendo la confianza entre el sector defensa, la Fiscalía, las demás instituciones y las comunidades en los diferentes territorios. Finalmente, quiero con claridad dejar este mensaje de compromiso total con el pueblo colombiano y decirle que aquí cada uno de nosotros deber tener su mente enfocada en sumar y multiplicar y, solo así, aplicar de manera positiva el código flecha rota, cuya finalidad es colocar todos los activos disponibles al servicio de nuestra nación, para así salvar a COLOMBIA.