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Camilo Castellanos - Foto: DirecTv

El Mundial no es para favoritos

El fútbol no son números y datos, el fútbol no es una ciencia exacta, el fútbol no tiene lógica y siempre, tarde que temprano, termina superando las emociones, predicciones y hasta análisis previos.

Por: Camilo Castellanos, Talento DSPORTS- Columnista invitado para esta edición

Durante 2022 y en la presente Copa del mundo, el líder en las apuestas para ganar el Mundial fue Brasil en todo el planeta. Las casas de apuestas registraron a la pentacampeona como la selección número uno en favoritismo. Sin embargo, el fútbol supera a los humanos y tal como ha sucedido en la mayoría de mundiales la gran favorita se quedó afuera.

Los datos definitivamente no van de la mano con que la pentacampeona no haya llegado ni siquiera a semifinales, pues ante Corea se convirtieron en la selección con más goles en la historia de los mundiales con 236 tantos, superando a Alemania por 4 tantos. Argentina aparece un poco más lejos con 146 gritos sagrados.

Su máxima figura, Neymar, igualó a Pelé como los máximos goleadores de Brasil en la historia con 77 goles. Y, por si fuera poco, Brasil fue la segunda selección más costosa de toda la Copa con un avalúo total de 1.455 millones de euros, solo 44 millones menos que Inglaterra, la más costosa de todo el torneo. Tite dirigió a Vinícius Júnior, el segundo más caro de la competencia con la cifra de 201 millones. Gabriel Jesus llegó a la cita orbital con un valor total de 120 millones, Rodrygo, 110 y Neymar, 70.

Y los increíbles registros no acaban ahí, ya que desde la creación de los rankings de la Fifa nunca los líderes de esta clasificación han ganado un Mundial.

Este sistema fue creado a finales de 1992 antes de la Copa del mundo de Estados Unidos 1994. La selección que llegó como líder del ranking fue Alemania, pero Brasil obtuvo en aquel momento su cuarto Mundial.

En 1998 fue justamente la Canarinha quien llegó como primera en el escalafón, pero cayó ante el local estrepitosamente en la final con un sólido 3-0.

La maldición del ranking avanzó porque los galos no solo arribaron al Mundial de Corea-Japón 2002 como la selección número uno del mundo, sino que dos años antes ganaron la Eurocopa. Francia no pasó la primera ronda y finalmente el campeón fue Brasil en lo que fue su último título de Copa del mundo hasta la fecha.

Cuatro años después, en 2006, nuevamente la Auriverde arribó como la mejor del planeta, pero no logró superar los cuartos de final. El título fue para una Italia que fue fuertemente criticada en la previa a ese Mundial.

Luego vino Sudáfrica 2010 otra vez con Brasil como líder del ranking Fifa y en esa ocasión el turno fue para Países Bajos, que sacó a los pentacampeones en cuartos de final. Fue el Mundial de España contra todos los pronósticos.

Los ibéricos, siendo los mejores en la lista, se despidieron en primera ronda de Brasil 2014 y la mala racha para los que llegaron como favoritos se mantuvo. Caso totalmente similar ocurrió en Rusia 2018. Alemania, los vigentes campeones para ese entonces, no superaron la primera ronda, cayendo ante Corea y la México de Juan Carlos Osorio.

Y en Qatar 2022 Brasil llegó en lo más alto de la clasificación con 1841,30 puntos, por delante de Bélgica y Argentina, y ya todos sabemos lo que pasó. La maldición de quienes llegan como el número uno del escalafón no se rompió.

Pero todo esto tiene una explicación. El fútbol no son números y datos, el fútbol no es una ciencia exacta, el fútbol no tiene lógica y siempre, tarde que temprano, termina superando las emociones, predicciones y hasta análisis previos.

Por eso, fanáticos, apostadores, futboleros, no futboleros y hasta periodistas como yo no acertamos con el pronóstico y favoritismo, y una vez más se ratifica que el Mundial no es para favoritos…