opinión

default
- Foto: Semana.com

Los desafiantes

Si el gobierno y las Farc siguen desafiando a la sociedad colombiana, no hará falta volver trizas el acuerdo porque sin apoyo ciudadano está vuelto añicos ya.


Por: José Manuel Acevedo M.

El gobierno y las Farc siguen equivocándose. En la última semana le plantearon múltiples e innecesarios desafíos a la sociedad colombiana y continúan abonándole el terreno a los que pregonan -con razón- la idea de que habrá una dosis de impunidad más allá de la tolerable y que esta página todavía está lejos de doblarse.

Oír a Ivan Márquez desde el Consejo Nacional Electoral anunciando que apoyarán candidatos para las circunscripciones especiales que se supone son para las victimas, las organizaciones sociales y los líderes cívicos de territorios azotados por el conflicto, permite inferir que además de las curules que tendrán por derecho propio los miembros de las Farc, estas 16 que tienen una naturaleza distinta también le pertenecerán a la ‘exguerrilla’ solo que en cuerpo ajeno. Una denuncia que los promotores del No siempre hicieron en su campaña.

Ese mismo día en el Congreso de la República se aprobó con precarias mayorías y reapertura de las votaciones (por falta de apoyos suficientes), un artículo de la ley estatutaria de la ‘Justicia Especial’ que indigna, por decir lo menos: el que permite que sin condiciones, ni una mínima comparecencia al tribunal de paz, ni un aporte siquiera nominal a la verdad que tanto buscan las víctimas, los responsables de delitos de lesa humanidad hagan política sin más.

En vez de introducir una modificación que no altere la esencia del acuerdo y que, en cambio, lleve a más colombianos a apoyarlo, el gobierno insiste en dejar intacta, escueta y ambigua esa norma haciéndole el juego al secretariado de las Farc. 

Horas más tarde este grupo volvería a desafiar a los colombianos: la aparición de Jesús Santrich -cuyos “quizás, quizás, quizás” todavía retumban como una de las frases más infames del proceso- en una audiencia pública en el parlamento, generó un rechazo de los miembros del Centro Democrático que se extendió a muchos ciudadanos que vieron en redes sociales y medios de comunicación lo ocurrido.

No había nada ilegal y ninguna norma en el reglamento del congreso le impedía a Santrich hablar. Sin embargo, uno se pregunta: ¿por qué si las Farc tienen ‘proxis’ que sin haber disparado un tiro los pueden representar en esta etapa y cuentan con voceros que velan por sus intereses, tienen que presentarse sus miembros más antipáticos con actitudes ciertamente desafiantes para alborotar el avispero? ¡Ni le ayudan a la paz ni se ayudan ellos mismos!

Por último, está la manera en que el gobierno y las Farc recibieron la decisión de la Corte sobre el blindaje jurídico del acuerdo. En vez de regocijarse con una disposición que así como se hizo se puede deshacer, los miembros del gobierno deberían estar trabajando por construir el único blindaje que de verdad importa: el de la legitimidad política que siempre han despreciado con gestos retadores creyéndose que con normas impuestas lograrán doblegar a los descreídos.

Si los ‘desafiantes’ siguen como van, no hará falta volver trizas el acuerdo porque sin apoyo ciudadano está vuelto añicos ya... ¿De verdad no se estarán dando cuenta de eso?

Twitter @JoseMAcevedo.