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Opinión

  • | 1996/08/12 00:00

    LA FOTO

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En medio de la publicidad que recibió la noticia de la cancelación de la visa del presidente Samper, se hundió una noticia igual, o más grave: la confirmación de que el Presidente le mintió a la cadena 'Univisión' y al periodista Jorge Ramos, al afirmar que la fotografía en la que aparece retratado con la 'Monita Retrechera' es un montaje. Pero al quedar demostrado que el Presidente mintió, también se hizo evidente que esa mentira constituye el mayor error en el proceso de su defensa. Porque, hasta que esa mentira se dijo, la fotografía no había causado ningún escándalo por tres razones claras. La primera, el motor de su difusión había sido Fernando Botero, y la vitrina, el noticiero TV Hoy, y por consiguiente el impacto de la publicación de la fotografía fue minimizado. La segunda, si el Presidente había ya reconocido la autenticidad de su conversación con la Monita, desgrabada y publicada en varios medios de comunicación, pues nada añadía que apareciera luego retratado con quien admite haber mantenido una relación personal. Y tercero, si no era raro que Samper pudiera aparecer en una fotografía con la Monita, pues era igual de probable que apareciera retratado con Chucho Sarria, por ser el esposo de su amiga, y con el señor Espinosa, un jefe samperista al que me dicen que Samper le ayudó a palanquear el puesto de administrador de la bodega de la Aduana de Cali, y quien supuestamente presentó a Samper con la Monita. Si lo que se quería era hacerle un montaje fotográfico a Samper, pues lo lógico habría sido hacérselo con los hermanos Rodríguez Orejuela, que habría producido más escándalo. Así las cosas, la publicación de la fotografía no iba para ninguna parte, hasta que sucedió la entrevista con el periodista Jorge Ramos. El Presidente dijo sin dudarlo que la foto era un montaje, aseguró que había una silueta que probaba la falsificación, y aseveró que el brazo que rodeaba a la Monita no era el suyo. Con su mentira, el Presidente logró sacar la fotografía prácticamente del anonimato, porque la impresión que quedó fue la de que si Samper se tomaba el trabajo de mentir por ella, era por algo. ¿Por qué mintió el Presidente? Puede ser que lo que no le pareció demasiado grave a nadie (que Samper apareciera retratado con dos ultrasamperistas, la Monita y Espinosa), sí fuera grave para él, hasta el punto de arriesgarse a mentir sobre la autenticidad de la fotografía. Sólo Samper sabe qué pasó en el lugar en el que este retrato fue tomado. Y sólo él puede juzgar si es mejor que nunca se sepa. Otra explicación es la de que el Presidente puede haber descubierto la gran utilidad de la mentira 'ventiada', hasta perder todo límite y barrera. Es decir, no sólo arriesgarse a decir una mentira totalmente verificable por expertos, como lo es la tacha de autenticidad de una foto auténtica, con la seguridad de que saldría bien librado porque ya nada de lo que tiene que ver con él es grave, sino a decir mentiras descaradas, como que los topes no se violaron, o que Botero metió la plata solo, o que el proceso en la Cámara dejó absolutamente demostrado que no entró ni un peso del narcotráfico a su campaña. A eso se vino a sumar la enredada en la que el abogado del Presidente, Luis Guillermo Nieto Roa, se metió en el programa radial de Julio Sánchez Cristo la semana pasada. Ante el estupor de los oyentes, aseguró que lo grave sería que la foto resultara falsa, pero que de resultar auténtica, eso sí carecería de gravedad. Y después aseguró que un experto en (nos quedamos sin saber en qué) cuyo nombre era (también nos quedamos sin saberlo) dijo que la foto era alterada, y que eso era suficiente para él. Y por último vino la columna de D'Artagnan, en la que ya ni siquiera se intenta insistir en la falsedad de la foto. El columnista acepta su posible autenticidad, excusándola con el argumento de que los políticos corren el riesgo de aparecer retratados con cualquiera. Eso, que fue cierto en el caso del ex presidente Pastrana, que fue retratado en un avión con el narcotraficante Iván Urdinola, tiene una diferencia fundamental con el caso Samper: la de que uno puede conocer o no a la gente con la que aparece retratada. Por eso Pastrana pudo aceptar la autenticidad de la foto, y por eso mismo Samper se sintió en la necesidad de negarla. Y a mí francamente me parece que, más grave que un presidente sin visa USA, es un presidente mentiroso.
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