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Opinión

  • | 2019/08/19 17:23

    Los médicos que Colombia necesita no pueden ejercer su profesión

    Muchos médicos regresan al país con la ilusión de iniciar cuanto antes sus labores y ponerse al servicio de la sociedad, sin embargo casi todos encuentran un común denominador: la convalidación de sus estudios.

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Muchas veces a través de este espacio de opinión hemos llamado la atención de manera respetuosa a la señora ministra de Educación respecto al drama de médicos que llevan años infructuosamente tratando de conseguir que se reconozca la convalidación de sus títulos universitarios cursados y aprobados en el exterior, mancillando así el propósito de ejercer sus especialidades que no solo les costaron muchos años de esfuerzo y entrega personal, además de sacrificios económicos, sino privando a nuestro país de todo un catálogo de excepcionales profesionales que lo único que han hecho es propender con su formación a contribuir al interior de nuestra sociedad con el ejercicio de la medicina.

Muchos médicos regresan al país con la ilusión de iniciar cuanto antes sus labores y ponerse al servicio de la sociedad, sin embargo casi todos encuentran un común denominador: la convalidación de sus estudios, trámite que para otras profesiones es mucho más fácil y dúctil, para los médicos se convierte en un verdadera procesión de meses e incluso años, en donde el profesional al ver frustrada la posibilidad de ejercer su especialidad en Colombia deben acudir, casi siempre en vano, a favores con amigos, peticiones a sus jefes, e incluso someter su solicitud a la jurisdicción constitucional en vía de acción de Tutela, escenario en el que desafortunadamente el funcionario judicial aplica el principio de subsidiaridad de la acción constitucional, desechando de tajo casi todas las solicitudes, sin siquiera revisar el gravísimo problema que de fondo configura una clara laceración de los derechos fundamentales de miles de jóvenes y profesionales colombianos que por convicción a su juramento hipocrático deciden profundizar y ahondar sus conocimientos en aras de aportar un grano de arena a nuestro sistema de salud, sistema que realmente requiere de todo el compromiso y ayuda los actores que lo integran.

Frente a la gravísima situación que se ha venido suscitando, específicamente con profesionales de ciencias médicas, he decidido reiterar sobre esta problemática que previamente había desarrollado en este espacio, toda vez que he sido requerido por muchos profesionales, que con desespero me contactan para pedir a través de esta columna de opinión se les permita ejercer lo que aprendieron fuera de Colombia, por ello hoy me solidarizo con ellos y hago este frontal llamado, pues eventualmente algún día, el Estado colombiano será condenado en sede contenciosa administrativa por los posibles perjuicios no solo económicos, sino morales e incluso por daño a la vida de relación de cientos o por qué no, miles de profesionales que han sido injustamente marginados de ejercer su profesión por cuenta de algún necio tecnicismo aplicado por algún funcionario del Ministerio de Educación, una sentencia de esta naturaleza traería consigo una cuantiosísima condena que nos costará a todos los ciudadanos muchos miles de millones de pesos, por ello, de manera respetuosa y con la infinita deferencia que tengo por las instituciones estatales, acudo al bienintencionado contralor general de la nación para que tome cartas en el asunto y pueda lograr que nos evitemos un castigo millonario y los médicos puedan lograr su sueño de poner al servicio de los colombianos sus conocimientos.

Quiero ponerlos al tanto de la situación de la doctora Elizabeth Orrego, becaria de Icetex, médica paliativista. Uno de esos casos que desde 2016 viene luchando para obtener la validación de sus conocimientos adquiridos en España sin suceso por cuenta de los caprichos de algún funcionario del ministerio, que invocando alguna nimiedad rehúsan oficializar el reconocimiento estatal al diploma obtenido fuera de nuestro país, incluso es penoso señalar que una profesional de este perfil, quien incluso ejerce la cátedra universitaria no puede legalmente aplicar sus conocimientos como médica paliativa en un país donde lo que se requiere es precisamente fomentar este tipo de soluciones y propender para que la investigación en estas áreas tan específicas del saber médico se generalicen.

En plena época de globalización, en donde se pueden adquirir bienes y servicios desde cualquier rincón del planeta, donde los fallos judiciales son multinacionales y no dependen del fuero jurisdiccional en donde se encuentre ubicado el demandado, y en donde las mismas instituciones universitarias han comprendido el trascendental valor de ingresar al mundo virtual para ofrecer sus conocimientos a todos los lugares del mundo por recónditos que sean, un burócrata frustre la dinámica de la sociedad por una inadecuada interpretación de alguna circular o de algún decreto, es claro que el rigor con el que el Ministerio de Educación debe evaluar la idoneidad de las instituciones que ofrecen programas de especialización o maestrías en el exterior debe cumplir a saciedad todos los requisitos de nuestra legislación, pero es absolutamente increíble que el mismo funcionario que convalida un título a un especialista se lo niegue a otro que desarrolló los mismos estudios e incluso de manera pintoresca siendo de la misma promoción y habiendo obtenido mejores resultados, le sea negada invocando cualquier tecnicismo.


Carlos José Ramírez es uno de los médicos colombianos que más ha profundizado sus estudios en cirugía estética en el continente, sin embargo su largo bagaje de profundización e investigación no ha sido acreditado en Colombia, porque su escuela, una de las principales facultades de cirugía plástica del mundo, fue reconocida por el Ministerio de Educación tiempo después de culminar sus estudios.

Recordemos como recientemente hablamos del mejor neurocirujano del mundo sin poder validar su título y luego de ser hecho noticioso en Noticias Uno el diario El Tiempo y la revista SEMANA en internet, fue contactado por la señora ministra y resuelta su problemática.

¿Requerimos realizar un plantón médico o qué camino podemos seguir?

Estamos de acuerdo que en materia de estudios realizados en el exterior el ministerio examine con sumo cuidado y detalle los requisitos para validar tales conocimientos, pero aceptar que un trámite de meses o de días se torne en años de espera, es francamente inaceptable.

Me causa angustia, insisto, que jóvenes que realizaron un inmenso esfuerzo para adquirir conocimientos se les niegue la opción de hacerlo, causándoles muchas decepciones morales y económicas por el capricho de no aprobar lo que reitero, simplemente se puede verificar a través de un tema de comunicación con la universidad donde se cursaron y aprobaron dichos estudios.

Señor contralor, ordene la visita de su delegado de Salud al Ministerio de Salud y de Educación, cientos de médicos se lo reconocerán y usted evitará desastres económicos que con seguridad nos van a llegar si no actuamos.

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