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Opinión

  • | 2017/10/30 07:47

    Me quedo con el gordito

    Es una lástima que más hombres como él -sin endiosarlo- no estén jugados hoy en lo público o como candidatos.

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Me quedo con el gordito, dijo una señora mientras se tomaba una limonada rebosante de hielo en el restaurante ‘El Verde‘, cerca al aeropuerto de Neiva.

La temperatura marcaba 36 grados en el acostumbrado calor de la capital del Huila, uno de los departamentos más azotados por el conflicto armado.

Lo dijo sonriente y convencida mientras veía al ministro de la Defensa, Luis Carlos Villegas, en la televisión. Lo dijo como para sí misma, como si fuese una picardía.

Minutos antes habían presentado las imágenes del exministro de Defensa y ahora candidato Juan Carlos Pinzón diciendo : ".. Ni soy traicionero, ni soy el caballo de Troya de nadie, ni estoy hoy en el uribismo ni estoy en el santismo” ni, ni, ni, y así.

He pensado en las razones de la señora para “quedarse con el gordito”.

Por primera vez en décadas, el Ministerio de Defensa aunque conserva su abultado presupuesto y administra una masa importante de colombianos, no tiene la atención total del país como en los años del conflicto armado con las Farc.
En mi memoria permanece la figura redonda y simpática del ministro Villegas después de la derrota del plebiscito del 2 de octubre del año anterior, diciéndonos con serenidad a los colombianos: “Será un diálogo rápido y eficiente” sobre la tarea de sentarse con los directivos del No, para revisar el acuerdo firmado en Cartagena.
Ver: https://goo.gl/2MhSmA

Recuerdo su participación en los diálogos con las Farc en La Habana, Cuba y las declaraciones que hizo el día antes de perder con la opción del Sí: el hecho de vivir esa tragedia del secuestro, que también han vivido tantas familias colombianas, me compromete mucho más con la celebración del fin de la guerra. En el secuestro, la incertidumbre es inenarrable: ¿dónde estará?, ¿habrá comido?, ¿tendrá frío?, ¿la habrán respetado?, ¿volverá?, ¿seguirá viva?... Eso es la peor tortura que genera el secuestro. Inclusive, peor que la muerte, porque la muerte genera certeza, mientras que el secuestro es incertidumbre.
Ver: https://goo.gl/CzCf4e

Pienso en los ministros de Defensa que le antecedieron y que una y otra vez salían por televisión con cara de mármol, haciendo declaraciones de muerte y odio sobre cuerpos destripados y hasta manos cortadas en tiempos merecedores de olvido. En esos tiempos, oficialmente se justificó la muerte de compatriotas día a día, estimular el odio era norma y no hacerlo, símbolo de flaqueza o complicidad ante el enemigo.

En uno de esos momentos en que a los colombianos nos da por creer que es posible la cordura, una amiga lo vio por televisión y dijo: por él yo votaría para presidente. Así, en distintas oportunidades “el Gordito” va dejando añoranzas por que su serenidad y calma impregnen al liderazgo nacional frente a los inmensos retos que enfrentamos como país

Es una lástima que más hombres como él, sin endiosarlo, no estén jugados hoy en lo público o como candidatos.

Bajo su responsabilidad y la de los uniformados que lo acompañan está la fuerza de las armas legítimas del Estado.

Esos uniformados hoy son la fuerza más organizada de opinión política que existe en Colombia.

Esperemos que en sus manos, esas Fuerzas Armadas que han tenido fuertes coqueteos electorales en los últimos debates, tomen un camino de democracia y paz y no uno de odio y venganza, como el que plantean los enemigos de los procesos de paz cuyos candidatos son el señor GE.VE.LLE y el que decida Uribe.

Garantizar Seguridad en Democracia es mejor que la “Seguridad Democrática” anegada en sangre. Por esa razón yo también “me quedo con el Gordito”.

Adenda: Asumir responsabilidad en el asesinato del gobernador indígena Aulio Isaramá Forastero, no exime al ELN de su condenable proceder.
Si no hay hechos que alivien a las comunidades no habrá confianza en el proceso. Acciones de orden político acordadas en la Mesa de Quito enfrentan el desastre de la guerra y fortalecen las dudas de la opinión.

@alvarojimenezmi
ajimillan@gmail.com

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