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Opinión

  • | 2004/09/12 00:00

    Las invisibilidades étnicas

    Un lector responde al prejuicio de la semana pasada sobre discriminación racial

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Tres expresiones sintetizan la realidad económica, política y social de las minorías étnicas en nuestro país: exclusión, invisibilidad y estigmatización. En efecto han sido múltiples los mecanismos que han empleado las supuestas 'razas' superiores para invisibilizar el papel de las minorías étnicas en el desarrollo y la transformación de la sociedad colombiana.

Para ningún colombiano es un secreto que los negros y los indios hemos sufrido el estigma social como minorías étnicas. De manera que por el mismo trato diferencial del que tradicionalmente hemos sido objeto por parte de la sociedad y sobre todo del Estado se formó en conciencia de la mayoría de los colombianos la falaz idea de la procedencia de una 'raza blanca superior' y negros e indígenas como 'razas inferiores'.

En consecuencia encontramos que en todos los niveles de nuestra sociedad se hace eco al imaginario de la existencia de las 'razas puras' y 'superiores', conceptos que han sido revaluados y controvertidos en diversos estudios y desde múltiples puntos de vistas de las ciencias biológicas y sociales a escala mundial. Por el arribismo racial de las clases dominantes no se admite que somos un país de mestizos, fruto del cruzamiento que produjo el encuentro del europeo, el africano y el indígena en América.

La mayoría de nuestros compatriotas siguen pensando más con el ego de la falsa pureza racial, edificada sobre la base de la superioridad étnica, cuando científicamente se ha comprobado que el mestizaje y el blanqueamiento han sido preponderantes en la formación de la sociedad colombiana.

Por ese mundo de fantasías raciales arraigadas en la conciencia de muchos colombianos, encontramos que a pesar de ser conocedores de las realidades científicas, niegan ese pasado con el fin de ostentar abolengos y linajes, y de esta manera acomodarse a determinados intereses políticos, económicos y sociales.

Para esos colombianos es inadmisible reconocer que por sus venas de alguna manera corre sangre negra e indígena. Entonces, por esas mismas negaciones no es nada ajeno encontrar que los habitantes de unas determinadas regiones consideren que los negros y los indígenas no hacemos parte de la configuración de su tejido social.

En el caso de Antioquia, ahora a raíz de que el Observatorio para la Equidad y la Integración Social publicó una investigación sobre La Situación de la población afrocolombiana, indígenas y otras minorías étnicas en Antioquia, se vuelve y se coloca en discusión el legendario mito del origen de la 'raza' antioqueña.

Mucho antes que apareciera esta investigación, estudiosos de las ciencias sociales como María Teresa Uribe de Hincapié, Víctor Álvarez, Roberto Luis Jaramillo, entre otros antioqueños, y extranjeros como Peter Wade han demostrados en investigaciones históricas y antropológicas muy serias la otra cara del mito de la raza paisa.

La investigación del Observatorio, al igual que la realizada por el Departamento Nacional de Planeación, lo que hace es reafirmar lo que ya se conocía, al señalar que en Antioquia viven 1.215.985 negros, el equivalente al 26 por ciento de la población negra del país, y que Medellín ocupa el quinto lugar entre las ciudades con mayor número de población negra. Lo que indica que los negros en Antioquia representan el 23 por ciento de la población del departamento.

Estas nuevas estadísticas confirman de nuevo que la presencia del negro en Antioquia es igual de antigua y significativa que la de los europeos blancos. En razón a que desde la época de la dominación española Antioquia ha sido una de las regiones con mayor población negra en la nación, y como dice el director del Observatorio Jorge Giraldo, "Antioquia no es un departamento blanco como lo tenemos en el imaginario". Un sólo ejemplo nos aproxima a las conclusiones del Observatorio: el censo de población de 1806 arrojó que en Antioquia en ese año, el 54 por ciento de la población antioqueña era mulata; el 22 por ciento, mestiza; el 17 por ciento, negra y el 5,8 por ciento, blanca.

Víctor Álvarez, en la investigación La presencia negra en el mundo colonial de la región antioqueña, sostiene que "desde el momento de la conquista hasta hoy, la vida económica, social, política y cultural de la región antioqueña se halla cruzada de palmo a palmo por los negros y lo negro".
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