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Opinión

  • | 2020/03/24 01:05

    Coronamos el virus, ¿y después?

    Nunca pensé que tuviéramos que vivir algo de estas dimensiones, es tal vez lo más cercano a una guerra mundial sin dispararse una sola bala, en donde millones de personas se encuentran en cuarentena, algunos indefinida, otros temporal como nosotros.

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Que frágil se vuelve la vida frente a circunstancias como la que estamos viviendo, en donde el pánico y los titulares de las noticias se convierten en un miedo incontenible para cada uno de nosotros. Hace unas semanas muchos pensábamos en diferentes planes como ya es costumbre, compartíamos reuniones, cafés, realizábamos diferentes actividades; muchos continuaban con sus rutinas familiares y laborales diarias. Hoy, por cuenta de esta nefasta epidemia, pareciera ser que ya no pensamos en un futuro y menos en todos esos planes que en segundos se esfumaron.

Sobre el coronavirus se ha escrito y se ha dicho de todo, que ya uno no sabe que creer: Que es una conspiración, o es premeditado, sorpresivo o inesperado. Que había que reciclar el capitalismo, darles un nuevo aire a las democracias o acabar con tanta población vieja para bajar los pasivos pensiónales de los países. Que fue una idea de China para derrumbar a Estados Unidos y a Europa en la guerra comercial y que el tiro les salió por la culata en tamañas proporciones.

En todo caso lo importante es cómo nos va a afectar a nosotros y el panorama es desolador. No hay un solo país en Latinoamérica que esté preparado para enfrentar esto. Las economías poco a poco se empiezan a derrumbar, el petróleo, donde muchos países encuentran una de las principales fuentes de financiamiento, se desploma; el dólar llego a la cotización más alta de su historia, los sistemas de salud de esta parte del hemisferio ya poco a poco empiezan a colapsar frente a un enemigo silencioso, que está afuera y que nadie sabe como combatirlo.

Nunca pensé que tuviéramos que vivir algo de estas dimensiones, es tal vez lo más cercano a una guerra mundial sin dispararse una sola bala, en donde millones de personas se encuentran en cuarentena, algunos indefinida, otros temporal como nosotros. Luego de este momento es claro que todos los países comenzarán desde cero y que nada será igual, pero la reflexiòn va encaminada a, ¿cuál será nuestro papel en la sociedad en la era del POS-VIRUS?, ¿dónde necesitararemos más solidaridad, más responsabilidad, y por supuesto más humildad de todos los habitantes? ¿Llegará una era con más propuestas que críticas, para ser más constructivos que destructivos, y por supuesto para gritar menos y ser más tolerantes con todo nuestro entorno?

 

El gobierno Nacional, junto a las autoridades distritales, departamentales y municipales, trabajan a toda marcha en las diferentes medidas a tomar para contener el brote de la epidemia. Debo decir que han sido acertadas el aislamiento voluntario por más de 19 días, el cierre de fronteras, de aeropuertos y terminales, han venido llegando día a día con buena planeación frente a las circunstancias, así a algún sector no le haya gustado las medidas decretadas, porque fueron tardías, o porque mejor debieron ser de otra manera, todo por cuenta de sacar cualquier rédito político de la situación, poniendo en juicio cualquier actuar de los diferentes gobiernos, tratando de clasificar quién es mejor o quién es peor; esa es una forma miserable de como un sector de la sociedad quiere darle manejo a esta situación, sumado también a aquellos que de una manera irresponsable decidieron no acatar las recomendaciones y tomaron esto de fiesta y de puente, frente a una coyuntura que de por cierto es mucho más grave de los que se cree. Estoy convencido que lo peor estar por venir, en especial en materia económica.

Los que creen que de aquí saldrá algún calculo electoral están pifiados, en especial cuando las democracias serán las principales golpeadas en este episodio aterrador, donde muchos a estas alturas lo único que piensan es en sobrevivir, otros piden no ser despedidos, otros se encuentran en el rebusque para lograr comer en esta batalla por la vida, en donde la cura está por lo menos a 18 meses en una carrera contra el tiempo sin cuartel, con una bomba llamada economía en cada país sorteando todas las variables para sostener a cada uno de sus habitantes, frente a una crisis que está a la vuelta de la esquina. Entonces me pregunto ¿cuál es el cálculo electoral qué hacen ciertos dirigentes?

 

Para salir de esta situación y de las próximas que se avecinan, se necesitará de un trabajo en equipo, serio, con bastante solidaridad, en donde varios sectores ayuden con humildad y sin egoísmo, en especial el sector bancario que ha sido un privilegiado toda la vida, (sus ganancias en el 2019 cerraron en 18.4 billones de pesos, 12.2% más que en el 2018) y a quien le corresponde demostrar grandeza y ayudar a toda la población. Aunque algunas entidades ya anunciaron medidas como plazos de gracia para el pago de deudas, líneas de crédito para la atención de las necesidades especiales, refinanciación de créditos y hasta la extención de los plazos, es urgente que el paquete de ayudas sea igual y de parte de todas las instituciones financieras, ante un justo reclamo de una sociedad asustada e inconforme, que hace tendencia en las redes sociales su molestia hacia la indolencia, por ahora, de varias entidades financieras. ¡Ojalá logremos estabilizar esto en los meses venideros!

Además, estoy convencido que luego de esta lastimosa crisis, uno de los sectores que necesitará con urgencia una mirada seria es el sector de la salud. Se hace necesario una reforma de fondo, ya que el actual sistema murió con esta realidad; se necesitan nuevos enfoques más centrados en el ser humano, velando por dignas condiciones laborales de todos los miembros del personal de la salud en Colombia, para que no siga en la informalidad a cuenta de la tercerización de sus contratos, en donde la gran mayoría de las IPS son las principales deudoras y no pagan a tiempo, donde hoy muchos trabajan exponiendo su salud y vidas, y no tienen derecho a ninguna prestación social, como tampoco salarios dignos.

 

Que no se nos olvide que aquellos que hoy aplaudimos día a día, cada noche, son los que libraron una batalla sin cuartel por ayudarnos a salir de este episodio tan doloroso. Para todo el personal de la salud de mi pais, mi fuerza, mis oraciones, mi gratitud y mi cariño.

Quiero regalarles estas lineas para el cierre de la presente columna: Como decía Ortega y Gasset, “amar es canjear dos soledades, y en esta situación de extrema soledad nuestro deseo de amar, de ayudar al prójimo, se ve multiplicado”.

Twitter: @AfandinoB

 

 

 

 

 

 

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