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Opinión

  • | 1985/12/16 00:00

    DIEZ MENTIRAS ESQUIABAN EN LA NIEVE...

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Pocas veces en la historia del país habíamos vivido instantes más dramáticos que los relacionados con la toma del Palacio de Justicia. Pero pocas veces, también, se había rodeado la verdad de tantas frases inútiles, de tantos juicios aventurados, de tantos sofismas de distracción, y de tantas... mentiras.
Dos semanas después de los sangrientos hechos, me he propuesto reunir las diez más notables mentiras que se han dicho en torno de la toma del Palacio de Justicia. El prontuario resultante es el siguiente:
10-Aún continuaba saliendo humo de las cenizas del Palacio de Justicia, cuando la responsabilidad de la muerte de los magistrados sufrió un inexplicable desplazamiento. De corresponderle, como le correspondió originalmente, a quienes pusieron en peligro la vida de los magistrados al ocupar el Palacio y tomarlos como rehenes, la responsabilidad de los muertos pasó a achacarsele al Presidente de la República, por haberse negado a considerar estas vidas como elementos de negociación política. "Diez mentiras esquiaban en la nieve. Una se perdió, y sólo quedaron nueve".
9-Sobre este imperceptible pero peligrosísimo desplazamiento de responsabilidades, el Partido Liberal quiso montarle un juicio al presidente Betancur. El propósito no era solamente el de demostrar que a BB le correspondía la culpa de la muerte de los magistrados, sino tambien la culpa de la toma del Palacio. Aquí la mentira consistió en aparentar que se trataba de un juicio político, cuarido en realidad se trataba de un juicio electoral.
Por fortuna, un brillante editorlal de El Tiempo y la oportuna reacción de liberales de la raigambre de Abelardo Forero, impidieron que se consumara en el Congreso de la República el juicio que el M-19 no logro hacerle al Presidente en el Palacio de Justicia.
"Nueve mentiras se comieron un bizcocho. Una se atoró, y solo quedaron ocho ".
Conocido el desenlace, el general Rafael Samudio afirmo que el rescate del Palacio fue "un ejemplo al mundo de cómo se debe actuar". Desgraciadamente un episodio que termina con tal elevado número de víctimas dificilmente puede ser citado como un ejemplo para el mundo sin incurrir en una mentira. Menos aun cuando la sensación de la opinión pública es que el rescate del Palacio por parte del Ejército obedeció a un operativo "de montonera" y no a uno de tactica."Ocho mentiras compraron un ringlete. Una se lo llevó, y sólo quedaron siete".
7-Pero igualmente mentirosa es la afirmación de que el operativo del Ejercito resultó, como algunos lo afirman, un completo fracaso. ¿Y los sobrevivientes? La mayoría que salió viva de! Palacio le debe su vida al Ejército. Inexplicablemente, parece como si las vidas que se salvaron no tuvieran el mismo valor que las que se perdieron. "Siete mentiras visitaron al rey. Una se casó con él y quedaron seis".
6-"El gobierno no podía negociar pero si debió buscar un diálogo humanitarió han llegado a sostener desde candidatos a la presidencia hasta notables columnistas. Es decir, negociar no, pero dialogar sí. Y contra esta frase han pretendido arrinconar al Presidente. Sin embargo, despues de meditarlo mucho, he llegado a la conclusión de que esta constituye una alternativa mentirosa. Cualquier intento de diálogo del Presidente habría equivalido automáticamente a un intento de negociación. ¿Pero es que, acaso, el Presidente y el M-19 habrían "dialogado" sobre algo distinto a la manera de "negociar" la vida de los rehenes? Sobre lo unico que habran podido dialogar y no negociar Presidente y M-19 era sobre futbol. Y no me explico de que manera este tema hubiera salvado la vida de los rehenes.
"Seis mentiras dieron un brinco. Una se cayó, y quedaron sólo cinco".
5-Otra de las mentiras mas populares en torno de este episodio consiste en afirmar que si el Presidente habla negociado tantas veces anteriores con el M-19, estaba moralmente impedido para negarse a negociar en esta oportunidad en la que estaba en peligro la vida de rehenes. Pero es precisamente por la existencia de estos rehenes que la afirmaciOn es una mentira.
