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Almirante-David-René-Moreno-Moreno - Foto: Cortesía: Almirante-David-René

Construir o destruir

No hay mejor camino para reinar que dividir, no existe mejor forma de someter que dominar las mentes, especialmente cuando se genera un enemigo al que hay que enfrentar.


Por: David René Moreno Moreno

Parece que la izquierda colombiana llegó al poder sin ninguna duda frente al objetivo de acabar con el capitalismo y con todo lo que simbolice libertad. Quieren destruir, no dejar piedra sobre piedra, arrasar con el país conquistado, después de haber adelantado una sucia campaña política.

Qué desilusión para los que fueron obnubilados en la plaza pública por el verbo petrista y se dejaron atrapar en la red del prometido cambio, pues no pudieron comprender que fueron unas marionetas en el juego político de una componenda internacional.

Con las medidas anunciadas por integrantes del nuevo gobierno se observa que el primer objetivo es destruir la economía y con ella los grandes capitales; el cuento del azúcar está orientado a acabar con las bebidas gaseosas, los grandes cultivos de caña, la producción de azúcar, algunos medios de comunicación y esto tiene nombre propio: dar un golpe de gracia a los que han sido férreos contradictores públicos del comunismo y sus aberrantes prácticas.

La propuesta reforma tributaria está dirigida a castigar a quienes han trabajado por muchos años, han generado empleo, han construido empresa, han producido riqueza y contribuyen a que se mejore la calidad de vida de millones de colombianos.

Es la herramienta para acabar con el trabajo, incentivar la holgazanería y hacer más dependientes del Estado a quienes quieren vivir de los mercados que les ha prometido llegarán a sus puertas para hacerlos aún más sus esclavos políticos.

Han decidido destruir la voluntad de los colombianos mediante el adoctrinamiento ideológico de los niños y de los jóvenes, lo cual es un crimen de lesa humanidad y valga la pena recordar que hasta ahora no se conoce ninguna denuncia contra Alejandro Gaviria por enviar a colegios la aberrante publicación de De Roux, en la que con sesgada intención criminal se muestra una cara falsa del conflicto, en el cual los comunistas han hecho correr ríos de sangre en su afán por llegar al poder.

Según los postulados marxistas, el Estado debe ser dominante, debe haber igualdad social, no debe existir la propiedad privada y los medios de producción deben ser del Estado y uso comunitario.

La ministra de Agricultura ya manifestó que las tierras no productivas van a ser expropiadas, lo mismo que hizo Chávez en su país, pero lo que no ha manifestado esta señora es cuántos millones de hectáreas han sido entregadas a diferentes comunidades y cuántas de ellas se dedican al cultivo de la coca. ¿También las van a expropiar? ¿O solo la confiscación se hace a quienes no son amigos de la ideología comunista?

Petro llegó al poder para quedarse por mucho rato, al igual que lo hicieron Castro en Cuba, Chávez y Maduro en Venezuela, Ortega en Nicaragua y Putin en Rusia.

Es por ello que en la propuesta de acabar el Consejo Nacional Electoral se crea un órgano con atribuciones que competen a otros poderes y se convierte en un ente supremo que controla y dirige la participación política en el país para manipular a sus anchas y con legalidad constitucional los resultados electorales que permitirán extender en el tiempo la permanencia de la izquierda en el poder.

No hay mejor camino para reinar que dividir, no existe mejor forma de someter que dominar las mentes, especialmente cuando se genera un enemigo al que hay que enfrentar. Es lo que ha hecho y sigue haciendo Petro, influir en las masas para generar la lucha de clases y así mantenerse en el poder.

En lugar de promover el trabajo, la superación, la mayor producción, la unión, la integración, habla de racismo y de esclavismo, cuando por el contrario el hombre vale por sus principios, valores, capacidades, no por el origen o el color de la piel.

Pero lo más impactante y lo que una vez más hace sonar las alarmas es que Petro habla de exportar la marihuana y posiblemente en un futuro no muy lejano proponga exportar la cocaína, en lugar de promover la exploración y exportación de petróleo, gas, carbón y otros minerales o productos agrícolas o manufacturados que generen divisas sanas para mejorar la vida de todos los colombianos.

Recordar es vivir y esto nos permite acordarnos de que Petro solo fue elegido por una cuarta parte de los colombianos, lo mismo que sucedió cuando lo eligieron alcalde de Bogotá, debido a la apatía, indiferencia e indolencia de muchos ciudadanos. ¿Qué nos espera? Entre todos construyamos país.