opinión

Diana Giraldo Columna Semana
Diana Giraldo - Foto: Archivo Personal

¿Cuántas marionetas más?

El país no alcanza a medir el alcance de la corrupción que se maneja entre muchos congresistas de la república y sus fichas regionales. Pero la verdad es que el caso ‘las Marionetas’ es solo una pequeña muestra de cómo se maneja la mayoría de la contratación estatal en nuestro país


Por: Diana Giraldo

Asco, rabia, indignación; más asco, más rabia y más indignación. Es lo que se siente cada vez que llega una nueva noticia sobre los alcances de la red de corrupción que lideraba el exsenador liberal Mario Castaño y se conoce cómo manejaba a su antojo la contratación en distintos departamentos, en lo que se ha conocido como el escándalo de ‘las Marionetas’. Aprovechándose de su investidura de senador, Castaño habría sacado tajada de cuanto contrato cayera en sus manos y de cuanto puesto de trabajolograra gracias a su poder político. Una máquina de robar recursos públicos que puso a funcionar hasta lograr un patrimonio de miles y miles de millones de pesos, que lo convirtió en el mandamás de Caldas.

No tiene más de 50 años, y pasó de ser un humilde auxiliar contable a un poderoso senador de la república que movía sus hilos en más de 38 entidades del Estado. Comenzó como pagador auxiliar de la Gobernación de Caldas, luego subjefe de contabilidad de Empocaldas y jefe de la oficina financiera de la Industria Licorera de ese departamento. Hasta que en 2014 se convirtió en representante a la Cámara por Caldas, avalado por el Partido Liberal.

Nunca nadie le escuchó la voz en el Congreso. No fue ponente de nada que tuviera relevancia en el país, pero aun así dio el salto al Senado de la República en 2018, curul desde la que direccionó decenas de contratos y que se encontraba usufructuando hasta que fue capturado el pasado 7 de junio, en la puerta del Congreso. Pero así, callado y rastrero, como las víboras, movía la contratación del Ministerio del Deporte, el Ministerio del Interior, el Sena, las gobernaciones de Caldas y de Chocó, las alcaldías de Guaduas, Alcalá, Armero, Guayabal, Balboa, Belén de Umbría, Chinchiná, Condoto, La Merced, Marmato, Neira, Pácora, Palestina, Piendamó, Pueblo Rico, Risaralda, Salamina, Samaná, San José y Villamaría. También manejaba a su antojo la Unidad de Gestión del Riesgo.

Según ha podido establecer la Fiscalía, el exsenador Castaño, junto a John Alexánder Sánchez, alias Pato, confeccionaban los pliegos sastre, desde los documentos precontractuales, para que los requisitos exigidos fueran perfectos para encajar al contratista señalado, ese con el cual se robarían entre el 10 y el 15 por ciento del valor del contrato. La Fiscalía estudia decenas de contratos amañados, pero en al menos tres, según información de Caracol Radio, Pato ya ha decidido contar cómo se robaban los recursos con el senador Castaño.

El primero es un contrato por más de 2.500 millones de pesos para el mejoramiento de las vías de Caldas, caso por el cual el gerente de Proyecta Quindío, Pablo César Herrera, está preso.El segundo es un contrato con la Unidad de Gestión de Riesgo por 16.400 millones de pesos, para realizar obras de mitigación en varios sectores de Manizales. El último es otro contrato, también para mitigación de riesgo, en Timbío, Cauca, por 10.000 millones de pesos.

El Pato ya se entregó y está a la espera de audiencia de juicio. La Fiscalía tiene en su poder el registro de más de 3.000 llamadas en las que están las pruebas de diversos ilícitos. Con base en estas llamadas, el pasado jueves se realizaron capturas masivas. El primer capturado fue Jhonathan Vásquez, alcalde de La Merced (Caldas), que según reseña del diario La Patria, ya había sido capturado dos veces por dos dobles homicidios, de los que fue absuelto, y por lavado de activos, proceso en el que le espera un juicio. Luego capturaron al alcalde de Aguadas (Caldas), Diego Fernando González Marín, y a dos ingenieros de esta alcaldía, por el presunto direccionamiento con Castaño de contratos para construir estadios. Le siguió el alcalde de Villamaría (Caldas), Andrés Felipe Aristizábal, por la corrupción en un proyecto del programa ‘Sacúdete al parque’. A la ola de capturas les siguieron Ronal Villegas, alcalde de Suárez (Cauca); Gloria Raigoza, de Alcalá (Valle) y Medardo Ortega, alcalde de Armero (Tolima).

En las grabaciones de ‘las Marionetas’ se mencionan a 22 alcaldes; así que aún faltan más capturas, especialmente la de una pieza clave que está prófugo de la justicia: Juan Carlos Martínez, la mano derecha de Mario Castaño, quien conoce perfectamente los alcances de la corrupción de su antiguo jefe.

Este es solo el caso de Mario Castaño, un senador que tenía a varios alcaldes y funcionarios de ‘marionetas’, con las cuales armaron una red de corrupción cuyas magnitudes hasta ahora estamos conociendo. Pero ¿cuántas marionetas más hay en el Congreso? ¿Cuántos senadores y representantes a la Cámara manejan a su antojo la contratación de todo el país a través de alcaldes de su grupo político, gobernadores y entidades descentralizadas? Me temo, querido lector, que son cientos; son varios los congresistas que llevan décadas robándose los recursos públicos, que se turnan su lugar entre Senado y Cámara, a veces con sus hermanos, esposas, hijos o familiares. A veces con un desconocido, que está allí para cumplir órdenes.

El país no alcanza a medir el alcance de la corrupción que se maneja entre muchos congresistas de la república y sus fichas regionales. Pero la verdad es que el caso ‘las Marionetas’ es solo una pequeña muestra de cómo se maneja la mayoría de la contratación estatal en nuestro país. Miren esos políticos que hace solo unos años eran humildes trabajadores y hoy gozan de fortunas inexplicables. Esos son. Todos saben quiénes. Nadie se hace rico con un salario, aunque este sea de congresista.

El reconocimiento para la Fiscalía Anticorrupción de Bogotá por su trabajo incansable en este escándalo. Esperemos que avancen hasta el último eslabón de esta cadena de corrupción. Y que este sea el primer caso de muchas marionetas descubiertas.