Porque ello determina la nada despreciable diferencia entre una negociación libre y una coaccionada. "Cinco mentiras buscaban un rastro. Una lo encontró, y quedaron cuatro".
4-Las primeras versiones periodísticas daban cuenta de que Almarales había ejecutado a Reyes Echandía, y de que por lo menos un magistrado, Hernando Murcia había visto como un guerrillero le disparaba al magistrado Gaona en la cabeza. Dos semanas después, sin embargo, las versiones periodísticas indican que no existen testimonios directos acerca de estas dos ejecuciones. La mentira, en este caso, no es tanto la relacionada con la afirmación de si dichas ejecuciones se produjeron. Sino la de suponer que sea importante establecer si efectivamente se produjeron. Determinar que los guerrilleros actuaron con mayor o menor grado de sevicia no altera el hecho de que las vidas de los magistrados se perdieron por cuenta de la toma del M-19 al Palacio de Justicia, "Cuatro mentiras manejaban al revés. Una se estrelló, y quedaron sólo tres".
3-Algo semejante ocurre con los indicios que señalan la conexión del narcotráfico con la guerrilla en la toma del Palacio de Justicia. Puede que esta conexión exista. Pero es una mentira suponer que, demostrándola, el gobierno habrá ganado mayores justificaciones para actuar como actua. Demostrarla no hace a los guerrilleros del M-19 mas perversos, ni la posición del gobierno más defensable. "Tres mentiras tenían tos. Una se mejoró, y quedaron dos".
2-"Triunfaron las instituciones", sostienen algunos, como conclusión del episodio. Pero es una mentira. Difícilmente habían perdido tanto nuestras institúciones que con el acto terrorista del M-19.
La Corte Suprema quedó diezmada; la administración de justicia suspendida; al Presidente de la Republica se le pidió la renuncia; la labor del Ejército ha sido puesta en entredicho; y la democracia colombiana recibió tan duro golpe, que endureció peligrosamente los ánimos nacionales frente al apoyo del proceso de paz. No hablemos, pues, de triunfos. Porque en el episodio no hubo un solo ganador. "Dos mentiras se mecían en una cuna. La primera se durmió, y sólo quedó una".
1- La última de esta lista de grandes mentiras consiste en afirmar que fue un error táctico del gobierno haber permitido la transmisión radial directa de la toma del Palacio. Y ésta sí que es una mentira peligrosa. Si la ocupación del Palacio y la guerra que desencadenó su liberación se hubieran prolongado, como efectivamente lo hicieron, dos largos días, sin que la radio hubiese estado informando "minuto a minuto, sobre lo que estaba ocurriendo, la imaginación de los colombianos hubiera quedado en libertad para dar rienda suelta a las elucubraciones en torno de la caída del gobierno. Los tanques en la Plaza de Bolivar eran peligrosamente elocuentes. Pero la credibilidad que poseen entre los colombianos las voces de Yamid Amat y Juan Gossain, que hábilmente esquivaron el juego publicitario que aspiraba a tener el M-19 para cumplir, en cambio, con su enorme responsabilidad informativa, logró la nada despreciable hazaña de infundirle normalidad a la anormalidad.
La prueba de la extraordinaria responsabilidad periodística de nuestra radio es la siguiente: ¿Cuántos colombianos se enteraron de que hubo saqueos de almacenes en la carrera 7a de Bogotá? Ni pensemos en lo que habría ocurrido si, en medio del ruido de la artillería, se hubiera caldo en la tentación periodística de transmitir en vivo los detalles de estos saqueos.
Es una peligrosa mentira, pues, afirmar que la prohibición de las transmisiones radiales habría ayudado al feliz desenlace del episodio del Palacio de Justicia. El silencio de RCN y de Caracol durante aquellas cruciales horas quizás habría significado, más bien, el desenlace del país. "Una mentira viajó a la luna. Y se amañó tanto, que no quedó ninguna...". --
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