Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 1996/12/02 00:00

    EL BARULLO DE LA T.V.

COMPARTIR

Muy pocas verdades se han puesto sobre la mesa en la discusión acerca de la posible eliminación de la prórroga de los contratos a los noticieros y las programadoras de televisión. El asunto ha estado caliente, eso sí, pero en la mayoría de los planteamientos ha habido más pasión que sinceridad. Como pasa casi siempre.Habría que separar el tema de las programadoras del de los noticieros, aunque desde el punto de vista legal van cogidos de la mano. Pero el que está ardiendo es el de los noticieros porque sólo se han oído dos posturas visibles: la de quienes se oponen a que les quiten los informativos y la de quienes, desde el Congreso, se los quieren quitar. Pero eso no da una idea general del tema.Para empezar, todos aquellos que tienen noticieros en Colombia están gozando de ese privilegio porque algún gobierno se los otorgó a dedo. Unos por haber sido presidentes, otros por ser amigos de presidentes, otros por ser enemigos tan poderosos de los presidentes que no se les podían rechazar, y otros porque el presidente de turno consideró que eran tan buenos periodistas que se justificaba entregarles tal honor. Pero todos a dedo.Los Gómez tienen noticiero por ser Gómez, los Pastrana por Pastranas, los López por López y los Turbay por Turbayes. Los del M-19 por haber tenido en su momento poder político, los de QAP y CM& por buenos periodistas, los de NTC por amigos del gobierno de turno, y así sucesivamente.Y todos esos noticieros han reemplazado a otros que fueron entregados en su momento por motivos muy parecidos o idénticos.Sin embargo, quienes se sienten afectados no han sido capaces de decir con claridad cuál es el derecho que sienten vulnerado ante la posibilidad del enroque de noticieros, ni tampoco el gobierno ha sido capaz de decir con franqueza que sí está moviendo los hilos de una rebarajada en el poder de la información.De entrada quiero decir que, dadas las circunstancias, sería inaceptable meterle la mano a los noticieros que le hacen oposición al gobierno. Y me refiero en concreto a QAP y TV Hoy. Pero me parece excesivo andar diciendo que si le quitan la licencia a TV Hoy es que Samper consolidó el pacto con los narcos, como lo dijo el ex presidente Misael Pastrana, o que si se lo quitan a QAP es que triunfó el Mal sobre el Bien, como sugieren algunos.En este debate se ha llegado a excesos tales como pasar al columnista D'Artagnan de defensor oficioso de Samper a encubridor del narcotráfico, y eso no solo es injusto como actitud sino peligroso como precedente.Es cierto que el ánimo que inspira a los promotores del debate en el Congreso para eliminar la adjudicación de la administración Gaviria es vergonzoso. Martha Catalina Daniels, Carlos Alonso Lucio y Jaime Dussán han dicho con claridad que están en plan de venganza contra quienes los atacan, y esa actitud es despreciable. Pero habría que decir dos cosas: una, que no son ellos los que adjudican los nuevos espacios; y la otra, que a pesar de lo censurable de su actitud, esos parlamentarios son los únicos actores del debate que están diciendo la verdad.Los concesionarios no se atreven a decir que están defendiendo un negocio, además de su derecho a opinar, a pesar de tener el derecho a hacerlo; y el gobierno no se atreve a decir que lo que pasa es que se siente maltratado por ser la única administración en la historia de la televisión que no escoge noticieros según su conveniencia.El otro día le oí a Patricio Wills la mejor definición de la situación. Dice él que con todo esto está pasando lo mismo que con el juego aquel en que todo el mundo da vueltas alrededor de unas sillas hasta que, a una orden, cada cual agarra su asiento y alguno se queda sin puesto. Lo grave es que en este caso el que se quedó sin silla fue el presidente Samper.Es cierto también, como lo dijo el análisis de SEMANA, que la estructura de las programadoras que diseñó el gobierno de César Gaviria mejora el sistema de las empresas, por su tamaño y la duración de su contrato; pero en el tema de los noticieros, resulta demasiado olímpico afirmar que aquel dedo es más legítimo que otros.Eso me recuerda la anécdota del liberal que llamó al ex presidente López Michelsen para denunciar que lo habían botado de un cargo oficial por el simple hecho de ser lopista. "No veo la novedad. _contestó el ex mandatario_. Es la misma razón por la que lo nombraron".
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1896

PORTADA

El dosier secreto de las Farc

SEMANA revela explosivos detalles del más completo informe realizado sobre la historia, finanzas y los crímenes de la desmovilizada organización guerrillera.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1899

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.