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Opinión

  • | 2020/02/13 00:02

    ¿Hay un contubernio entre el Consejo de Estado y el cuestionado congresista Julián Bedoya?

    El Consejo de Estado está, poco a poco, desmontando la pérdida de investidura. Así lo da a entender en su más reciente decisión a favor de Julián Bedoya.

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Con argumentos cortos y que a simple vista parecen contrarios al ordenamiento jurídico, dejando un sin número de asuntos por resolver, a este cuestionado congresista se le mantuvo su investidura, a pesar de haber faltado a 39 sesiones en la legislatura anterior. Parece que en Colombia los únicos a los que se nos exige ir a trabajar es a los de a pie.

El pronunciamiento del Consejo de  Estado es tan dramático que el propio Julián Bedoya reconoce su inasistencia y el Consejo de Estado dice que si asistió. En la sentencia CE-SE-PI-014-2019 el Consejo de Estado resuelve a favor de Julián Bedoya principalmente dos asuntos que generan un grave antecedente: qué cuenta cómo inasistencia a las plenarias y qué es una excusa válida para faltar a su deber de congresista.

Frente al primer tema, el Consejo de Estado asegura que registrarse en la plenaria y retirarse, es decir, marcar tajeta e irse, no puede ser contado como inasistencia, mientras se presenten excusas en el Congreso durante el desarrollo de la plenaria (foto1). 

Esto es sumamente grave, no solo porque permite que en realidad los congresistas solo deban registrarse e irse sin cumplir con sus deberes, sino porque además avala las excusas presentadas por Bedoya que, como consta en las respuestas allegadas al Consejo de Estado, no fueron presentadas formalmente sino que se trató de una conversación entre Bedoya y los presidentes de la Cámara de Representantes de cada periodo (fotos 2, 3, 4 y 5), a pesar que uno de estos envío comunicación en 2014 reiterando el trámite a seguir para validar las excusas de inasistencia, que difiere por completo del que validó en las excusas de Bedoya (foto 6).   

En efecto, esto está en contra de la resolución que regula el trámite de excusas en el Congreso (665 de 2018), que cita incluso en la sentencia el Consejo de Estado para definir qué es una excusa válida para inasistir a plenarias. Es más inverosimil aún que el Consejo de Estado conceptué lo anterior después de que el secretario del Congreso calificó sus retiros como inasistencias y certificó haber realizado el trámite para esto:  

 

Frente al segundo tema, el Consejo de Estado aseguró que los congresistas se pueden ausentar de las sesiones del Congreso por autorización expresa de la Mesa Directiva (resolución 665 de 2018) de la corporación en caso de: “i) eventos y reuniones relacionados con la circunscripcio´n electoral que representan en la Corporacio´n; ii) reuniones o eventos concernientes al ejercicio de su condicio´n congresional y iii) reuniones o convocatorias de bancadas con representacio´n en la Ca´mara de Representantes.”. Esto estaría bien si dicho artículo no fuera de una resolución de menor categoría que cualquier ley, en especial, la ley estutaria del Congreso que impide que sesionen las comisiones a la par de las plenarias: 



Los agravantes también saltan a la vista, pues Bedoya argumenta que sus ausencias fueron para asistir a reuniones de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de la cual era el presidente, sin embargo, dichas reuniones no fueron sesiones formales y por lo tanto no están consignadas en ningún medio público verificable, es decir, no aparecen en ninguna Gaceta. 

El Consejo de Estado dio entonces más peso a la palabra de los congresistas que a los reclamos justos de los ciudadanos a los que están obligados a rendir cuentas, en un ya común tape tape de esta corporación, a pesar de todos los cuestionamientos que pesan contra estos, en especial contra Bedoya quien hoy enfrenta, junto a sus antiguos maestros y directivas de Universidad, procesos por presuntamente haber obtenido el título de abogado de forma fraudulenta. Me pregunto, qué medió para tan laxa decisión? 

Adenda: este no parece ser un caso aislado dentro del Consejo de Estado. En las cinco demandas por ausentismo de Trabajen Vagos, asunto sobre el cual el suscrito también radicó demanda, también vienen dándose hechos lamentables. Hace una semana el Consejo de Estado revocó la admisión de la demanda por mi presentada contra Jaime Felipe Lozada bajo el amparo del non bis ídem, es decir, no ser juzgado dos veces por lo mismo. Lo curioso de esto es que esta demanda ya había sido acumulada con la de Trabajen Vagos por lo que no existían dos procesos o juicios, solo uno, pero al revocar el auto de admisión invalidan también la acumulación. También argumentan que admitir esta demanda deja en desigualdad al Congresista pues permite subsanar las pruebas que no fueron pedidas en la demanda de Trabajen Vagos, sin embargo, la ley es clara frente al asunto, dos demandas pueden ser acumuladas siempre y cuando no se haya llegado a la etapa de pruebas, como en efecto sucede en este proceso particular contra Lozada. 

Foto. Certificación de excusas verbales dadas al representante Bedoya por el entonces presidente de la Cámara de Representantes Rodrigo Lara. 

Foto. Certificación de excusas verbales dadas al representante Bedoya por el entonces presidente de la Cámara de Representantes Alfredo Deluque. 


Foto 4. Certificación de excusas verbales dadas al representante Bedoya por el entonces presidente de la Cámara de Representantes Fabio Amín. 


Foto. Certificación de excusas verbales dadas al representante Bedoya por el entonces presidente de la Cámara de Representantes Miguel Ángel Pinto. 


Foto 6. Comunicación enviada a los Congresistas por parte del entonces presidente de la Cámara de Representantes para el trámite de excusas para inasistencias a sesiones. 

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