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Opinión

  • | 2000/05/01 00:00

    Golpe de escena

    Como hoy está planteado por el gobierno, el contenido del referendo podría resultar siendo un chorro de babas

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Como ‘golpe de escena’, resultó la salida del presidente Pastrana proponiendo un referendo para diseñar un nuevo Congreso. En medio de la desmoralización nacional que produjo esa bomba atómica de corrupción que se acaba de destapar en la Cámara de Representantes, los colombianos se sintieron con una herramienta para desterrar a los

corruptos. El problema es que, tal y como pintan las cosas, la propuesta del referendo, vencida su vida útil para calmar el ánimo enardecido de la opinión, podría terminar resultando un chorro de babas.

Porque, no nos digamos mentiras: el contenido inicial que trae la propuesta del gobierno no aguanta una rueda de prensa. Ninguna de las cosas que sugiere que podrían hacerse para rescatar al Congreso del desastre actual necesita una reforma constitucional para ser realidad, y menos aún si cuesta la bobadita de 80.000 millones de pesos. La propuesta original del referendo del gobierno es un recetario bobalicón de medidas que no sólo pueden ponerse en práctica al amparo de la Constitución del 91 —porque para eso se hizo la Constitución del 91: para reformar el Congreso—, sino incluso desde muchísimo antes, con base en el código penal vigente.

Veamos: * Acabar con el turismo parlamentario: éste se encuentra expresamente prohibido en el artículo 136 numeral 6 de la Constitución. Una mesa directiva con pantalones, que no haya sido elegida en virtud de componendas, haría imponer dicha prohibición, así como la excepción de que aquellos que se aprueben “en cumplimiento de misiones específicas” lo sean por las tres cuartas partes de los miembros de una y otra Cámara.

* Acabar con el ausentismo parlamentario: el artículo 183 numeral 2 de la Constitución dice que cinco ausencias injustificadas de un congresista implican la pérdida de su investidura. La norma existe. No es sino aplicarla.

* Acabar con los ‘micos’ en las leyes. Los ‘micos’ ya están prohibidos por el artículo 158 de la Constitución, tan claramente como decir que “serán inadmisibles las disposiciones que no se relacionen con una ley”. Pero además, el Presidente de la República tiene la obligación de objetar las leyes que le lleguen con ‘micos’, y la Corte Constitucional a declararlas inconstitucionales. ¿Será que no quedaron suficientemente prohibidos?

* Acabar con las irregularidades en las contrataciones: contratar irregularmente está prohibido y castigado por los artículos 144, 145 y 146 del Código Penal. Nuevamente, no es sino aplicar la legislación vigente.

* Acabar con el abuso al régimen de pensiones: las conductas de liquidar una pensión por fuera de los cánones legales o falsificando la documentación para obtenerla constituyen delitos de prevaricato y falsedad para los que hay suficiente legislación penal.

* Establecer un régimen unicameral: un régimen bicameral, o uno unicameral, no garantizan de por sí la moralización del Congreso.

* Acabar con la financiación privada de las campañas: en el mundo entero no existe una teoría suficientemente aceptada acerca de la mejor forma de financiar la política. Lo único cierto es que la experiencia, especialmente en países como Italia y España, ha demostrado que la financiación estatal exclusiva no sólo no es garantía contra la corrupción, sino a veces una puerta abierta.

* Establecer que el voto de los congresistas sea público: el artículo 130 de la ley 5 del 92 dice que con que uno solo de los congresistas pida que el voto sea público hay que acatarlo obligatoriamente, y que voto secreto sólo puede haber para decretar amnistías e indultos —como es obvio— o para una elección.

* Prohibir que los congresistas reciban prebendas de los gobiernos de turno: para eso no se necesita una reforma constitucional. No es sino que el gobierno de turno no ofrezca tales prebendas.

* Prohibir que los congresistas recomienden para cargos públicos: eso se llama tráfico de influencias, y está prohibido en el artículo 183 de la Constitución, numeral 5, como causal de pérdida de investidura. Pero también lo prohíben el artículo 180 de la Constitución y el 147 del Código Penal.

* Prohibir que los corruptos accedan a cargos de elección popular o al ejercicio de funciones públicas: ya lo prohíbe el artículo 179, numeral 1 de la Constitución.

Si bien en la reforma política que se hundió, varios de estos puntos se desarrollaban en el justificado contexto de una reforma electoral, volcados a un referendo no tienen más destino que el de un simplismo eminentemente populista. Con su propuesta, el gobierno ha demostrado realmente muy poca imaginación, al sugerir un referendo para prohibir todo lo que ya está prohibido y sancionar todo lo que ya es sancionable .

No nos digamos mentiras. Para moralizar el Congreso ya existe la ley. Lo único que nos falta es la decisión política de aplicarla.

Entretanto... ¿Será cierto, como lo denunció el Noticiero Hora Cero, que en febrero el contralor Ossa publicó un aviso de prensa respaldando el manejo administrativo de la Cámara?
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