Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Opinión

  • | 2018/03/24 20:15

    La encrucijada de Duque

    El exsenador ha dicho que si él es elegido, va a ser el presidente de todos los colombianos, y que si llega al solio de Bolívar, va a respetar la libertad de expresión. Yo le creo a Duque cuando hace esas promesas, pero no veo cómo las podría cumplir sin traicionar al presidente Uribe.

COMPARTIR

Iván Duque, el candidato del uribismo que se despegó del lote en las últimas encuestas, debe tener una encrucijada en el alma: si quiere llegar al poder con el propósito de hacer un gobierno de centro, que mire hacia el futuro y se aleje de los populismos –como él mismo lo ha planteado en su último libro–, va a tener que traicionar a Uribe. Y si no lo hace, podría volverse el Medvédev colombiano, aquel presidente ruso que terminó convertido en el perro faldero de Putin durante los cuatro años de su gobierno.

Es cierto que Duque comenzó su campaña como el candidato que puso Uribe, pero poco a poco, con su buena vibra e inteligencia, ha ido encontrando una manera propia de tender puentes con esa otra Colombia que no es uribista –y que no es castrochavista ni aliada del narcoterrorismo, como lo cree gran parte del furibismo recalcitrante–. Duque, en cambio, tiene buena interlocución con ese otro país que el furibismo considera la peste y ha demostrado que es un hombre racional que respeta la controversia.

Puede leer: Trabajando para el uribismo

Mientras a Uribe se le ve con la sangre caliente y no le importa que se le noten las ganas que tiene de llegar al poder para imponer su dogma y vengarse de sus detractores –ya anunció que sacará a Noticias Uno del aire; falta ver si piensa hacer lo mismo con los magistrados de la CSJ que lo investigan por manipulación de testigos o con los fiscales que están a cargo de la investigación de su hermano–, Duque ha impuesto otro tono y otra manera de decir las cosas.

El exsenador ha dicho que si él es elegido, va a ser el presidente de todos los colombianos, y que si llega al solio de Bolívar, va a respetar la libertad de expresión. Yo le creo a Duque cuando hace esas promesas, pero no veo cómo las podría cumplir sin traicionar al presidente Uribe.

Duque ha dicho que quiere ser el presidente del futuro, de la esperanza, pero Uribe va a intentar devolver el país a premisas trasnochadas como la de que en el país no hubo conflicto o de que las Farc no se desmovilizaron o de que los 6 millones de desplazados son en realidad migrantes que por su propia voluntad decidieron abandonar su finquita para venirse a vivir en los cinturones de miseria de las grandes ciudades. ¿Volveremos, acaso, en un gobierno uribista a hacer de la seguridad la espina dorsal de la política porque el odio a Santos les impide reconocer que la guerra con las Farc se
desactivó? No creo que revivir el pasado sea el futuro que está ofreciendo el candidato Iván Duque. Pero, repito, no veo cómo podría hacer todo lo que dice que quiere hacer si no es traicionando a Uribe.

Le recomendamos: Candidatos de primera y de segunda

Difíciles momentos se le avecinan a Duque si llega a resultar ganador de esta contienda electoral. Si traiciona a Uribe, le esperan cuatro años de guerra implacable, pero sacaría este país de la transición de la guerra hacia la consolidación de la paz. Si no lo hace, quedará condenado a ser un apéndice del expresidente Uribe y ahondará aún más la polarización de la que todos queremos salir.

CODA. El cuestionado Eduardo Montealegre reapareció de entre las tinieblas: ahora intenta a través de argucias jurídicas sacar a codazos a Juan Carlos Henao de la rectoría del Externado. Y eso que fue fiscal general de la Nación. 

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1959

PORTADA

¿Qué hay detrás del paro nacional del 21 de noviembre?

Razones, realidades y mitos de la movilización social del 21 de noviembre.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1959

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.