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Opinión

  • | 2004/02/02 00:00

    Los Beatles se adueñan del mundo

    El 7 de febrero de 1964 los Beatles llegaron a Nueva York. Ese día la Beatlemanía llegó de lleno a Estados Unidos y en un sólo fin de semana se desató la histeria colectiva. 40 años después, Eduardo Arias, editor de Cultura de SEMANA, evoca el instante en el que cuatro melenas y su "yeah yeah" cambiaron para siempre la cultura popular del planeta.

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La historia del rock, como cualquier historia, está plagada de fechas. Y como en cualquier historia, tiene fechas de fechas. Casi todas se refieren a conciertos memorables, lanzamientos de discos que hicieron época, muertes de ídolos, y unas pocas recuerdan momentos aparentemente insulsos pero que, con el paso de los años, adquirieron dimensiones míticas por el tremendo impacto que provocaron.

Por ejemplo, el 8 de julio de 1965 en la playa de Venice, California, donde Jim Morrison, estudiante de cine en Ucla, le mostró a su compañero Ray Manzarek la letra de la canción Moonlight drive y nacieron los Doors. O el tan celebrado reencuentro en junio de 1960 de los entonces adolescentes de verdad Mick Jagger y Keith Richards en el andén de la estación de tren de Dartford, Kent, donde los viejos compañeros de colegio en la infancia descubrieron su pasión compartida por el rhythm'n blues y se les metió en la cabeza armar una banda que hoy se conoce como los Rolling Stones.

Pero lo que ocurrió el 7 de febrero de 1964 fue aún más grandioso. No dio origen a una banda o a un movimiento musical. Sencillamente cambió para siempre, para bien y para mal, la historia del rock, de la cultura pop y, por consiguiente, de la sociedad planetaria tal como la conocemos hoy. Lo que ocurrió ese día hizo posible que, en cuestión de pocas horas, el "yeah-yeah" y las melenas se convirtieran en un código universal. El rock'n roll, que parecía sepultado desde finales de los 50, renació con una nueva vestimenta. La pinta amable y seductora del cuarteto de Liverpool, respaldada por el sonido limpio de sus canciones, en el que convivían aspectos muy novedosos con homenajes a las viejas glorias de la música negra y a los pioneros del rock'n roll.

El 7 de febrero de 1964 a la 1:20 de la tarde, hora local, el vuelo PA-101 procedente de Londres de Pan American aterrizó en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York. Minutos mas tarde, por la puerta delantera del Boeing 707 aparecieron cuatro sonrientes y melenudos muchachos de Liverpool, Inglaterra, que saludaron a una horda de jovencitas histéricas que los esperaban en el terminal. Era el resultado de una campaña muy bien orquestada por Capitol Records (filial de EMI en Estados Unidos) y Brian Epstein, el representante de la banda, que llevaron a miles de fans al aeropuerto para recibir a los músicos. Los DJ de la emisora WMCA se encargaron de transmitir el acontecimiento como si se tratara de la llegada del hombre a la Luna.

Esa noche, los noticieros no sólo reprodujeron las impactantes escenas de histeria colectiva de las jóvenes, sino que mostraron a cuatro simpáticos jóvenes de la clase obrera británica dueños de un humor y una agudeza pocas veces vista en algo tan aburridor y predecible como una rueda de prensa. Cuatro personalidades bien definidas: Paul tierno y bien plantado, John irónico y un tanto rudo, George tímido y con un humor negro, Ringo feo, tierno y gracioso. Y si a eso se agrega el innegable encanto un tanto ingenuo de sus canciones de entonces, se explica por qué, dos días después, 73 millones de personas estuvieron pendientes del show de Ed Sullivan, que se transmitía en la cadena de televisión CBS. Se dice que esa noche en Nueva York bajaron de manera dramática los índices de criminalidad de la ciudad. Los Beatles interpretaron All my loving, Till there was you, She loves you, I saw her standing there y I want to hold your hand, y por ello les pagaron 2.400 dólares.

La 'beatlemanía' como tal era un fenómeno en Gran Bretaña y Europa desde 1963. Sin embargo, Capitol Records se había negado a editar los primeros discos de los Beatles, tarea que asumieron los sellos independientes Vee Jay y Swan, con resultados muy modestos en las listas. A pesar de esta falta de apoyo, los Beatles comenzaron a sonar a finales de 1963 cuando la estación WWDC, de Washington, comenzó a programar de manera repetida I want to hold your hand.

Acababa de ocurrir el asesinato de John F. Kennedy y la nación se hallaba sumida en una depresión total. Estados Unidos necesitaba 'algo' que la sacara de su estado de duelo y ese algo resultó ser el nuevo estilo que proponían los Beatles.

