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Opinión

  • | 2003/06/23 00:00

    Comer agua es la solución

    El 71 por ciento del mundo es agua, lo que bien utilizado podría solucionar uno de los grandes problemas de la humanidad: el hambre. Ramón Darío Zuluaga Giraldo, asesor del programa Resa de la Red de Solidaridad Social de la Presidencia de la República, explica cómo el aprovechamiento del preciado líquido podría ser utilizado en favor de la seguridad alimentaria, sobre todo en un país como Colombia en donde por su localización geográfica se puede cultivar todo el año.

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Nuestro planeta debería llamarse 'Planeta Agua' en razón a que el 71% es agua y sólo el 29% es tierra. Lo paradójico de esta distribución, es que el agua sólo nos aporta el 2% de la comida o el 6% si calculamos su aporte en proteínas, a pesar de saber que una hectárea cultivada en espinacas, produce 26 veces más proteína que una hectárea en ganadería y que producir un kilogramo de proteína animal, requiere 40 veces más agua que un kilogramo de proteína vegetal.

El mundo dedica a la ganadería el 25% del área (3.300 millones de hectáreas), y tan sólo el 11% a la agricultura (1.500 millones). En los últimos 25 años el área en ganadería ha aumentado 700 millones de hectáreas, mientras la de la agricultura ha disminuido en 80 millones de hectáreas.

Con los recursos que tiene el planeta, se alimentaría fácilmente una población 5 ó6 veces superior (treinta o treinta y seis mil millones de habitantes), con sólo utilizar racionalmente el agua y bajándonos una escala en la pirámide alimenticia (¿o será una escala en la evolución?), dejando de utilizar un tercio de todos los cereales cultivados y la mitad de la pesca capturada, para producir concentrados para animales que luego sirven de alimento a los humanos. Consumamos los cereales y los peces directamente (descendamos una escala) y habremos solucionado el problema técnico de la producción de alimentos.

En Colombia, la solución al problema de la seguridad alimentaria resulta aún más fácil de resolver, ya que estamos localizados en el trópico y se puede cultivar todo el año; se cuenta con excelentes suelos para la producción agropecuaria, incluyendo los de los desiertos de La Guajira y el Huila que son aptos para el cultivo de la jojoa, oleaginosa que produce un aceite que al no calentarse con la fricción, es usado por los transbordadores espaciales. En agua la riqueza es total al contar con 2.952 kilómetros de costas sobre dos océanos con 92`866.000 hectáreas de área marina, 2`600.000 hectáreas de lagos y lagunas y 120.000 cauces de ríos, la mitad de ellos navegables. En biodiversidad tenemos el 10% de toda la flora y fauna de la humanidad, el 18% de las aves, el 8% de los mamíferos y el 5% de las especies vegetales. Como si fuera poco, somos más de 42 millones de colombianos para trabajar un país con 2´070.000 kilómetros cuadrados en todos los pisos térmicos y con toda clase de suelos, además somos herederos de la pujanza de los Zenú, Panzenú y Finzenú, quienes hace más de 800 años realizaron la obra hidráulica más fabulosa que haya conocido la humanidad, las 'Chinampas del río San Jorge', 500.000 hectáreas de canales y terrazas donde cultivaron peces y frutales, obra de ingeniería hidráulica que hace ver las promocionadas pirámides de Egipto, como una obra de ingenieros principiantes.

Pero el hecho de ser tan ricos nos ha hecho absolutamente pobres, por eso los colombianos que viven fuera de su patria, extrañan y añoran tanto el país y por esto todo aquel que allende de los mares nos visita, no entiende cómo somos pobres, en un país tan maravillosamente rico.

La solución a nuestra pobreza no es tan compleja, tenemos que resolver el problema del acceso o distribución de los alimentos, que es un problema eminentemente político, y tenemos que aprender a negociar y a cobrar en los tratados internacionales de comercio. El ser uno de los ocho países que conforman la Amazonia, la cuenca hidrográfica más grande del mundo con 7.3 millones de kilómetros cuadrados, que posee el 20% del agua dulce del planeta y que produce el 50% de todo el oxígeno que respira la humanidad, nos hace privilegiados.

De igual modo, Colombia puede ser potencia mundial en piscicultura tropical si utiliza su riqueza hídrica y entiende que los peces tienen dos enormes ventajas: ser de sangre fría y tener casi la misma densidad del agua, lo cual hace que no requieren quemar energía en calentarse y en sostener su peso corporal, por lo que convierten su alimento 1.5, 2.0 y 2.5 veces más eficientemente que los bovinos, porcinos y aves.

Vendamos el agua que no tienen la mayoría de los países, pero no en enormes bloques de hielo como la compraran hace algunos años los árabes. Vendamos agua en forma de cereales, de frutas, de hortalizas o de peces, es decir vendamos agua y energía solar (las dos se requieren para la producción de alimentos) en forma de comida y así resolveremos una parte de nuestra pobreza recibiendo divisas.

El último censo de minifundios de Colombia elaborado en 1995, revela que en el país, de 2.793.000 predios rurales, el 82.3% es decir 2.299.840 son predios menores a una unidad agrícola familiar (UAF), lo cual nos puede llevar a concluir sin mucho esfuerzo, que los pequeños productores agropecuarios con tierra, con sol todo el año, con suelos, agua y ganas de trabajar, podrían obtener los alimentos básicos de la canasta familiar, si se deciden a sembrar primero comida para comer y luego para vender, es decir que los 11´000.000 de pequeños productores del sector rural tendrían asegurada la comida.

Este problema lo resolveremos no buscando un cambio tecnológico como lo hemos pretendido los últimos años, sino buscando un cambio cultural en los pequeños productores agropecuarios, de manera que los predios tengan varios ejes económicos secundarios donde se produce para no vender o para no tener que comprar y un eje económico principal que produce para vender (café, leche, papa, sorgo, plátano, verduras etc.) y así no tendrán que gastarse la plata del eje económico principal en comprar las cebollas, los tomates, el maíz y el fríjol que la agricultura de subsistencia en el trópico les dará, sin lugar a dudas.

Utilizando el agua para producir alimentos para comer y alimentos para vender, Colombia puede empezar a solucionar sus problemas por el principio, como debe ser.

* Asesor programa Resa de la Red de Solidaridad Social de la Presidencia de la República.
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