opinión

JORGE ENRIQUE VELEZ Columna Semana
Jorge Enrique Vélez, columnista - Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO

El engaño en Bogotá, Medellín y Cali

Sin lugar a dudas, la elección de Gustavo Petro se debió en gran parte al triunfo que en 2019 consiguieron Claudia López, Daniel Quintero y Jorge Iván Ospina en Bogotá, Medellín y Cali, respectivamente.


Por: Jorge Enrique Vélez

Desde sus alcaldías, con actuaciones politiqueras, lograron desgastar a los partidos políticos tradicionales, a los empresarios y a la clase dirigente tradicional. Con un discurso populista y con el erario de la ciudad a su favor, enfilaron todo para lograr la Presidencia de Colombia con un candidato de izquierda: lo lograron con creces. Recordemos algunas actuaciones de estos burgomaestres que demuestran que todo estaba perfectamente planificado.

Claudia López: la más astuta de todas. Con el Partido Verde a su favor y utilizando su alianza con Sergio Fajardo logró la elección en Bogotá, prometía ser de la nueva política, la de la honestidad y transparencia. Todo lo contrario, resultó ser la más politiquera de todas. Dejó tirado a Fajardo y con su esposa, siempre trabajaron por Petro.

Logró responsabilizar al presidente Duque de todos sus errores y los problemas de Bogotá, lo desgastó desde el día de su posesión. La ciudadanía secundó sus agravios y así su gente cercana se fue moviendo lentamente hacia la candidatura de Gustavo Petro.

Mientras los alfiles de Claudia se tomaban fotos con el Centro Esperanza, estos mismos alfiles tenían el corazón con Petro y lograron salir del closet solo en la segunda vuelta cuando ratificaron su apoyo al candidato del Pacto Histórico y qué casualidad, solo después del fracaso de Sergio Fajardo. “Al fin ganamos” fue lo primero que tuiteó Claudia cuando ganó Petro. La Procuraduría, de agache.

Daniel Quintero: Su estrategia fue totalmente planificada desde la campaña a la Alcaldía. Haciéndose pasar por candidato independiente y de centro, con un discurso populista que decía que los ricos y la clase empresarial de Medellín se habían robado EPM e Hidroituango, la joya de la corona, logró un significativo apoyo ciudadano y estar dentro de los afectos del Pacto Histórico. Con este discurso, enfiló a todos sus funcionarios y se convirtieron en el mayor directorio político del Pacto Histórico. Solo vean al senador Flórez por donde fue elegido y a su ex Secretario de Gobierno, Esteban Restrepo, como miembro de la comisión de empalme de Petro.

Jorge Iván Ospina: Su estrategia fue convertir a Cali en el centro del conflicto del Pacífico colombiano. Se la jugó toda por este objetivo, a tal punto que puso a disposición a la minga del Cauca y Nariño, la Primera Línea y las organizaciones, al parecer influenciadas por las disidencias de las FARC para generar en Cali el mayor caos urbano de la historia política reciente del país.

Logró dividir la ciudad en dos, ricos vs pobres, casi que consolidando una frontera invisible en el sur de Cali, gastando cantidades absurdas del erario en contratos para adeptos del Pacto Histórico. Así logró su cometido y su estrategia: Gustavo Petro presidente.

Pero no todos es gratis y menos en la política tradicional. Gustavo Petro tendrá que empezar a devolver a sus fieles aliados los favores recibidos. Seguramente dispondrá de todos los recursos del Gobierno Nacional para inflar a estos tres alcaldes y garantizar que, en las siguientes elecciones presidenciales, Petro tenga un sucesor de su misma línea.

Es por eso que debemos comenzar en cada una de estas tres ciudades a planificar y comenzar a buscar nuevos liderazgos apartados de la politiquería tradicional e invitando a los ciudadanos, llámese empresarios, organizaciones sociales, jóvenes o mujeres, a establecer unos programas incluyentes para buscar, de forma democrática y sometido a consultas previas, los próximos alcaldes que recuperen la administración de estas tres ciudades que tanto han perdido con los actuales mandatarios, en la que demostraron no querer gobernar, sino buscar la presidencia de Gustavo Petro.

Estos alcaldes no descansarán y tratarán de poner un reemplazo y no permitir que su oposición llegue al poder. Pero tengan la certeza de que ese cuento de antipolíticos e independientes ya no se los vamos a creer.

Ya no hay más disculpas, amigos y amigas, ciudadanos de estas tres ciudades: O nos unimos en contra de la nueva politiquería, la del derroche del erario para pagar favores políticos, la de las falsas promesas, la del afán de dividir los ciudadanos entre los buenos, que los apoyan a ellos, y los malos, para ellos, solo porque no son sus aliados, o nuestras ciudades se verán sumidas en el caos y en una crisis de institucionalidad sin precedentes en Colombia.

Ya conocemos la estrategia y como dice el adagio popular “al perro no lo capan dos veces”. En manos de nosotros está el futuro de nuestras ciudades y la recuperación de la nación en los próximos cuatro años. Es nuestra responsabilidad como ciudadanos cívicos y democráticos de buscar la manera de recuperar el rumbo de Bogotá, Medellín y Cali y por qué no, de todo el país.