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Opinión

  • | 2019/10/09 12:26

    La revolución de los payasos

    Al mundo real, es decir, a la mayoría social del país pareciera tenerle sin cuidado lo que dijo Uribe ante la corte o el nuevo episodio de la serie sobre el metro de Bogotá.

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Los focos, de lo que se llama “oposición política” en Colombia, están inmersos en la suerte del expresidente Uribe, la enésima promesa de metro para Bogotá y la cita del 27 de octubre. Los focos de los estudiantes están fijados en la grave crisis del sistema educativo y la brutalidad de la policía. El foco de los indígenas y afrodescendientes del Cauca está concentrado en la tortura y asesinato de miembros de sus comunidades. El foco de los campesinos apunta hacia las nubes: sequía o inundación. Los focos de los desempleados y millones de colombianos empobrecidos están centrados en la búsqueda del pan.

La oposición política colombiana que, parecía haber superado la cincuentenaria dicotomía entre guerra y paz, vuelve y cae en el viejo truco de dualizar la problemática del país. Uribismo versus antiuribismo. Metro elevado versus metro subterráneo. La dualidad es sembrada por los medios y luego llevada al campo de los tuiteros. Al mundo virtual. Escenario en que los activistas, los dogmáticos, los frikis, los loquillos y los que sufren de insomnio, se mueven como peces en el agua. 

Al mundo real, es decir, a la mayoría social pareciera tenerle sin cuidado lo que dijo Uribe ante la corte o el nuevo episodio de la serie sobre el metro de Bogotá. Poca gente salió al edificio de la corte para apoyar o atacar a Uribe y hasta el momento nadie se ha manifestado en la calle por la leyenda del metro bogotano. La mayoría de la gente colombiana está en otra cosa. Esa otra cosa que la oposición puertorriqueña y ecuatoriana logró fijar: la corrupción del sistema y las gravísimas secuelas sociales que están ocasionando los paquetes económicos del neoliberalismo. Los dirigentes de la oposición colombiana parecen no enterarse de lo que pasa a su alrededor porque cada uno vive en su propio satélite. Satélites que rotan alrededor del planeta en el que viven la mayoría de colombianos. Un planeta bastante sufrido.

En la versión 2019 de la película El Guasón (Joaquín Phoenix), el archienemigo de Batman se revela como un payaso antisistema en toda regla. Murray Franklin (Robert de Niro), un famoso presentador de televisión se compadece de la mala suerte del Guasón al mismo tiempo que lo ridiculiza en público. El payaso, que ha sufrido toda clase de humillaciones por su condición personal y social, no cae en el truco mediático. Descubre, por vía del escarnio, que es un payaso explotado. Un Guasón que hace parte del precariado. Uno más del ejército de excluidos que sobreviven de los desperdicios que tiran los explotadores. La risa del payaso se transforma en un arma contra los operadores políticos que solo piensan en ganar elecciones para favorecer a los suyos. Lo que no ha entendido la oposición política colombiana lo ha entendido un payaso.

Los medios han conducido a la oposición política colombiana al mundo de la teatralidad. A una especie de reality. Un reality que, los más frívolos y presumidos, confunden con la realidad. El sistema vacía a la oposición política de los grandes problemas estructurales que afectan a la mayoría social del país. La distrae con banalidades. El caso Odebretch, que ha ocasionado revueltas en Suramérica, el sistema lo volvió una mera pelea entre elites. El asesinato de líderes sociales tiene pinta de convertirse en una disputa de cifras entre el gobierno y las oenegés. Los disparos y apaleamientos a los estudiantes solo interesan a los caricaturistas. El aumento del desempleo y la reforma de la reforma laboral parece no interesarle a nadie. Sería bueno que la oposición política colombiana apareciera ahora que se avecina una crisis económica de consecuencias imprevisibles. 

Remate uno: Harakiri es un ritual de suicidio practicado por los samuráis. Aplica para la política. Claudia López y Gustavo Petro son protagonistas de una ruinosa operación política en Bogotá. Pueden evitarlo.

 Remate dos: Iván Cepeda completó una paciente, larga y extenuante maratón jurídica que llevó al expresidente Álvaro Uribe hasta la corte. Es un acto de gran simbolismo para millares de colombianos. No hay que hacerse muchas ilusiones con los resultados. 

Yezid Arteta Dávila

* Escritor y analista político 

En Twitter: @Yezid_Ar_D 

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