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Diana Giraldo - Foto: Archivo Personal

Eco y Narciso

Más que un documental, estos videos no son más que propaganda a un Gobierno que pareciera seguir en campaña política.

Por: Diana Giraldo

Narciso parecía siempre estar embebido en sus propios pensamientos. Esos pensamientos solo eran sobre él mismo. Sabía que era hermoso y caminaba ensimismado pensando en su belleza. Eco, ninfa de los bosques condenada a perder su voz y a solo poder repetir los últimos sonidos de quien le hablaba, se cruzó en el camino de Narciso y se enamoró de su belleza. Lo siguió varias veces por los senderos hasta que Narciso se percató de Eco. Le preguntó por qué lo seguía, y Eco solo pudo repetir lo que Narciso decía. Al ver el irracional diálogo de palabras repetidas, Narciso se burló y siguió su camino. Incapaz de declararle su amor, Eco huyó desesperada y triste, y se ocultó para siempre en una cueva. Némesis, la diosa de la venganza, fue testigo de este hecho e hizo que Narciso fuera hasta un río y viera su imagen. Al verse, Narciso quedó enamorado perdidamente de su reflejo, y absorto en su belleza dejó de comer y de beber hasta que murió.

Aunque bien lejos de tener la belleza narrativa de la mitología griega, el documental exhibido en los últimos días por el presidente Gustavo Petro sobre sus 100 primeros días de gobierno parece una narración moderna de la historia de Narciso. Dedicar diez capítulos de un documental a un poco más de tres meses de gestión, como una especie de testimonio fílmico de lo que, según el presidente, ha sido el cambio más profundo que ha vivido nuestra República de Colombia, es pretencioso, vanidoso, exagerado, pero sobre todo desconcertante e inútil.

Al momento de escribir estas líneas, se han publicado nueve de los diez capítulos anunciados de esta miniserie, en la que se cuenta, según la versión del Gobierno Petro, qué fue lo que pasó el día de la posesión presidencial con la espada de Bolívar, quiénes son los ministros, qué son los diálogos regionales vinculantes, cuál es la propuesta de paz total y la política de medioambiente. El último capítulo proyectado es el referente a Francia Márquez y lo que los creadores de la saga llaman su revolución social.

Al revisar estos capítulos, cada uno de no más de 15 minutos, no son más que una recopilación de imágenes de apariciones de sus protagonistas en distintos eventos, fragmentos de discursos, pedazos de videos en los que tienen gran protagonismo los ciudadanos que aparecen una y otra vez abrazando y aplaudiendo a Petro y su gabinete. Más que un documental, estos videos no son más que propaganda a un Gobierno que pareciera seguir en campaña política.

Algunos afirmaron que se trataba de una “rendición de cuentas” de los primeros 100 días de gobierno. Pero aquí no hay indicadores de gestión, ni metas cumplidas, ni datos concretos de nada. Todo es una nube de mensajes generales para reafirmar que este gobierno es el gobierno de los más necesitados y del cambio.¡Vergonzoso! Narciso utilizando el presupuesto del Estado y las plataformas de difusión de la Presidencia para que todos puedan ver su belleza y se enamoren de ella.

He dejado para el final el capítulo de este documental dedicado a la primera dama. Se llama ‘Verónica Alcocer, una primera dama que rompe esquemas’, 11 minutos y 14 segundos dedicados a mostrar a la esposa del presidente de la república como una gran gestora de los pobres y trabajadora de la defensa de las mujeres y los niños. Verónica, en botas y jeans caminando calles rotas, rodeada de gente que sonríe a su paso. Verónica, hablándoles a las mujeres de la necesidad de erradicar la violencia de género. Verónica, alzando niños, muchos niños, abrazándolos, besándolos, y luego al frente de auditorios llenos, vestida impecable y haciendo presencia en los distintos eventos donde ha sido comisionada en estos 100 días. En este documental, aparece la voz de la española Eva Ferrer, su asesora, que narra y explica el porqué de su necesaria presencia en estos eventos, después de mostrar como malintencionados los titulares de la prensa (esa gran prensa que no le gusta al presidente) en los que se cuestionaron sus viajes. El capítulo dedicado a Alcocer termina con la imagen del canciller Álvaro Leyva asegurando que estamos frente a una mujer que al lugar donde llega impacta.

¿Cuál es la intención de dedicar un capítulo completo de este documental a la primera dama? ¿Qué se pretende con ese refuerzo de imagen de Verónica Alcocer como una mujer que está al lado de su esposo de forma inagotable, trabajando de su mano por los más necesitados? La primera dama no es funcionaria del Estado, no pertenece al gabinete de gobierno, no tiene presupuesto asignado a su despacho. ¿Por qué quererla mostrar como el móvil detrás de la gestión de este Gobierno y la líder de la defensa de los derechos de las mujeres? ¿No es acaso Francia Márquez, la vicepresidenta de la república, quien tiene esta responsabilidad dentro del Gobierno Petro?

No se me ocurre más intención que la de empezar a proyectar desde este Gobierno a Verónica Alcocer como la figura que representa los principios sobre los que se erige esta presidencia de Gustavo Petro. Es claro que no es la intención del presidente que su esposa ocupe un lugar secundario. La quiere al lado, siendo protagonista también de su mandato. ¿Será que en las noches, cuando se comparten los sueños futuros con la pareja, este par de esposos se imaginan ser algo así como han sido Cristina y Néstor Kirchner en Argentina?

¿Querrá ser Verónica ese Eco que sigue y se repite frente al Gobierno de su amado Narciso?