Cuarenta años después resulta difícil imaginar que una tonada tan sencilla, inocente y simplona como I want to hold your hand haya sido el primer gran detonante de la revolución cultural y social de los años 60, una década mucho mejor representada en su esencia por canciones como A day in the life de los mismos Beatles, Sympathy for the devil de los Rolling Stones, The end de los Doors, Eight miles high de los Byrds, Purple haze de Jimi Hendrix o Like a Rolling Stone de Bob Dylan. Pero así fue.

El éxito en listas de los Beatles llegó a Estados Unidos un poco antes que sus protagonistas. El 3 de enero, los Beatles aparecieron por primera vez en la televisión norteamericana en el show de Jack Paar (que casualmente falleció el pasado jueves 29 de enero), donde pasaron un clip de She loves you tomado del espacio 'The Mersey Sound' de la BBC.

El 18 de enero, I want to hold your hand entró a las listas de Estados Unidos en el puesto 45 y llegó al tope el primero de febrero, desplazando a There! I've said it again de Bobby Vinton. Fue el primer número 1 en Estados Unidos de un grupo inglés desde diciembre 22 de 1962, cuando el tema instrumental Telstar de los Tornados había llegado a la cima.

En esta primera gira americana, los Beatles debutaron en vivo en Washington el 11 de febrero, se presentaron en el Carnegie Hall de Nueva York el 12, el 15 su álbum Meet the Beatles llegó al número 1 en las listas, el 16 aparecieron de nuevo en el Ed Sllivan Show (esta vez en vivo desde el hotel Deauville, de Miami) y el 22 regresaron a Londres para continuar su agotadora maratón de presentaciones, grabaciones y comenzar el rodaje de A hard day's night, su primera película.

Pero la 'beatlemanía' no se devolvió con ellos. Por el contrario, hizo posible un récord nunca antes ni después visto. El 4 de abril, cinco canciones de los Beatles ocupaban los cinco primeros lugares en las listas de Estados Unidos: 1. Can't buy me love, 2 Twist and shout, 3. She loves you 4. I want to hold your hand y 5. Please please me.

Al hacer escala en Estados Unidos, la 'beatlemanía' se propagó por el mundo entero. Además trajo como consecuencia directa que a Estados Unidos llegaran, en los siguientes dos años, gran cantidad de agrupaciones británicas. Muchas de ellas, efímeras (por lo general, las de Liverpool que intentaban imitar a los Beatles); algunas de ellas, fundamentales: Rolling Stones, The Who, Kinks, Animals.

Como resultado de esta marea, los músicos de Estados Unidos asimilaron las nuevas propuestas de sonido de los Beatles. Pero muy pronto reaccionaron, y de qué manera: Bob Dylan se volvió eléctrico, los Byrds, Lovin' Spoonful, Buffalo Spriingfield, el rock ácido de California con Jefferson Airplane y Grateful Dead a la cabeza, los Doors. Sin contar, claro está, con la edad de oro que vivió el llamado sonido Motown de Detroit a cargo de Martha and the Vandellas, the Supremes, Temptations, Four Tops, Marvin Gaye.

Mientras tanto, los ingleses, agobiados por la cruda realidad de la posguerra y el desmembramiento de su imperio, de pronto volvían a sentirse orgullosos. Gracias a los Beatles, al rock y al pop, pero también a James Bond y a la minifalda, eran de nuevo el centro de las miradas y a su vez ripostaban con los Yardbirds, los Bluesbreakers de John Mayall, Pink Floyd, Cream.

Entre 1964 y 1967 pasaron tantas cosas y tan de prisa. los mismos Beatles se encargaban de dar el siguiente paso. Textos más profundos y canciones más variadas y elaboradas en 'Rubber soul', la experimentación en el estudio en 'Revolver' y el sencillo Strawberry Fields forever/Penny Lane, hasta llegar al 'Sargento Pimienta' de junio de 1967, considerado su obra cumbre y el álbum más importante.

¿Cómo habrían sido los años 60 sin aquella visita de los Beatles a Estados Unidos justo después del asesinato de Kennedy? ¿Existirían hoy en día grupos como Oasis o Blur? ¿Estarían cientos de miles de fans en el mundo entero pendientes del muy próximo lanzamiento del DVD 'The Beatles First US Visit' (que evoca este periplo) previsto para comienzos de febrero?

Difícil asegurarlo. Eso sí, no queda ninguna duda de que el tumulto que se presentó el viernes 7 de febrero de 1964 en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York marcó para siempre el desarrollo de la cultura popular y las costumbres sociales del planeta Tierra.

*Editor cultural de SEMANA
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