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Opinión

  • | 2001/06/18 00:00

    El frente amplio

    Fuera de los partidos liberal y conservador, corremos el riesgo de que un ‘independiente’ sea una copia empeorada de Pastrana

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Que Noemi, Uribe, Ingrid, Garzon, Serrano y quizás Peñalosa se unan y traten de enderezar este país: esa es la idea. Y como sé que la idea suena rara, inaceptable o prematura, comienzo por mostrar que, sin la unión, la candidata o candidato que se enfrente a Serpa en la segunda vuelta no podrá ganar ni tampoco podría gobernar.

No podrá ganar porque Serpa es prácticamente inderrotable. El es la maquinaria electoral. Es la oposición contra un gobierno desgastado. Es la voz de los pobres en medio de un país empobrecido. Y es la experiencia en procesos de paz para una sociedad hastiada de la guerra.

Los otros candidatos con opción (Noemí, Uribe y quizás Peñalosa) no tienen maquinaria, no son la oposición, viene del ala “neoliberal” y no “saben” de paz (Uribe incluso significa más guerra). ¿Con cuál bandera podrían entonces seducir a seis o siete millones de votantes? Esta dificultad básica, de “posicionamiento”, hace que cada candidato independiente tenga un rompecabezas:

—Noemí está desdibujada, parte por su silencio táctico, parte porque no acaba de encontrar su “nicho” (¿con los ricos o los pobres? ¿Con las palomas o con los halcones?) y parte porque las circunstancias son muy distintas de la vez pasada: los tres millones de votos que aparecieron a última hora eran votos en “tránsito” es decir, de personas que ya tenían la intención de votar por Andrés en la segunda vuelta.

—Alvaro Uribe es un caso curioso. No puede ganar porque asusta —con razón— a todo mundo. Pero sí puede descolocar a Noemí, porque toca un sentimiento real de todo mundo: la rabia que le tenemos —con razón— a las guerrillas. Y así, mientras más crezca Uribe, más dividido estará el voto de opinión y más difícil será reunirlo en la segunda vuelta.

—Peñalosa no existe fuera de Bogotá, y ni siquiera sabemos si su eventual candidatura sería liberal o independiente. E Ingrid, Garzón y Serrano no parecen tener chance.

Infortunadamente, pues, los candidatos independientes tienen algo en común, y es que ninguno convence del todo. Esto se palpa en las tertulias y se confirma en los sondeos. De aquí que la abstención entre votantes “de opinión” tienda a ser alta y que Serpa lleve tanta ventaja entre los encuestados “decididos a votar”.

La poca credibilidad de los independientes tiene algo que ver con la falta de propuestas y algo que ver con los “peros” y flaquezas que se le achacan a cada uno de ellos. Pero el asunto viene de más hondo: viene de que todos sentimos que la situación objetiva del país le quedaría grande a uno cualquiera de ellos.

Les quedaría grande porque son independientes, es decir, almas sueltas sin una fuerza organizada que les ayude a enderezar el país. Ni Noemí, ni Uribe, ni Ingrid, Serrano, Garzón o Peñalosa tienen un triste congresista, gobernador, alcalde, partido, organismo de masas o equipo coherente: ¿cómo podría uno de ellos sacarnos del hueco negro en que estamos?

De modo que un independiente, aunque ganara, no podría gobernar. ¡Vaya paradoja deplorable! Serpa es el único candidato que tiene organización política, pero esa organización es precisamente la que nos tiene entre el hueco: lo que se llama “Partido Liberal” y “socialdemocracia” sindical es una montonera de rentistas.

Me dirán que, mal o bien, Pastrana ha podido gobernar sin apoyo organizado. Pero Pastrana no es independiente: es conservador (y nunca hemos tenido un presidente sin partido). Es más: como el conservatismo está desvencijado y como no se puede gobernar en el vacío, el apoyo efectivo de Pastrana viene de Estados Unidos. Con lo poco que eso implica de bueno y lo mucho que eso implica de malo.

Fuera del Partido Liberal y fuera del Partido Conservador, corremos pues el riesgo de que un próximo presidente “independiente” nos resulte una copia empeorada de Pastrana.

A no ser que los independientes dejen de ser “independientes” y se junten en una fuerza organizada. O sea que Noemí, Uribe, Ingrid, Garzón, Serrano y quizás Peñalosa se unan y traten de enderezar este pobre país tan agobiado.

Y espere más detalles en próximas SEMANAS.
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