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Diana Giraldo - Foto: Archivo Personal

Justicia para María

Han pasado 15 años en los que esta mujer ha tenido que relatar una y otra vez lo que le sucedió. 15 años en que ha debido soportar aplazamientos y el cambio de defensa de su agresor más de cinco veces. 15 años de impunidad para una mujer que no ha podido dar cierre a un hecho que la rompió.

Por: Diana Giraldo

Las mujeres víctimas de abuso sexual deben enfrentarse a dos grandes dramas. La realidad de haber sido vulneradas en lo más íntimo de su dignidad y la de enfrentarse a un aparato judicial que las revictimiza. En Colombia, según estadísticas de Medicina Legal, durante 2020 se presentaron 18.054 dictámenes por delitos sexuales; el 85,69 por ciento, de mujeres. La impunidad es de más del 90 por ciento.

Esta impunidad ocurre o por la mora de la Justicia en fallar o porque la víctima no logra demostrar que lo que dice es cierto, lo cual es especialmente difícil cuando no hay violencia física o testigos. Por mi oficio de periodista conocí uno de esos casos que refleja lo que digo. El 18 de agosto de 2007, la mujer protagonista de esta historia, María, viajó junto con su novio de Bogotá a Bucaramanga para asistir a un matrimonio. Tenía 28 años.

La fiesta transcurrió, el consumo de licor se hizo presente durante la noche y parte de la mañana, y al terminar la fiesta uno de los asistentes, Fernando Martínez, invitó a la mujer, a su novio (que era su amigo) y a otros asistentes a su apartamento para “seguir la parranda”. Bien entrada la mañana, y vencidos por el cansancio, María quiso dormir. “Palermo”, como llaman a Martínez, les ofrece su cama. Otro par de amigos duermen en la habitación de al lado.

María refiere que abrazó a su novio por la espalda y se durmieron. Llevaba un vestido. Al rato, se despertó al sentir que la estaban penetrando, a la vez que una mano tocaba sus genitales. Aterrorizada, se volteó y vio a Fernando Martínez con su pantaloneta abierta. Saltó de la cama, corrió y trató de despertar a quienes dormían en el cuarto de al lado. No pudo. Palermo la persiguió por el apartamento gritándole: “Míreme a los ojos, yo no le hice nada”. María despertó a su novio, que afectado por el alcohol y el sueño no entendía lo que pasaba. Corrieron al ascensor, mientras Palermo se arrodilló frente a su amigo y le dijo: “Nada fue culpa mía”. El hombre seguía sin entender por qué esta reacción ni por qué el estado de alteración de su novia.

Ya lejos del lugar, la mujer contó lo sucedido. Llegaron a la casa. María se bañó. Dice que su único deseo era limpiarse. Decidió llamar a un amigo abogado. Animada por su círculo cercano, esa misma noche denunció a su agresor. El dictamen de Medicina Legal confirmó la presencia de líquido seminal. Para el dictamen psicológico, le dieron cita cuatro meses después. De regreso en Bogotá, a dos días de los hechos, María acude a la Fundación Santa Fe por urgencias. Según el dictamen médico, ingresa en estado de llanto descontrolado. Relata que fue violada por un amigo en una fiesta y que desde ese momento solo tiene sensación de asco, tiene miedo de salir o de quedarse sola o de dormir. El dictamen refiere sentimientos de tristeza y decepción. Se diagnostica trastorno por estrés postraumático agudo, que le genera incapacidad de una semana y la remite a tratamiento psicoterapéutico.

La vida de María se partió. Terminó su relación, no pudo seguir adelante con su trabajo, el miedo constante a volver a ser agredida apareció en todas sus noches, al igual que el de regresar a Bucaramanga y cruzarse con su agresor.

El dictamen psicológico de Medicina Legal, cuatro meses después, concluye que María presenta síntomas compatibles con un trastorno de estrés postraumático, con perturbación psíquica transitoria, que le requirió tratamiento psiquiátrico.

Con la lentitud propia de la Justicia, el trámite sigue en Fiscalía. En oficio del 20 de junio de 2010, un perito forense dictamina que María se encontraba en condiciones de imposibilidad de rechazar a su abusador mientras dormía, se defendió de manera inmediata al despertarse, mantuvo abolida de manera transitoria su capacidad cognitiva y no tuvo capacidad de autodeterminación.

Al ser requerido por la Justicia, Fernando Martínez reconoce que sí accedió carnalmente a esta mujer, pero describe unos hechos a todas luces inverosímiles. Dice que llegada la mañana siguiente a la fiesta quiere ir a jugar golf, por lo cual entra a su cuarto, se sienta en su cama y saca su portátil para buscar a alguien con quien jugar. Al no encontrarlo, afirma que se queda dormido junto a María y a su novio. Relata Palermo que entonces María lo despertó contoneando sus nalgas contra sus genitales, que lo sedujo, que sin moverse de posición le empujó la cabeza para que le practicara sexo oral, que le pidió que la accediera. Hasta que, cuando ya la penetraba, María se levantó de la cama alterada por el miedo a que su novio despertara.

Al preguntarle qué interés tendría esta mujer en denunciarlo si fue un acto consentido, sostiene que se trata de una mujer infiel, divorciada, insinúa que tiene varias parejas al tiempo, para concluir que María inventó todo por miedo a que su novio se enterara del encuentro: “Ella socialmente no aguantaba un escándalo más”, concluye Palermo.

Gracias a las maniobras del abogado defensor de Martínez, el proceso dio vueltas hasta que quedó en el olvido de los anaqueles judiciales y un fiscal lo archivó. Pero gracias a la Procuraduría, años después se consideró su archivo irregular, pues existían pruebas suficientes para seguir adelante. Y desde ahí María no ha parado de pedir justicia.

Han pasado 15 años en los que esta mujer ha tenido que relatar una y otra vez lo que le sucedió. 15 años en que ha debido soportar aplazamientos y el cambio de defensa de su agresor más de cinco veces. 15 años de impunidad para una mujer que no ha podido dar cierre a un hecho que la rompió.

Mientras tanto, Fernando Martínez ha construido un perfil de supuesto experto en temas de ciudad. Aparece en medios, posa de líder comunitario. A través de su cuenta @Palermo73 finge ser un intelectual.

El pasado 16 de septiembre se debía iniciar el juicio en su contra. Pero una vez más Fernando Martínez cambió su defensa. Van tres nuevos aplazamientos. La próxima audiencia será el 15 de diciembre.

María sigue pidiendo justicia.