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Opinión

  • | 2005/08/20 00:00

    La puerta giratoria

    Rafael Rincón critica a aquellos servidores públicos que pasan inescrupulosamente del sector público al privado, o viceversa.

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El Banco Mundial ha definido la corrupción como "el abuso de una autoridad pública para conseguir un beneficio privado" . Esta definición ha sido útil para tipificar dos modalidades de corrupción: la administrativa y la política. 

La primera de ellas relacionada con los delitos contra la administración pública como el peculado, la concusión, el cohecho, la celebración indebida de contratos; y, la segunda, vinculada al nepotismo, al tráfico de influencias, la compra de votos y la financiación de campañas electorales.

Según este concepto, la corrupción parece estar solamente en el Estado, y las estrategias anticorrupción que se definen apuntan especialmente a criminalizar al servidor público y a adelgazar el Estado en busca de un menor gasto público y de mejorar la eficiencia, lograr la eficacia y alcanzar los principios de economía y transparencia. Quienes así piensan promueven el fortalecimiento de los métodos de control interno dentro de la administración pública.

Los impulsores de esta doctrina sobre la corrupción señalan, además, el mercado como el escenario virtuoso que distribuye de manera eficiente todos los recursos, inclusive los públicos.  Y se empeñan en demoler el concepto de servicio público y en deteriorar lo social del Estado de Derecho.

Sin embargo, existen modalidades de corrupción que están por fuera de esta concepción institucional de la corrupción planteada por la banca multilateral, y que están, en algunos casos, por fuera de los códigos penales, disciplinarios y éticos.

Una de estas formas atípicas de corrupción es la llamada "Puerta Giratoria" , que es una práctica en la cual los servidores públicos pasan inescrupulosamente del sector público al privado, o viceversa. 

A la manera de mercenarios se venden al mejor postor en busca de riqueza, poder o prestigio.   Aprovechan para su propio peculio los contactos, la información privilegiada y el know how adquirido en las empresas públicas. Su experiencia la convierten en 'botín' de guerra.

En esta reprobable práctica de capitalismo salvaje el más vulnerable es el Estado. Los invasores de lo público se filtran en las empresas estatales disfrazados con consignas de eficiencia y eficacia tomadas de la literatura de autoayuda empresarial, condimentadas con discursos antipolíticos, de técnicos e incorruptibles gerentes; estrategias que utilizan para capturar la información estratégica pública y luego migrar al sector privado como asesores y consultores, cuando no son cooptados por multinacionales que les pagan fortunas por sus secretos. 

Para estos usurpadores parece que la administración pública no tuviera historia, ni universidades, ni científicos; siembran el "síndrome del diluvio"; antes de ellos nada había, todo era caos.

En Estados Unidos, el vicepresidente, Dick Cheney, no tuvo vergüenza en volverse consultor de las empresas militares con las cuales contrató siendo empleado público del Departamento de Estado. Cuando estuvo en el Pentágono privatizó muchos de los servicios de esta agencia para después contratarlos con particulares, y luego, cuando abandonó el cargo, se enriqueció como asesor y consultor al servicio de las empresas contratistas que él había ayudado a crear.

En Colombia la Puerta Giratoria se ha vuelto una práctica frecuente. Es una conducta de gerentes y directivos que genera cuantiosas pérdidas al tesoro público. 
El congresista César Negret le pidió a la Procuraduría General investigar al director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), Ernesto Rojas Morales, porque le ofreció al Gobierno unos servicios tecnológicos que ahora pretende utilizar para el censo de población. El congresista pidió a la Procuraduría que investigue al consultor Rojas Morales, actual Director del Dane, que le propone negocios al Estado, y hoy los acoge como funcionario.

El Concejal de Medellín Mauricio Tobón denunció al gerente de Empresas Públicas de Medellín, doctor Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, cuando pasó de ser directivo de la empresa multinacional de telecomunicaciones Siemens, a ser gerente del grupo empresarial EEPPM; el día anterior era vendedor de servicios de Siemens, y al otro día pasó a ser comprador.

El doctor Andrés Restrepo Isaza llegó a la Gerencia de la Empresa Departamental de Telecomunicaciones (Edatel), proveniente de Orbitel, empresa con participación del grupo Santo Domingo. Luego de un año de gestión y después de lograr un sonado incremento salarial, migró intempestivamente al sector privado, aduciendo razones personales.

Para contrarrestar esta modalidad de corrupción existe un intrincado régimen de inhabilidades que pone obstáculos en el camino de lo público a lo privado, pero que cuenta con la vía despejada de lo privado a lo público.

Es hora de reglamentar la "puerta giratoria", de establecer un estatuto ético para que estos 'cazadores' de lo público no sigan enriqueciéndose con el trasteo de intangibles y el deterioro del erario.

*Analista

Medellín, 16 de agosto de 2005.

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