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Opinión

  • | 2006/12/08 00:00

    La bravuconada de los paras

    Los paras que tienen orden de extradición saben lo que les ocurriría si el proceso se reventara y por eso Mancuso y ‘Don berna’ han sido los más moderados y conciliadores

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"Éste es el más atípico de los procesos de paz", dijo Sergio Caramagna refiriéndose al que se adelanta con las autodefensas. El jefe de la misión de veeduría de la OEA en Colombia, un hombre con amplísima experiencia en el tema, tiene toda la razón. Este proceso es singular por diversas razones. Entre otras porque los procesos de paz se adelantan con grupos armados que se enfrentan al Estado y no con quienes? pretenden defenderlo. Porque estos procesos tienen lugar para finalizar los conflictos y no, como ahora, con la guerra en plena madurez y desarrollo. Porque los procesos de paz son de naturaleza política y no, como el que nos ocupa, fundamentalmente judicial y más parecido a un sometimiento a la justicia que a cualquier otra cosa. Porque si la historia de los procesos de paz muestra que quienes se desmovilizan lo hacen a cambio de amnistía e indultos totales, en este caso hay penas privativas de la libertad y obligación de reparar a las víctimas. Y porque, finalmente, en general las desmovilizaciones también incluyen a quienes les dieron sustento y apoyo político y financiero y no sólo a los combatientes.

Las tribulaciones que se han venido enfrentando son el resultado de esas condiciones sui generis del proceso con los paras. El asesinato de algunos mandos de las autodefensas se explica, al menos en parte, porque el conflicto ha seguido su dinámica, hay paras que no se han desmovilizado, y hay ajustes de cuentas y lucha por el control de los territorios que fueron abandonados por quienes se acogieron al proceso. El llamamiento a indagatoria de algunos congresistas por parte de la Corte Suprema tiene su razón de ser en que el desmonte de los aparatos militares de los paras no se acompañó con el de sus estructuras políticas de soporte. Y que los paras puedan decir que "terminan el proceso de paz" y sin embargo no ocurra nada a continuación de semejante declaración, se explica porque este proceso es esencialmente judicial, de manera que la dinámica de las normas jurídicas que le dan sustento sigue su curso, tiene vida propia, con independencia de lo que quisieran los desmovilizados.

Así que perdido el grueso del poder militar y concentrados en prisión los más importantes jefes paramilitares, nada sustantivo podrá suceder. Dicho de otra manera, la declaración de los paras, aunque tenga algún efecto político y sea una queja por su confinamiento en Itagüí, termina por ser sólo una pataleta. El Gobierno tiene todas las cartas fuertes en su mano y puede controlar sin mayores costos la situación. Los paras que tienen orden de extradición a cuestas saben lo que les ocurriría si el proceso se reventara y por eso Mancuso y 'don Berna' han sido los más moderados y conciliadores. Los demás, aunque verbalmente más agresivos, corren el riesgo de perder todos los beneficios de la ley de justicia y paz, si se les prueba que delinquieron después de la fecha de su desmovilización. En el fondo todos saben que deben seguir las reglas de la ley de justicia y paz, y por eso ya han anunciado que, a pesar de haber "terminado" el proceso, se someterán a los respectivos procesos judiciales. Hacer otra cosa atentaría contra sus intereses y sería una completa estupidez. Por las mismas razones, el Ministro del Interior acepta sin dificultad la terminación y señala que lo que viene es la fase de judicialización. Y el Fiscal califica la coyuntura como una "tormenta política pero no jurídica" y agrega que el ente acusador seguirá con los trámites de declaraciones e inspecciones judiciales que corresponden.

Así las cosas, los paras no pueden sino amenazar con "contarlo todo". Pero ese es un chantaje inútil. A confesar todos sus delitos están obligados en el marco de la ley de justicia y paz. Y la verdad ha dejado de ser un fantasma que asuste y es más bien un deseo de toda la sociedad, excepto, claro, de quienes han estado vinculados con los paras. En lo que viene, sin embargo, habrá que tener cuidado en no desatar una cacería de brujas y de cotejar las acusaciones con los hechos. No podría bastar la palabra de los bandidos para establecer la verdad.
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