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Opinión

  • | 2018/04/15 09:40

    Aguacero vallenato

    Julio Oñate Martínez, una de las tres personas que más sabe de vallenatos, afirma que Torres, Buitrago y Diomedes “son los tres más grandes talentos populares que ha dado el país”. Buitrago era de Ciénaga, de padre antioqueño -de Marinilla- y, como Torres, murió antes de cumplir 30 años. Es curioso que entre estos tres que tanta gloria le dieron al vallenato, solo uno nació en la región del Valle de Upar.

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A propósito de los días grises, el diluvio constante y el frío de locos que por estos días se vive en Bogotá, esta semana recordé en mi Facebook aquel viejo paseo vallenato de Julio Torres Mayorga llamado, precisamente, El aguacero. “Ábreme la puerta, mi nena,/Que me estoy mojando/Ya no aguanto má este aguacero/Me estoy congelando”. Unos cuantos paisanos me “corrigieron” por el inbox (“Eso no es vallenato”). Uno incluso escribió las palabras “de manera respetuosa” antes de aconsejarme: “Mejor sigue escribiendo de gais (¿¿??), porque de vallenatos no tienes idea”. Así son de estúpidos y pedantes los ingenuos que se creen dueños de cualquier verdad y cuyas “ofensas” uno no contesta no porque el que calla otorga, sino porque, ajá, ¿para qué perder el tiempo en insultos? Por desgracia esa, al parecer, es la única manera como tantos aquí se saben expresar.

El vallenato no es la música que oigo por instinto. Ni siquiera la oyen mis personajes de la ficción literaria: mi primera novela es una oda a la música de plancha y a la ópera; en el último libro que publiqué se oye reguetón y tango; y en el que publico el próximo semestre solo hay paso para la electrónica. No soy de parrandas debajo de las ramas de los palos de mango ni de andar cantando vallenatos, pero conozco bien la historia de mi tierra -y ahí está Líbranos del bien-, y conozco, mejor aún, a sus personajes. Y los personajes, o mejor, los compositores como en este caso de Torres Mayorga, me llevan a sus obras.

Julio Torres Mayorga no era vallenato, pero en su cortísima carrera (se ahogó en Cartagena en 1951, a los 21 años), compuso paseos y merengues. Y es curioso que en el único álbum que grabó, de cada canción dice su aire y en lo que corresponde a nuestro folclor los cantos están clasificados en paseo, merengue, parranda y vallenato. También llama la atención que ninguno de los cinco músicos que lo acompañó en esa grabación había pisado para entonces pueblo alguno de la extensa región del Valle de Upar. Aun así, el conjunto se llamaba Los alegres vallenatos (y el acordeonero: Homo Rodríguez, un nombre como de novela mía). Torres era bogotano y creció en el mismo barrio, y casi al mismo tiempo, que Juan Roa Sierra: en el Ricaurte. El aguacero fue su primer hit en la radio, pero el disco que lo consagró fue Los camarones. Lo compuso inspirando en la Reina Nacional de la Belleza de 1949, la barranquillera Miriam Sojo Zambrano.

El álbum, del sello Vergara, vendió 30.000 ejemplares (para hacernos a una idea, Bogotá tenía entonces 300.000 habitantes). Torres era una mina de oro y Vergara le pagó 200 pesos por la exclusividad de un año. Los camarones, en ritmo de merengue, lo catapultó a la fama al punto de que la revista SEMANA le dio portada. Fue la primera vez que la música vallenata recibió ese honor en un medio de la capital. “Un joven bogotano estudiaba en su casa una nueva lección del curso de ingeniería que recibe por correspondencia. Quiso fumar, pero se le habían acabado los cigarrillos. Preguntó a su abuelita, Berenice Torres, 65, pero no tenía. Salió a la esquina a comprar Pielroja y se entretuvo charlando. Regresó a su casa y, como no llevaba consigo las llaves, golpeó a la puerta. En esas se desgajó un aguacero tremendo. Mi abuelita no me abría y yo me estaba mojando. Mientras seguía llamando, se me vino a la cabeza el aire”. Así comienza el texto que escribió Belisario Betancur para la edición de SEMANA del 30 de diciembre de 1950.

Julio Oñate Martínez, una de las tres personas que más sabe de vallenatos, afirma que Torres, Buitrago y Diomedes “son los tres más grandes talentos populares que ha dado el país”. Buitrago era de Ciénaga, de padre antioqueño -de Marinilla- y, como Torres, murió antes de cumplir 30 años. Es curioso que entre estos tres que tanta gloria le dieron al vallenato, solo uno nació en la región del Valle de Upar.

@sanchezbaute

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