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Opinión

  • | 2019/03/06 02:25

    Nunca invisibles

    No es extraño toparse con políticos de derecha condenadamente misóginos o que piensan que la mujer es un simple florero para adornar la casa.

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Esta columna va dirigida a los hombres. A los hombres que se aferran con uñas y dientes a comportamientos obsoletos cuyo común denominador es la opresión de la mujer. No basta con que los hombres prediquemos la igualdad entre hombres y mujeres. Debemos dar un paso más. Reconocer que el régimen patriarcal ha sido una maldita injusticia. Estamos en deuda. Una deuda histórica que hay que enmendar. No valen las justificaciones ni la retórica a medio camino. Punto.

Es anacrónico “felicitar” a la mujer el 8 de marzo si ellas, por un mismo trabajo, reciben menos salarios que los hombres. Las conmemoraciones se vuelven superfluas si las mujeres son violadas, apaleadas o asesinadas por hombres cobardes y holgazanes. Solo hay una manera de enmendar la deuda con las mujeres: despojándose de las practicas y privilegios de naturaleza machista. Punto.

La madre del consagrado escritor estadounidense, James Ellroy, fue violada y estrangulada. Su cuerpo fue encontrado en un paraje de Los Angeles. En su autobiografía Mis rincones oscuros, Ellroy describe las razones por las que los hombres matan a las mujeres: Los hombres matan a las mujeres por cortacéspedes y ollas de presión lenta. Los hombres matan a las mujeres porque al mundo no parece importarle. Los hombres matan a las mujeres para impresionar a otros hombres. Matan mujeres para poder hablar de ello. Matan porque están borrachos. Punto.

Hoy resulta políticamente correcto posar de feminista. Las multinacionales del consumo publicitan el rol de la mujer para seguir vendiendo baratijas. Multinacionales en las que no se ven mujeres en los cargos directivos y pagan salarios de mierda a las obreras. La publicidad sigue la corriente. Camisetas feministas. Bolsos feministas. Agendas feministas. Series feministas. El feminismo a guisa de moda. La moda es efímera. Un poco de ruido no está mal para visualizar el tema. Empero, lo realmente importante son los cambios estructurales, legales y culturales que hagan realidad la igualdad entre hombres y mujeres. Punto.

No es extraño toparse con políticos de derecha condenadamente misóginos o que piensan que la mujer es un simple florero para adornar la casa. Lo que sí me extraña, Viejo Topo, es ver gente que se llama de izquierda o que lidera procesos sociales buscándole peros al feminismo. Los modales machistas, Viejo Topo, son infames y arcaicos. El feminismo, Viejo Topo, es humanidad y futuro.   

El documental Nunca invisibles: Adiós a la guerra, dirigido por la exprisionera Liliany Obando descubre impresionantes facetas de mujeres que fueron y volvieron de la guerra. Las historias de estas chicas están signadas por la violencia machista. Ese mismo machismo con el que han sido tratadas y ninguneadas las integrantes de la selección colombiana sub 17.

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